VIOLENCIA EN EL FÚTBOL

Preso ordenó balear a un vendedor en la Ámsterdam

El ataque tenía por objeto lograr la suspensión del clásico

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Distintas facciones de la barra acordaron generar incidentes para suspender clásico.Foto: archivo El País

"Peñarol era como un ciudadano que pagaba para que no le robaran”. Así declaró un policía en actividad que integra la Comisión de Seguridad aurinegra ante el juez penal Néstor Valetti. El magistrado investiga la planificación “orquestada” de los desmanes ocurridos el 27 de noviembre pasado en la Tribuna Ámsterdam.

Según el magistrado, los disturbios fueron provocados con la finalidad de suspender el partido y perjudicar a Peñarol con la pérdida de puntos porque este club había decidido no dar entradas gratuitas ni dinero para hinchas violentos.

Las escuchas telefónicas realizadas por personal de Inteligencia prueban que “Coco”, un barrabrava preso que purga una condenada por homicidio de un rival, ordenó supuestamente a un menor que rapiñase un puesto de Coca-Cola en la Tribuna Ámsterdam y “le pegue un tiro” a uno de los empleados para que, de esa forma, se suspendiese el partido clásico.

El contenido de esa escucha telefónica la reveló Valetti en su auto de procesamiento de cinco barras por extorsión y asociación para delinquir.

En otro llamado a una persona que se encontraba en el exterior, “Coco” desde la cárcel le ordena atentar contra la vida o integridad física de los nuevos integrantes de la Comisión de Seguridad de Peñarol, señala el magistrado penal.

Directivos de Peñarol testificaron en el Juzgado que la “inclusión” de los barrabravas en la seguridad de los partidos fue sugerida por la entonces ministra del Interior, Daisy Tourné.

Un expolicía, que en el pasado fue el encargado de relacionarse con la barra, declaró que Peñarol pagaba $ 300.000 por partido a los referentes y “el doble” si se trataba de un clásico, entre otros beneficios. “Está todo documentado. A mí me daban cheques de Peñarol. El referente de aquel entonces le pagaba a 50 o 60 tipos unos 4 o 5.000 pesos a cada uno. Y yo compraba unas 150 entradas que eran de 300 pesos cada una y también se las daba a dicho referente”, dijo el testigo.

El gerente financiero de dicho club reconoció que en Peñarol les hacían el carné social a unas 300 personas, sin pagar ninguna cuota, para “facilitarles” el ingreso a los partidos en forma gratuita.

La nueva comisión de seguridad de Peñarol decidió cortar cualquier vínculo con los barrabravas y éstos perdieron los beneficios que habían recibido durante años.

“Ante la frustración de no conseguir el resultado deseado, se volcaron al despliegue concertado de sucesivos actos de violencia y amenazas contra miembros de Peñarol”, concluyó Valetti.

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