MITOS SOBRE LOS INMIGRANTES

La xenofobia se cuela en la campaña y trae sus mitos

Un dicho de Manini Ríos despertó la polémica en las redes: ¿el extranjero tiene más beneficios?.

Documento: el inicio de la residencia habilita la obtención de la cédula de identidad, el acceso a ASSE  y a un trabajo formal. Foto: L. Mainé
Documento: el inicio de la residencia habilita la obtención de la cédula de identidad, el acceso a ASSE y a un trabajo formal. Foto: L. Mainé

Llegan con sus acentos y conquistan a nuestras mujeres. Vienen con sus títulos y se hacen de nuestros trabajos. Traen sus miserias y se quedan con nuestras riquezas. O delinquen. O viven de nuestros impuestos. El otro, el extranjero (o “extraño” en la dramaturgia de Shakespeare) es la presa más fácil a quien achacarle las culpas. Joseph Goebbels, el jefe de la propaganda nazi, lo sabía muy bien: “La culpa de todos los males de Alemania es de los judíos y de los ciclistas”. ¿Y por qué de los ciclistas?, se preguntaban sus seguidores.

La xenofobia, ese término que describe el odio al extranjero y ocupa titulares en la contienda política que hoy define España, se coló la semana pasada en la campaña electoral uruguaya. Lo hizo con el estilo de estas tierras, con una frase aislada de un precandidato a la Presidencia (Guido Manini Ríos) que luego se desdijo.

“No somos contrarios a que haya inmigrantes, pero aquí hay algo que es una injusticia. Le estamos dando beneficios a los inmigrantes que muchas veces no tienen los uruguayos. O porque están en negro o por alguna otra razón. Hay que darle prioridad al trabajador uruguayo. No se puede permitir que haya desocupados uruguayos para darle mano de obra a los de afuera”, había señalado el líder de Cabildo Abierto. Luego (días luego), aclaró: “No dije nada para que se me pueda considerar xenofóbico (…) entiendo que hay que darles las posibilidades antes a los uruguayos, o sea, darles las mismas posibilidades a los uruguayos que a los extranjeros”.

Otros precandidatos salieron al cruce. Ernesto Talvi (Partido Colorado) dijo que los inmigrantes “no tienen por qué ser suplentes en el mercado laboral”. Carolina Cosse (Frente Amplio) agregó: “Hay que tener mucho cuidado con la discriminación". Y Jorge Larrañaga (Partido Nacional) concluyó: “Somos un país de inmigrantes y tenemos que ser respetuosos de eso”. La discusión podía haber acabado ahí pero, por lo bajo, en las redes sociales, despertó una catarata de conversaciones. Que los inmigrantes tienen más beneficios, que sacan el empleo, que nos invaden… ¿Cuándo hay de cierto?

Mito 1
Nos invaden
Tres aerolíneas anunciaron que suspenderán frecuencias al Aeropuerto de Carrasco. Foto: Marcelo Bonjour.

Las investigaciones de la demógrafa Adela Pellegrino muestran que Uruguay llevaba al menos seis décadas expulsando población: se iban más de los que venían. Y si bien la tendencia del uruguayo a emigrar no se cortó, desde 2009 se revirtió el saldo migratorio. Lo dicen las cifras y se escucha en los acentos. Pero la cantidad de inmigrantes, coinciden los expertos, “apenas mueve la aguja”.

La llegada de extranjeros se ha hecho más notoria en los últimos cuatro años. Es que confluyeron dos fenómenos: la crisis humanitaria en Venezuela (que obligó a miles a salir de ese país) y la consolidación de una ruta -vía Guyana y Brasil- que incentivó la migración de cubanos. Prueba de ello, la Cancillería otorgó 31.418 residencias a ciudadanos de Mercosur y países asociados que, sumados a los cubanos no llegan ni a las 37.000. Quiere decir que este “gran aluvión” de forasteros no aumentó siquiera el 1% de la población.

La Encuesta Continua de Hogares, a su vez, revela que poco más del 2,5% de la población es extranjera, lo que confirma un corrimiento de apenas una décima en el último lustro. En países en que la temática migratoria ha sido motivo de campaña, como Estados Unidos o España, los inmigrantes recientes superaban el 10%.

Mito 2
Son beneficiados
Cédula de identidad

La Constitución de la República habla de “habitantes”; no distingue entre nativos y extranjeros. De ahí que la política del gobierno sea la de dar los mismo derechos y exigir las mismas obligaciones a todos. De no ser así, el Estado estaría infringiendo los tratados internacionales que ratificó.
“La persona migrante, por tal condición, siempre se encuentra en desigualdad con el nacional. La ausencia de redes y familiares, y el desconocimiento de la dinámica de los países, hacen que la inequidad con el nacional exista”, reconoce Jorge Muiño, director para Asuntos Consulares.

Cuando un inmigrante inicia el trámite de residencia, se le da una constancia que le permite sacar la cédula de identidad. Y la cédula es, a su vez, la puerta de acceso a los servicios de salud de ASSE, el empleo formal y la educación (aunque la ANEP permite matricularse y luego obtener el documento).

En parte de la sociedad uruguaya, en cambio, está la idea de que el Estado “les paga” a los inmigrantes. Falso. Los cinco ex presos de Guantánamo que aún residen en Uruguay tienen una partida de dinero porque forman parte de un acuerdo especial. Y luego hay menos de medio centenar de extranjeros -entre los que están las familias sirias- que cuentan con un apoyo de Naciones Unidas por tratarse de un programa de reasentamiento. En cifras, el 0,1% de los 40.000 inmigrantes recientes recibe algún tipo de colaboración.

El trabajar “en negro” no es un beneficio para el empleado: deja de gozar los derechos de seguridad social. Y si bien es probable que, por su vulnerabilidad, algunos inmigrantes sean víctimas de la informalidad, el año pasado el BPS contaba con 34.086 extranjeros que realizaban aportes provenientes de sus trabajos.

Mito 3
Quitan trabajo
Foto: Darwin Borrelli

“La cifra de los inmigrantes activos es apenas 0,3 puntos mayor a la de cinco años antes: quiere decir que cada 1.000 empleos en Uruguay, solamente tres están ocupados por inmigrantes y antes lo ocupaban nativos”. Marcos Rivero, gerente comercial de Unión Capital AFAP, explica de este modo que los extranjeros “no le quitan el trabajo a nadie”.
El 27% de los inmigrantes recientes que están empleados, lo están en servicios comunales, sociales y personales (como el cuidado a adultos mayores), y otro 27% lo está en comercio, restaurantes y hoteles. Un poco menos hay en transporte, como en Uber. Por lo cual, señalaba la economista Luciana Méndez, “complementan el trabajo de los nativos o toman puestos que los uruguayos no quieren”.

La evidencia internacional encuentra que en general no hay efectos negativos sobre empleo y salarios de la economía en su conjunto, dice el economista Matías Brum. El especialista indica que en las economías “no hay una cantidad fija de trabajo”, como si fuese algo rígido de equis cantidad de puestos. “Los inmigrantes mismos demandan bienes y servicios y estimulan la economía”.

Mito 4
Bajan el nivel
MEC facilitará los trámites para que inmigrantes puedan estudiar en el país. Foto: F. Ponzetto

Seis de cada diez jóvenes uruguayos no acaba el liceo o la UTU. Entre los inmigrantes recientes, uno de cada tres es profesional universitario. Uruguay es de los países de la región que ha captado más población calificada.

Tanto es así que un estudio de la economista Menéndez, tomando en cuenta cinco años consecutivos de la Encuesta Continua de Hogares, demuestra que cuatro de cada diez nuevos inmigrantes están sobrecalificados para sus empleos. No en vano se ven contadores haciendo delivery, odontólogos manejando un Uber o médicos haciendo chivitos. Por el contrario, solo uno de cada diez extranjeros tiene un nivel de formación por debajo del adecuado para ese puesto de trabajo.

Mito 5
Traen los delitos
Esposas

“Cuando México nos manda gente, no nos mandan a los mejores. Nos mandan gente con un montón de problemas, que nos traen drogas, crimen, violadores…”. En el lanzamiento de su candidatura para las primarias del Partido Republicano, en Estados Unidos, Donald Trump había arremetido contra México y los inmigrantes. Se valió del mito de la importación y exportación de delitos.

Lo de Trump no es un caso aislado. Incluso en Uruguay varios organismos oficiales titulan sus noticias vinculando al extranjero con el delito. “Fiscal Sylvia Lovesio solicitó formalización de seis ciudadanos chilenos; se investiga vínculo con explosión de cajeros”, dice el sitio web de Fiscalía. “Dos extranjeros procesados por estafa”, tuitea Unicom.

Por eso la Junta Nacional de Migración (de Uruguay) identificó como desafío la necesidad de capacitar a los funcionarios públicos, hecho que quedó al descubierto cuando hace un año El País informó de dos menores dominicanos que habían sido rechazados en su ingreso al país (yendo contra las normas internacionales).

En concreto, de los más de 10.000 presos que albergan las cárceles uruguayas, la cantidad de extranjeros jamás superó el 3,1 por ciento.

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