LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

¿Para todos?

El gobierno, desde la machacona y ya agobiante campaña del Sistema Nacional de Cuidados, nos habla de su firme convencimiento de estar construyendo "Un Uruguay para todos" y de la importancia de velar por "los derechos" de los ciudadanos de este país.

Pero del dicho al hecho, en este caso, no solamente hay un gran trecho. Hay una realidad de distancia. Una realidad que, a diario, se encarga de abrirnos cada vez más los ojos.

En el "Uruguay para todos" del gobierno el delito se ha disparado. Todos los días muere un inocente. Cuando no es un delivery es un cobrador al que una bala perdida le saca la vida. Cuando no es una joven promesa del golf es un policía al que ejecutan frente a su esposa por el solo hecho de llevar uniforme.

Ya no parece Uruguay. Porque ya no es el Uruguay que fue. En Casavalle, en San Carlos, en Minas o en Chuy las bandas de delincuentes andan a los tiros. A pleno día se matan unos a otros. Un día el que resulta herido es un niño, que juega en una plaza. ¿Mañana? Vaya a saber uno. Puede ser usted. O yo. En ese bolillero estamos todos.

Entretanto, a los pequeños comerciantes los roban cinco, ocho, diez veces, hasta que hastiados optan por bajar la cortina. Los cajeros automáticos siguen explotando y el dinero volando por los aires, entintado o no. Andar por calle se ha vuelto un deporte de riesgo. Y el shopping de Punta Carretas sufrió tres atracos en pocas semanas. ¿Y los derechos de esas personas? ¿Acaso no tienen derecho a vivir tranquilos, a que no los roben ni los maten, a poder salir a trabajar o pasear por la calle o en un centro comercial?

¿Es efectivamente un "Uruguay para todos" un país en el que cada vez hay más compatriotas durmiendo en la calle?

¿Es un "Uruguay para todos" un país en el que algunos pueden gastar sin vergüenza el dinero público de manera escandalosa, sin que la Justicia haga Justicia con ellos? No lo parece. Más bien se está transmitiendo la señal de que hay un "Uruguay para algunos", que tienen piedra libre para hacer y deshacer a su antojo, sin que nadie se anime a hacerles pagar sus irresponsabilidades, y un "Uruguay para el resto" que debe seguir otras reglas y donde no vale todo.

¿Y los derechos de los ciudadanos a que los funcionarios que no se comportan como deben sean ejemplarmente castigados? ¿No hay "una agenda de derechos" para ellos? ¿No hay un "Sistema de Cuidados" que nos ponga a salvo de la falta de probidad de gobernantes inescrupulosos? Pareciera que no. Quizá para el próximo período. O el otro.

Y la inversión se retrae. Ya no llega. ¿Podríamos culpar a quienes no invierten? ¿Nos moriríamos de ganas de invertir en un país donde sucedieran las cosas que suceden en Uruguay, que además es caro y donde a la mayoría no le gusta trabajar? Y entonces, el país se frena. Y no hay empleo. La desocupación sube y cada vez hay más uruguayos en el seguro de paro (que, de nuevo, pagamos todos).

El "Uruguay para todos" pareciera ser solo "para algunos". Aunque todos, menos algunos, los estamos manteniendo con impuestos y tarifas por las nubes, y la rebeldía por el piso.

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