pablo pera pirotto
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Hace 10 años que la ONG Vida y Educación lleva adelante el programa Apoyo a los Procesos de Autonomía y Protagonismo de Adolescentes y Jóvenes (APAP). Esta iniciativa se propone ayudar a los jóvenes que provienen de situaciones de extrema vulnerabilidad y riesgo social a asumir el protagonismo que implica una vida independiente.
Los participantes del proyecto son derivados desde centros de internación del Instituto de la Niñez y la Adolescencia del Uruguay (INAU) y desde centros de diagnóstico. Un equipo multidisciplinario conformado por sicólogos, asistentes sociales, médicos y educadores los ayudan a planificar y encarar proyectos propios tanto educacionales como laborales, preparándolos para que progresivamente encaren su vida como adultos.
"Nosotros le proponemos a los jóvenes iniciar un ejercicio de vida autónoma fuera de los centros de internación, que en general no los preparan para la salida", dijo Daniela Damasco, la coordinadora del programa.
Sobre este tema, Yésica, una de las jóvenes participantes manifestó: "En el internado estás como en una caparazón donde te dan absolutamente todo y cuando llegás a los 18 años y tenés que salir a la realidad, te encontrás que no tenés absolutamente nada. Llegar acá es como un proceso intermedio".
Antes de ingresar al programa, existe lo que llaman una pre-etapa, que puede durar de uno a seis meses. Allí se buscan generar compromisos mutuos de participación y se desarrollan una serie de entrevistas, en donde cada joven va dándole forma a una propuesta educativa o proyecto propio. Para ello, a cada uno se le asigna un educador referente, que lo acompañará de cerca durante todo el proceso.
"Les decimos que van a ser más dueños de sus tiempos y de sus espacios, que van a tener más libertad, pero también que van a sufrir por eso, porque es un proceso bastante doloroso para los gurises. Buscamos darles herramientas para que no sea algo tan traumático", explicó Carina Moreira, la psicóloga del equipo.
La idea del programa es que se realice todo el proceso en el "afuera" institucional. Por ello, los jóvenes comienzan a vivir en residencias estudiantiles, en la casa de su propia familia o en habitaciones de otros hogares.
En relación a los proyectos de cada uno, Damasco relató: "Abarcan todas las áreas, en algunos aparece con mucha fuerza la formación, la capacitación, y en otros, que en general son más grandes, surge con más énfasis el trabajo. Es un desafío para que el propio joven tome una decisión y se proyecte sobre su propia vida".
ETAPAS. El programa se desarrolla en tres etapas que se van dando en forma progresiva. La primera se enfoca más hacia la vida cotidiana, como por ejemplo enseñarles a manejar la preparación de su propio alimento. Es una fase en donde se da apoyo económico y de recursos, en la que el educador referente está constantemente en contacto con el joven, tanto en la sede del programa como en su lugar de residencia.
La segunda es cuando se consolida el proyecto personal y se intenta ir retirando progresivamente los recursos para que el joven comience a ser independiente. "A mí me han apoyado muchísimo. Yo vine con el proyecto de terminar los estudios, conseguir un trabajo y poder tener una vida como la de cualquiera", contó Juan Martín, quien está en la segunda fase del programa. "Al principio me costó un poco empezar a vivir solo, pero después le fui agarrando la mano y me di cuenta que tarde o temprano era algo que iba a tener que hacer".
En la última etapa se busca que el joven se haya apropiado de sus metas y proyectos y, para ello, es muy importante poder ingresar al mundo laboral. Los primeros trabajos en general son por convenios que tiene Vida y Educación con diferentes empresas como La Casa Violeta o la fábrica Hilosplast. "Se intenta que cada uno vaya pensando en verse afuera, ya con una vida autónoma. Queremos que los jóvenes tengan una vida independiente", relató Damasco.
Dentro de las actividades de APAP, también está el dar apoyo a aquellas adolescentes y jóvenes que decidan llevar a cabo su maternidad, sin que eso signifique un quiebre en la continuidad de sus proyectos.
Los fondos con los que se financia este programa provienen del INAU, ya que funciona como un convenio con el Instituto, algo que se oficializó a partir de enero de este año. Pero gran parte de los recursos económicos provienen de la propia ONG.
Esa es una de las razones por las que el número de jóvenes que pueden participar esté acotado a aproximadamente 30. De todas formas, son cientos los que, a lo largo del tiempo, han transitado por esta experiencia que los ayuda a comenzar a caminar solos por la vida. Como dice la frase que se lee en el salón donde realizan periódicamente sus actividades grupales: "Un largo viaje comienza con el primer paso".