Mariano Palamidessi

"Posiblemente a este ritmo no se logren metas en educación"

Es argentino y hace dos meses que, tras un concurso, asumió el cargo de director técnico del Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed). Es doctor en Educación, y antes de radicarse en Uruguay con su familia trabajaba como consultor del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación de la Unesco. Además, es autor de diversos libros sobre educación.

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"La repetición genera frustración y demotivación en estudiantes". Foto: L. Mainé

Es crítico sobre el sistema uruguayo, y advierte que se moverá con total autonomía en la evaluación de las metas que se trazó el gobierno para “cambiar el ADN de la educación”, una frase pronunciada por el presidente Tabaré Vázquez que, para él, “no es demasiado feliz”.

—¿Se van a poder lograr los objetivos de gobierno de llegar a un 75% de aprobación en Secundaria y al 100% de cobertura en los jóvenes de hasta 18 años?

—Cuando uno ve los niveles de deserción en educación media básica, obviamente que eso está escondiendo problemas de la oferta, de la estructura de los planes, de la cantidad de profesores, de ausentismo; pero también esconde las pocas ganas de los estudiantes de ir a la escuela y al liceo. Una de las cosas que pasa en Uruguay es que una parte importante de los adolescentes tiene una profunda desafección con respecto a lo que pasa en la escuela, es decir que no se sienten atraídos, motivados… Ir a la escuela es un trabajo, pero obviamente supone una contraparte en el sentido de que no puede ser una mera obligación, tiene que ser la consecuencia de un deseo, de que el pasaje por allí sea significativo. El problema es cómo se apunta a lograr esas metas, que son ambiciosos a corto plazo. Obviamente podemos abrir una discusión sobre si al ritmo que vamos, llegamos.

—¿Y llegamos?

—Posiblemente a este ritmo no… pero bueno, falta buena parte del quinquenio. El Ineed a lo que apunta es a movilizar la conciencia, a poner los datos, para que se tomen decisiones y se aceleren las cuestiones en términos de inversión, de cambio de programas, de cambio de funcionamientos que hay que incentivar para que esas metas se logren. No es solamente asignar más recursos, abrir más cursos, abrir liceos, sino tratar de impulsar cambios para que los estudiantes quieran estar ahí.

—¿Qué es "cambiar el ADN de la educación"?

—Es una consigna. Y las consignas son más o menos felices. Esta no es demasiado feliz, si uno entiende que cambiar el ADN es como nacer de vuelta. Una persona no puede cambiar su ADN. Una institución no cambia su ADN. El sistema educativo tampoco. Cambiar el ADN se puede pensar como hacer una gran ingeniería social para reemplazar todo lo que hay, y solo no creo que eso sea posible, sino que también pienso que como metáfora no es del todo deseable. Uno tiene que trabajar para potenciar las tendencias que son positivas, tratar de generar capacidades y minimizar efectos que no son deseables en términos de la política educativa actual. En ese sentido creo que la frase tiene sus problemas, porque estamos los que estamos, hemos aprendido, hemos llegado hasta acá, y lo que se puede hacer es evaluar qué ha funcionado y qué no. Lo que tenemos que hacer es buscar ideas que nos permitan salir de cierto atolladeros.

—¿Cuáles son esos atolladeros?

—Por ejemplo, si uno mira el resultado de las elecciones para representantes docentes para el Consejo Directivo Central (Codicen), donde hubo un importante porcentaje de voto en blanco, entiende que hay un montón de docentes que no se sienten representados. Hay que buscar que estas expectativas encuentren un cauce y un canal, y esto no involucra solo los docentes, también pasa con los padres y los alumnos. Es un fracaso importante que prácticamente el 50% de los adolescentes no pase el Ciclo Básico, y esto no nos está diciendo que no tienen capacidad de estudiar, está diciendo que esta oferta, esto que se propone, no los satisface. O sea me parece que hay síntomas de distintos actores que muestran que se necesitan un cambio.

—Primaria va a instaurar un plan por el cual la repetición no se va a realizar por años, sino por ciclos. Esto implica que se podrá reprobar solo en tercero y sexto. La directora general de Secundaria, Celsa Puente, también ha dicho estar en contra de la repetición. ¿Cuál es su opinión?

—El Ineed considera, y es algo que se ha conversado en la Comisión Directiva, que la repetición no mejora las expectativas del estudiante. Hay mucha investigación sobre esto que deja claro que porque el estudiante repita, porque se le reitere todo, no hay garantías de que este vaya a aprender. Al contrario, es una señal que genera frustración y desmotivación, que construye mayores posibilidades de fracaso en el futuro. O sea, el alumno repitiente tiene muchas más posibilidades de desertar que el que no repite. Por lo tanto, no es una medida inteligente en un marco de políticas en las que queremos que todos terminen la educación Secundaria. De todos modos, la propuesta de que no exista la repetición por grado, sino que se evalúe por ciclos, en tercero y a fin de sexto, es un mecanismo que entendemos que debe ser pensado sí y solo sí se dan ciertas condiciones.

—¿Qué condiciones?

—Que exista para los grados y para el ciclo un marco muy claro acerca de cuáles tienen que ser los aprendizajes básicos de los estudiantes, y que al mismo tiempo logremos que los docentes y los directivos internalicen esas alternativas básicas, es decir que si en primer año los estudiantes no llegaron a ciertos conocimientos tengan en cuenta en el segundo que los alumnos están por debajo de las expectativas, y que se los tiene que ayudar. Si se dan estas condiciones estamos de acuerdo.

—¿Se están dando hoy estas condiciones?

—Hay requisitos que hay que construir. Los perfiles de egreso se están discutiendo en el Codicen. Lo hecho hasta ahora necesita más trabajo técnico, más apoyo. Ahí es donde digo que faltan capacidades que deberían ser reforzadas. Luego se deberían decidir una serie de mecanismos para los alumnos y las familias, que sean de seguimiento de los estudiantes. Esto se está empezando a hacer. La verdad es que me preocupan un poco los ritmos, pero lo cierto es que todo el mundo empieza a ver claro que deberíamos empezar a caminar hacia eso… pero sí, claro, todavía falta…

—Este año hubo menos de 170 días de clase en Primaria y menos de 150 en Secundaria. ¿Cree que esto es un problema para llegar a los objetivos que se trazó el gobierno?

—Es un problema. Algunos ministros han dicho, "bueno, después se recuperan los días con actividades especiales". La realidad es que en la educación no hay magia, es un proceso formativo de tiempos largos. Desde el punto de vista educativo todo el mundo se está proponiendo objetivos del dominio del lenguaje escrito, la matemática, el conocimiento científico, el conocimiento del mundo, la educación física, la ciudadanía, el dominio de algún tipo de idioma extranjero… pero se quiere todo eso en las mismas cuatro horas que teníamos hace un siglo. Con esto estoy diciendo que es un problema el tiempo que se pierde, como es un problema ya el marco temporal actual si se cumpliera en un 100%.

"Autonomía del Ineed es total", dice el director.

El Ineed pidió 18 millones de dólares al Poder Ejecutivo para trabajar durante el quinquenio. Les dieron poco más de 12. El director ejecutivo, Mariano Palamidessi, sin embargo, sostiene que el Instituto va a poder cumplir con los principales objetivos que se trazó. "Hemos revisado todo y las tres prioridades que teníamos para el año que viene las vamos a llevar adelante. Por un lado, desarrollar el próximo informe del estado de la educación, que va a ser ya no solo un diagnóstico sino que va a empezar a demostrar si estamos en la dirección correcta y si el ritmo de avance es bueno. La segunda prioridad es un sistema de monitoreo de metas, que vamos a poner en línea y que va a demostrar cómo se va avanzando en las metas que la ANEP se ha propuesto. Y en tercer lugar, se va a hacer un piloto de una evaluación estandarizada de logros y desempeño", precisó el director. Dijo que el año que viene se va a abrir un grupo de trabajo con docentes, representantes de la sociedad civil y de las universidades, para "conversar, discutir y dar alternativas sobre las evaluaciones que se van a poner en marcha". Palamidessi, por otra parte, destacó la "total autonomía" del Instituto, con respecto a la ANEP y el MEC, pese a que la subsecretaria del Ministerio, Edith Moraes, fuera hasta hace algunas semanas miembro de la comisión directiva, y de que a principio de año se haya alejado del mismo cargo a Andrés Peri por dirigir al mismo tiempo en la división de Estadística de la ANEP.

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