Obras ferroviarias

Vecinos plantean inquietud por UPM

En algún momento del año próximo UPM tomará la decisión final de si construirá o no la planta.

Foto: Darwin Borrelli
Foto: Darwin Borrelli

Vecinos de los barrios montevideanos de Capurro, Colón y Sayago y de la localidad floridense de Sarandí Grande plantearon ayer en el Parlamento su temor por las vibraciones y la contaminación que pueden traer a sus viviendas los trenes que trasladarán celulosa desde la eventual segunda planta de UPM en Centenario (Durazno) al puerto de Montevideo. El diputado blanco Juan José Olaizola tratará de que el ministro de Transporte, Víctor Rossi, vaya a la comisión especializada de la Cámara de Representantes antes de fin de año para informar sobre el asunto.

Olaizola dijo a El País que hay viviendas a 7 metros de las vías hoy y que si se excava una trinchera al lado de la vía, como está previsto, podría poner en riesgo su estabilidad. El legislador dijo que en los barrios montevideanos mencionados ya hay alguna casa que sufre rotura de vidrios por las vibraciones que producen los trenes que hoy corren, por lo que podría esperarse un empeoramiento de la situación luego de las obras. Otros vecinos dijeron temer por la emisión de gases de los trenes. Está previsto que las obras comiencen en enero y que todos los días pasen siete trenes de ida y siete de vuelta. Los trabajos en las vías férreas entre Paso de los Toros y Montevideo durarán unos 36 meses. La inversión rondará los US$ 800 millones. Las obras fueron adjudicadas a un consorcio encabezado por las empresas nacionales Berkes y Saceem. Las vías también servirán para el transporte de otros productos como soja, arroz y madera.

Los vecinos de Sarandí Grande, por su parte, le dijeron ayer a la Comisión de Transporte de Diputados que el acceso a los dos principales centros de atención sanitaria de la localidad se vería complicado por las obras de las vías.

El próximo 21 la Dirección Nacional de Medio Ambiente hará una audiencia pública y hay plazo para hacer llegar planteos hasta el 18, pero los vecinos temen que no haya tiempo para analizarlos, dijo Olaizola. “Dicen que no hay un plan de prevención de riesgos para los elementos químicos y no hay aún un plan de gestión ambiental”, señaló. Se calcula que hay por lo menos 1.400 vecinos que serán afectados.

En algún momento del año próximo UPM tomará la decisión final de si construirá o no la planta. La inversión sería la mayor en la historia de Uruguay y generaría 8.000 puestos de trabajo directos.

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