MARINA ARISMENDI, MINISTRA DE DESARROLLO SOCIAL

"Terminaron con ASSE y vienen por el Mides"

Para la ministra comunista el Mides es objeto de cuestionamientos por cuestiones electorales.

Marina Arismendi, ministra de Desarrollo Social. Foto: Leonardo Mainé
Marina Arismendi, ministra de Desarrollo Social. Foto: Leonardo Mainé

A su juicio, pegarle a las políticas sociales y pegarle a la transparencia o acusar de falta de transparencia es pegarle al corazón de la izquierda. Sostuvo que lo estaba esperando, y cuenta que le dijo a sus compañeros: “Ahora vienen por nosotros. Cuando terminen con ASSE, van a venir por el Mides. Y se cumplió”.

—Su ministerio está siendo cuestionado por el Partido Nacional que impulsa una investigadora. ¿A que lo atribuye?

—A que estamos en campaña electoral.

—¿Solo a eso? ¿No hay elementos en donde ha faltado transparencia?

—Solo a eso, porque las mismas cosas que están planteando hoy por los mismos actores, ya fueron planteadas hace dos años en una sesión parlamentaria maratónica de siete horas. No cambió ninguna de las afirmaciones, ni ninguna de las preguntas.

—Los blancos aseguran que hay elemento e indicios de irregularidades en su ministerio.

—Bueno, que lo demuestren.

—¿Usted no observa ningún elemento donde pueda decir: "bueno aquí hemos cometido algún error"?

—Errores montones, sin dudas. El Mides es una creación nueva —donde yo estuve en dos de los períodos de las tres etapas (primera y tercera)— pero me hago responsable por las tres etapas. Estuve en el Parlamento llamada por el mismo diputado que hoy impulsa la investigadora (Martín Lema) durante siete horas en aquel momento. Hablaron de investigadora y una auditoría. Yo lo que dije es que si la pagaban con mucho gusto. De todas maneras nosotros somos auditados por la Auditoria de la Nación y el Tribunal de Cuentas. El Mides nace como un ministerio para el desarrollo social. En aquel momento la gente que nacía en situación vulnerable era uno de cada tres uruguayos. Y 4% medido por ingresos estaba en la indigencia. Tuvimos que tomar una cantidad de medidas que nunca se habían tomado. Y generar nuevas normas para habilitar esas medidas. Siempre recuerdo que estuve mucho más proactiva en generar muchas normas en el primer período que en este. Hago autocrítica. Me acuerdo que en aquel momento estaban prohibidos los celulares por razones de la crisis. Y yo llevé un decreto para exceptuar de esa norma al Mides, porque si no, no podía enviar al campo de trabajo a los funcionarios. Hemos ido en persona al Tribunal de Cuentas a reunirnos con todo el Tribunal, para ver cómo podemos solucionar las observaciones. Así hemos ido cambiando y corrigiendo.

—Usted lo atribuye a la campaña, ahora las preocupaciones de la gente son seguridad y empleo. Esto no se visualizaba en la agenda electoral.

—Hay una cosa muy clara. ¿Qué hace distinto la izquierda de la derecha en este país? La derecha nos dejó un tendal de pobres, nos dejó la gente sin casa, sin luz, sin acceso a distintos niveles de la educación. El Frente sacó a la gente de la pobreza. Uno se pregunta: ¿a dónde fueron a parar? Al mundo del trabajo. Creamos las condiciones para emplear a esa gente. Entonces pegarle a las políticas sociales, y pegarle a la transparencia o acusar de falta de transparencia es pegarle al corazón de la izquierda. Yo estaba esperando, y mis compañeros saben que dije: ahora vienen por nosotros. Cuando terminen con ASSE van a venir por el Mides. Y se cumplió. No porque sea una pitonisa, tampoco soy politóloga, pero la verdad que tengo algunos años. Les anuncié: "Muchachos pónganse firmes porque ahora vienen por nosotros". La motosierra no les funcionó. Cuando dijeron que le dábamos plata a los "pichis" para que se droguen y salgan a robar, tampoco. Entonces decir que esta mujer, que es comunista, se supone que tiene un ministerio todo rojo: "Esta mujer la plata que nosotros ponemos, los impuestos de la pobre gente, la despilfarra con sus amigos". Ese es el discurso. Es efectivo. Tengo que reconocer que es un buen discurso.

Marina Arismendi, ministra de Desarrollo Social. Foto: Leonardo Mainé
Marina Arismendi, ministra de Desarrollo Social. Foto: Leonardo Mainé

—Ahora, también el Mides ha recibido críticas desde la propia izquierda.

—Sí claro. Y está muy bien. Yo misma, nosotros discutimos. Sería absurdo pensar que lo que hicimos en tal año hoy es igual de válido. En el propio Sistema de Cuidados, que tiene tan pocos años de vida, ya le hemos incorporado varios cambios y ajustes. Nosotros mismos nos criticamos.

—Uno de los puntos que despertó polémica fue la carta del intendente Daniel Martínez al presidente Vázquez por la gente que está en la calle. ¿Cuál es el diagnóstico que tienen hoy de este tema?

—Cuando arrancamos teníamos familias enteras en calle. Y los primeros refugios que abrimos fueron para familias. En el segundo período se modificó para bien porque nos dimos cuenta que es muy complejo tener familias juntas: hombres, mujeres, niños. Cambió el tipo de persona que está en la calle.

—¿No cambió la cantidad?

—Cambió la cantidad también. Sí.

—¿Y ha ascendido la cantidad?

—Cambió la cantidad y ha ascendido la cantidad. Por un lado diríamos: yo saco las mujeres con niños porque su trayectoria en general es que estuvieron en el INAU, hay mujeres que vamos a tener que acompañarlas toda la vida.

—¿Por qué motivos?

—Tienen problemas o de salud mental o dificultades cognitivas. La situación general. ¿Cuál es el grueso del problema? ¿Lo que se llama problema de calle, de intemperie? Tenemos gente joven, varones, hay profesionales; más allá de que se burlen en las redes algunos porque yo dije que no son todos indigentes. Tengo abogados, tengo periodistas, tengo un arquitecto. Tengo distintas profesiones que fruto del consumo terminan en la calle, y en una calle dura. Tenemos salidos de las cárceles. La Dirección Nacional de Apoyo al Liberado (Dinali) tiene una posada que toma a aquellos que son primarios, que se piensa que se pueden encaminar. Luego tenemos los que no quieren estar en un cuarto con cuatro cuchetas. Yo tengo uno —un vecino como le digo— que tiene un problema intelectual importante. "Fulano, mirá que hoy hay alerta naranja", le digo y ese día va al refugio. Ahora, si no hay alerta naranja, él prefiere estar libre en la calle. Tenemos varios así. A muchos los hemos sacado. Yo espero que ahora con la reglamentación de la ley de salud mental, seguramente el Ministerio de Salud Pública va a poder hacer intermedios porque estamos en contra de los asilos y los manicomios. Pero mientras eso no pase —y en Europa ha pasado— que con leyes como las nuestras, sin medidas, terminan todos en la calle.

—Es una realidad compleja la que plantea.

—Dura. Muy compleja. Tan compleja que entra una persona que consumió, que se descompensa en el refugio y no deja dormir al resto. ¿Y nuestro equipo qué hace? O atiende a ese uno o atiende al resto. Muchas veces le dice: si no cambia la actitud que no vuelva a entrar. Y si no vuelve a entrar, ¿dónde lo metemos?

—Su relato es más de "atajar penales" todo el tiempo que de salir a "jugar el partido". Van 15 años de crecimiento económico, y cuesta entender que esta realidad siga existiendo en el Uruguay.

—No solo en el Uruguay. Existe en Nueva York, en París, en los países del primer mundo es peor todavía, porque no hay nada por parte del Estado. El tema es que nosotros tenemos 11 mil presos, en la medida que vayan saliendo vamos a tener más de estas situaciones. Por eso el trabajo con Dinali, con la Junta Nacional de Drogas. Hay también un entrelazamiento con la Intendencia de Montevideo, por eso yo me sonreí con lo de Martínez (la carta a Vázquez), porque trabajamos juntos todo el tiempo.

—En realidad su carta al presidente sonó a un especie de rezongo, o de malestar.

—Está bien.

—¿Usted no lo tomó así?

—No, para nada. Porque trabajamos todo el tiempo juntos.

—¿Debería ser el principal tema a atender en el próximo gobierno?

—No, este es un tema de 500 personas. Yo sé que a la gente le molesta, que no es lindo, que no es agradable. Lo entiendo. Hemos tenido una nueva puerta de ingreso muy linda, y la gente se queda en la vereda. Ahora se están pidiendo documentos a todos. Estamos chequeando porque puede haber otras cosas metidas en el medio. Por eso está el Ministerio del Interior en el trabajo.

—¿Narcotráfico?

—Puede ser, o que van y aprovechan esos amontonamientos para vender, comprar o hacer transas.

—¿Debieron apretar más los instrumentos fiscales para cumplir con esa consigna de "que pague más quien tiene más"?

—Creo que se llegó al máximo de lo posible en esta etapa. Estoy muy de acuerdo con mi candidato Óscar Andrade que para que haya mayor recaudación, y que pague más quien tiene más, también hay que tener más fuerza. Yo escucho gente que dice: "Con mi plata y mis impuestos, les pagamos a estos vagos". Ahí hay una batalla cultural que por ahora no venimos ganando.

—He escuchado a varios dirigentes del Frente Amplio decir que si gana la oposición se van a cortar los beneficios sociales. ¿Piensa lo mismo?

—Totalmente.

—Pero, qué información tiene. Porque le he preguntado en persona a los precandidatos y me aseguran y recontra aseguran que no lo van a hacer.

—Por eso le decía que han cambiado el discurso de la motosierra, por decir que nosotros a los pobrecitos no les damos lo que debemos porque lo malgastamos. Yo me remito a las pruebas. A los diez años que estuve en el Parlamento siendo oposición y perdiendo, a cómo explotaron este país y cómo quedó.

Marina Arismendi, ministra de Desarrollo Social. Foto: Leonardo Mainé
Marina Arismendi, ministra de Desarrollo Social. Foto: Leonardo Mainé

—¿Pero no pueden haber cambiado?

—Bueno, siempre la gente puede cambiar. Ahora acá hay intereses de por medio, que no son los intereses de las grandes mayorías de este país. Y estoy convencida porque nunca demostraron lo contrario.

—Ministra, si es por cambio de discurso yo escuché a Astori decir que no iban a aumentar los impuestos y los aumentó.

—Y sí. Hubo necesidad.

—Allí hubo un cambio de discurso.

—No, yo creo que no es un problema de discurso. Además se subió donde había más. Hoy las demandas de la sociedad pasan porque una maestra rural me viene a reclamar que no tiene inglés. Y yo digo: "que fantástico". Antes los problemas eran los básicos. No teníamos primus, ni hojas. Hoy los problemas son otros. ¿Por qué tengo que creerles si tuvieron un siglo de gobierno y nunca se ocuparon?

—¿Se imagina que la izquierda puede perder el gobierno?

—No, vamos a pelear para no perder.

—Una cosa es pelear. ¿Pero usted visualiza que está en riesgo la elección?

—No, no está en riesgo el cuarto gobierno del Frente. Como no lo visualicé en toda la campaña de 2014 y todas las encuestas nos decían que perdíamos. Tengo la certeza que nosotros con errores, dificultades, con atraso, cumplimos con el compromiso con la gente.

Sendic le hizo mucho daño al Frente
Foto: Gerardo Pérez

—En la región sí se ha dado un cambio de signo político en los gobiernos.

—Trágico

—¿Por qué?

—Cuando las izquierdas se equivocan, o cuando no hacen lo necesario, los que se embroman son siempre los mismos: niños, los viejos, los pobres, las personas con discapacidad…

—¿Cuánto daño le hizo Sendic al FA?

—Yo creo que le hizo mucho daño. Es incomprensible, a todos nos queda un signo de interrogación; no entendemos. Segundo, es tan absurdo, está mal, pero el desconcierto y lo absurdo de todo. Ahora lo pagó carísimo, no solo la fuerza política: él también. De vicepresidente a tener que renunciar, cuando uno lo cuenta afuera del país no nos creen.

—¿Recuerda que usted era la opción inicial para completar la fórmula?

—Yo no sé si eso era un chiste. Vázquez no me lo planteó. Me lo decía gente amiga mía. Me parecía un dispararte.

—¿Le preocupa la situación de Venezuela?

—Sí claro. Espero que no haya derramamiento de sangre.

—¿Cree que hay elementos para retomar un camino democrático en ese país?

—Tengo la esperanza de que estas últimas negociaciones tengan resultados.

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