Víctor Rossi

"Venezuela tiene un funcionamiento no democrático"

Es consciente que el 2019 no arrancó nada bien para su ministerio. Dos puentes accidentados que implican gastos extras no planeados. Pero el ministro de Transporte, que fue en su momento un sindicalista comunista del transporte está tranquilo, por el trabajo que lleva adelante.

Víctor Rossi. Foto: Marcelo Bonjour
Víctor Rossi. Foto: Marcelo Bonjour

—¿Qué evaluación hace de los cuatro años que van?

Desde el gobierno en general ha sido un periodo complicado. Dificil porque el país venía de una serie de años de crecimiento y las familias pudieron ir dando pasos, concretando aspiraciones. Lejos de conformarse se plantearon nuevas metas. Pero el país entró en una etapa de la economía mundial, y particularmente de la región que no le permitía —por razones propias, y por las consecuencias del mundo— seguir con el mismo ritmo de desarrollo. Hubo la necesidad de enlentecer la concreción de conquistas en la misma medida que la economía se enlenteció. Ese tipo de situaciones generan siempre malhumores, frustraciones, intransigencias. No siempre los caminos que se construyen son los más equilibrados, ni son aceptados por todos. Desde el punto de vista del Ministerio de Transporte, no somos una isla del país. Pero estamos trabajando mucho y se han concretado obras que en algunos aspectos superan lo programado, superamos las dificultades del 2016 y se han hecho muchísimas cosas. Más aún de las que se tenía previstas. Se superaron las expectativas y seguimos trabajando a muy buen ritmo.

—Se ha criticado al gobierno anterior en cuanto a las obras viales. ¿Tomó la cartera del gobierno pasado con cierto rezago?

El Uruguay cambió y en algún momento hay que asumirlo. La carga se multiplicó por cinco, y los kilómetros de recorrido se multiplicaron por 7,8. Esas rutas no estaban todas preparadas para la evolución que se dio. Por más que se quisieran reparar —luego de destruidas— no iba a ser posible porque estaban destruidas desde su base. Usted me dice que tomamos el trabajo con retraso. Y bueno, indudablemente algunos puntos se habían transformado en críticos en el país. Y eso significa un retraso. En este periodo el éxito cuesta más visualizarlo. Pero lo percibe quien analice objetivamente la realidad de la red vial del país, la elevación del estándar general.

—Es protagonista en el proyecto de UPM. ¿Se va la vida al país si no se concreta la segunda planta?

No. Uruguay existió antes de la primera planta de celulosa. No se le va la vida en un proyecto. Ahora, la calidad de vida del país se construye sumando. Este es un proyecto que puede ser de los más importantes que se han hecho en la historia. No se puede ser indiferente. No se le va la vida a Uruguay si no se concreta la segunda planta de UPM, lo que sucede es que para un país que quiere seguir creciendo no resulta indiferente este proyecto.

—Las negociaciones con los finlandeses han sido tensas en algunos momentos. ¿Fueron por demás exigentes en sus pedidos?

He participado en muchas instancias de negociación. Los que han estado saben que no he pasado desapercibido, que fui de los que más calenturas he acumulado y he expresado en ese proceso. Las he planteado con argumentos. Por otra parte, cuando uno trata de mirar para adentro y hace el balance, en defectiva hemos avanzado en algunas áreas que no se si nos hubiésemos animado a hacerlas si no teníamos el desafío de UPM. Por ejemplo, el llamado del proyecto ferroviario.

Víctor Rossi. Foto: Marcelo Bonjour
Foto: Marcelo Bonjour

—¿Cuál es el nivel de certeza de que se concrete la segunda planta al día de hoy?

Desde el punto de vista personal el proceso de instalación de la segunda planta de UPM —y sin que yo tenga ningún conocimiento de decisiones que se toman fuera del país—es irreversible. Tiene que suceder algo muy, muy atravesado para que se revierta un camino que ya empezó hace mucho tiempo. Por parte del gobierno, pero también por parte de los inversores. Para poner en marcha la fábrica en el año 2022 o 2023 los arboles que se van a procesar, hoy ya están grandecitos.

—¿Cuando sale la aprobación ambiental?

Estamos trabajando, tenemos claro que hay una serie de trabajos preparatorios que podemos ir realizando y lo estamos haciendo. Pero en la obra no podemos mover una piedra hasta que no se concrete la documentación ambiental correspondiente.

—Uno de los puntos que dice que ha enlentecido la confirmación de la inversión es la reglamentación de las ocupaciones que exige UPM. ¿Se va a hacer?

Para mí sería muy fácil decirle que no está en mi cartera. Pero escucho las negociaciones. Uruguay tiene una historia y esa historia nosotros sentimos que es valiosa y que no va a sufrir transformaciones en función de una iniciativa por más importante que esa iniciativa sea.

—¿Va a haber reglas de juego laborales especiales para UPM?

Tiene que haber reglas de juego razonables para el país. Si hay cosas que acordar y negociar, serán en función de lo que mejor convenga para garantizar la actividad económica del país. Y eso será más favorable, atenderá mejor o no las aspiraciones de UPM. Toda negociación significa tironeo. Hay que construir elementos que sean funcionales al interés del país. Y hay que hacerlo respetando a todos los actores, a los trabajadores fundamentalmente.

—¿Cómo ve este año electoral?

Es un año de mucho trabajo.

—Habitualmente la oposición en la campaña incrementa sus críticas, ¿está preparado para el "bombardeo"?

Sinceramente me tiene sin cuidado el bombardeo. No sé cuánto va a ser. Yo trabajo en función de los objetivos. Sí noto que a veces en el afán de tener razón, de descalificar se olvida que hay una línea divisoria entre la opinión personal, el interés políticos y los intereses del país. Todo en el Uruguay no anda mal, y las cosas no son buenas o malas según el color político de quien venga. Hay cosas que el país necesita y que van a tener que salir adelante independientemente de quien este en el gobierno.

Víctor Rossi. Foto: Marcelo Bonjour
Foto: Marcelo Bonjour

—Le tocó vivir un par de episodios de agresiones. ¿Cómo los vivió?

Muy pequeños. Son dos diferentes. En el de Carmelo fueron tres personas exaltadas e indignadas fruto de la angustia que generaba esa interrupción de la comunicación que la verdad generaba un enorme perjuicio económico. El otro en la audiencia de UPM, había una señora chiquita que en varias oportunidades se paraba cerca mío, me miraba fijo y en un determinado momento empezó a decirme "hijo de puta". Claramente era un recurso para buscar una reacción. Yo ya estoy bastante viejo para caer en eso. Pero pobrecita, se expresaba de forma muy pobre.

—Más allá de ese caso puntual, hay un grupo de gente que tiene un cierto descontento con la gestión del Frente Amplio. ¿Lo nota?

Efectivamente me preocupa y trato de comprender de donde nace. Por un lado, es la imposibilidad de atender todas las demandas. Es insatisfacción por no lograr todos los objetivos, es el reclamo de un mayor esfuerzo para cumplir con los objetivos en el programa. Es legítimo que la gente se plantee mayores objetivos. En lo personal hago el mayor de los esfuerzos de lo que tengo disponible

—¿Ese descontento pone en riesgo el cuarto gobierno del Frente?

Y bueno, sí. Si ese descontento se expresa en el voto podría llegar a que la gente tome otras opciones. Yo lo lamentaría. Creo que no es bueno para Uruguay ni para los uruguayos, pero me doy cuenta que eso es una posibilidad. Y si es así… bueno, será parte, del aprendizaje que todos en la vida en sociedad tenemos que llevar adelante.

—¿El caso Sendic lesionó en magnitud al partido de gobierno?

Creo que sí. Que lesionó un aspecto fundamental. Un punto distintivo del que los frenteamplistas nos sentíamos orgullosos, y era de no poder ser cuestionados en nuestra conducta.

Raúl Sendic en conferencia de prensa del lunes. Foto: Gerardo Pérez.
Raúl Sendic. Foto: Gerardo Pérez.

—¿A quién va a votar en las internas?

No, no tengo la menor idea. No sé si voy a votar. Creo que no.

—Bueno, pero a quien va a apoyar entonces?

Ni voy a apoyar ni voy a votar. Voy a votar al Frente en las elecciones nacionales y voy a trabajar por el Frente en las elecciones nacionales. Los cuatro candidatos tienen características diferentes. Creo que es bueno para movilizar. Pero me preocupa mucho ser capaces de realizar la síntesis de unidad. De rescatar las coincidencias y postergar las diferencias.

—¿Hoy está en juego la unidad?

Siempre está en juego la unidad. Es buen momento para recordarlo.

—¿Porque le cuesta tanto al gobierno del Frente cuestionar a Nicolás Maduro? Uruguay ha quedado casi solo en su posicionamiento en el continente.

Uruguay ha quedado en una posición muy digna. Lo expresado por el canciller es muy digno. Una cosa es no compartir, como no comparto la forma de desarrollo del proceso venezolano. Pero otra cosa es en aras de la defensa del funcionamiento de la institucionalidad democrática querer voltear un gobierno que no le gusta a algunos, para sustituirlo por otro de cualquier manera. El canciller tuvo una definición difícil. Deseamos que Venezuela encuentre un camino de solución no solo económica, sino del funcionamiento institucional.

Nicolás Maduro presta juramento para iniciar su segundo mandato. Foto: Reuters
Nicolás Maduro presta juramento para iniciar su segundo mandato. Foto: Reuters

—¿Para usted, el gobierno de Nicolás Maduro es democrático?

Yo no dije eso.

—¿Considera que en Venezuela hay una dictadura, entonces?

No me gusta cómo funciona. No me coloque en situaciones que… Yo creo que el funcionamiento de Venezuela es un funcionamiento que no es democrático. Que es un funcionamiento que no quiero para el Uruguay. Que no resiste a lo que nosotros en Uruguay practicamos como funcionamiento democrático. Por lo tanto, el asunto no es esa definición de si es dictadura o si no es una dictadura. El asunto es cómo efectivamente ayudamos al pueblo venezolano. No acorralarlo y llevarlo a un desenlace que es lo que están proclamando algunos. El problema no se resuelva solo diciendo: "borramos a Maduro y que venga otro". Otro… ¿para qué y cómo?

López mena y la cruz de pluna S.A.

—¿Fue un error no haberle dado la autorización a la terminal de Buquebús en el dique Mauá?

—No me animo a decir que fue un error. Yo creía que era una buena oportunidad y cuando se dan hay que aprovecharlas. Le podía dar a Montevideo mucha cosa y no arriesgaba nada.

—¿Pesó la imagen que ha quedado en los frenteamplistas de Lopez Mena durante la subasta de Pluna?

—Seguramente. Pesó una imagen que se tenía de Lopez Mena, incluso de antes de la subasta de Pluna. Porque recuerdo que hace unos años otra iniciativa de él fue cuestionada. Puede que haya influido su imagen, sí. Pero hay que ser objetivo, Buquebus es la empresa que transporta el mayor número de visitantes al país. Tanto por Colonia como por Montevideo. Antes de la llegada del Frente, Buquebús tenia el monopolio en Colonia y fue este ministro que autorizó a Colonia Expres. Si hubiera otra empresa para actuar en el lugar del país que fuera, en Montevideo inclusive, nosotros exigiríamos que cumpla con los requerimientos, pero no seriamos una traba. El problema es que hoy por hoy el único que cumple con esos servicios y sigue creciendo es Buquebus.

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