POLÉMICA POR RECONOCIMIENTO A GUAIDÓ

Venezuela enfrenta otra vez al oficialismo con la oposición

El representante uruguayo se retiró de sala en la Asamblea General de la OEA.

Asamblea General de la OEA. Foto: EFE
La silla quedó vacía después que el vicecanciller Ariel Bergamino se retiró en forma sorpresiva de la Asamblea General en Medellín. Foto: EFE

El vicecanciller Ariel Bergamino acomodó sus papeles, puso todo adentro de una carpeta y se paró en forma lenta pero decidida. Era un nuevo capítulo de una larga historia de encontronazos y rispideces del gobierno (y también del Frente Amplio) con el secretario general de la Organización de los Estados Americano (OEA), el excanciller Luis Almagro.

Bergamino anunció este jueves el retiro de Uruguay de la Asamblea General de la OEA en Medellín, Colombia, en rechazo al reconocimiento que realizó la secretaría general de representantes del venezolano Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y considerado por muchos países como presidente encargado de Venezuela. La decisión fue tomada en consulta con el presidente Tabaré Vázquez.

En un comunicado, la Cancillería criticó la presencia de una delegación “supuestamente representante del gobierno de un país que se ha retirado de la organización, y que no es reconocido por la mitad de la OEA”. El gobierno dijo que el reconocimiento “carece de toda legitimidad, violenta su normativa jurídica y sienta un gravísimo precedente” para el futuro de la OEA, “minando seriamente la credibilidad de la Secretaría General”.

El vicecanciller uruguayo fue el único que se retiró de sala, aunque los representantes de Bolivia, Nicaragua y México, entro otros países, también rechazaron que la delegación de Guaidó haya estado presente.

En la primera sesión plenaria de la reunión, Bergamino dijo que esta situación desnuda “un progresivo y sistemático vaciamiento de la institucionalidad y la normativa de esta organización”. Para el gobierno, “se está, por la vía de los hechos, reconociendo un nuevo gobierno de Venezuela” y “en eso Uruguay no puede transar ni debería permitirlo ninguna nación democrática de este continente".

Después Bergamino dijo a El País que Almagro “no ha actuado con la ecuanimidad y equilibrio que tan alto cargo implica” y que “que la gestión de la secretaría es monotemática” respecto a Venezuela.

Farsa

¿Qué repercusiones hubo a nivel político? El Frente Amplio salió a apoyar al gobierno. El secretario general del Partido Comunista, el senador Juan Castillo, dijo a El País que respalda “totalmente” la gestión del gobierno.

“Me parece que lo poco que tenía de validez de ámbito orgánico y representativo de los gobiernos acaba de caerse. Uruguay no puede admitir que con los organismos internacionales se haga lo que quiera, no se puede convalidar la farsa que dirige Almagro al son de la música del imperialismo”, dijo Castillo. Y el representante de Asamblea Uruguay en la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio (Carifa). Sebastián Hagobian, cuestionó la gestión de Almagro por violar los procedimientos de la carta de la OEA. “Un país como Uruguay tiene que estar del lado del derecho internacional”, afirmó.

El ministro Víctor Rossi -canciller interino ante la ausencia de Bergamino y Rodolfo Nin Novoa- dijo ayer que “las cosas tienen límite” y que no pueden admitir “situaciones de facto, impuestas simplemente por la decisión de los funcionarios de la OEA o por una mayoría de embajadores”. La imposición “no tiene precedentes en este tipo de organismos”, indicó Rossi.

Cómplice

El precandidato nacionalista Luis Lacalle Pou cerró su campaña electoral el miércoles en Las Piedras. Allí dijo que era importante que se respetara la veda para que la ciudadanía tenga tiempo de reflexión.

Ayer en la tarde hizo un alto en su veda personal -ya que la veda oficial arrancó a la hora 0 del viernes- para opinar sobre el tema. “Triste final del gobierno uruguayo en el ámbito internacional. Una vez más del lado equivocado en relación al régimen venezolano. El silencio es cómplice”, escribió en su cuenta de Twitter.

En tanto, Didier Opertti, excanciller y asesor del precandidato colorado Julio María Sanguinetti, dijo a El País que retirarse de la Asamblea es una decisión “antidemocrática” y “muy grave”, ya que en todo caso “debió quedarse” y discutir su posición. “No tenía por qué reconocer a Guaidó, pero hay maneras y formas de expresar la discrepancia”, dijo Opertti.

El precandidato colorado Ernesto Talvi afirmó que la actitud de Uruguay fue “la perla que faltaba” y que “hubiera sido mucho más coherente con la tradición del país” que el vicecanciller permaneciera en la Asamblea General, participara del debate sobre la situación en Venezuela y recogiera elementos para que el gobierno “admitiera la existencia de una dictadura en ese país y condenara la violación sistemática de los derechos humanos”.

Y concluyó: “La sumisión de nuestro gobierno a la dictadura militar de Maduro es total”. En la misma línea, el precandidato del Partido Independiente, Pablo Mieres, escribió que es “otra mancha” en la política internacional y que Uruguay “le hace mandados a la dictadura de Maduro”.

más

“Uruguay trata de solucionar la crisis”

“A cada país le toca las herramientas que tiene para sacar adelante y solucionar la crisis en Venezuela”, dijo ayer la embajadora saliente de Estados Unidos en Uruguay, Kelly Keiderling en una recepción en su residencia.

En declaraciones realizadas antes de que se conociera el retiro de Uruguay de la Asamblea General de la OEA en Colombia, anunciado por el vicecanciller Ariel Bergamino ayer al mediodía, la embajadora afirmó: “Yo entiendo que Uruguay está hablando, dedicando su personal para tratar de solucionar esa crisis venezolana. Me parece bien, cada país con lo que tiene a su disposición”.

Uruguay integra el Grupo de Contacto Internacional (GCI) sobre Venezuela y también el llamado Mecanismo de Montevideo.

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