FANCAP EN CONFLICTO

Sindicato ya evalúa ocupar las cementeras

El gremio de Ancap está en pie de guerra y evaluará huelga.

En un rojo permanente. Las cementeras arrojaron pérdidas cuantiosas en los últimos años. Foto: Ancap
Las cementeras arrojaron pérdidas cuantiosas en los últimos años. Foto: Ancap

El directorio de Ancap se encamina a un nuevo conflicto con el sindicato, potencialmente grave, ya que el gremio evaluará hoy ocupar las plantas de cemento de Minas y Paysandú donde la producción ya está detenida y declarar la huelga. En Minas no se produce desde el 9 de febrero.

Un comunicado de la empresa el miércoles había anunciado que no se volvería a encender el horno de Minas, que se debió apagar el domingo por la negativa del sindicato a habilitar una guardia gremial.

El sindicato se enfureció. Hoy habrá un encuentro nacional de trabajadores del cemento en la sede de Fancap de la calle Agraciada y sobre la mesa estará la posibilidad de una ocupación de las plantas y la huelga, adelantó a El País el presidente del gremio, Edwin Villero.

"No es responsabilidad de los trabajadores de la planta de Minas lo que está ocurriendo allí. Vamos a analizar los posibles escenarios que van desde la declaración de conflicto a una huelga con ocupación de lugares de trabajo. No tenemos duda que el directorio ha intentado en todo momento responsabilizar a los trabajadores de la mala gestión. Hoy es redituable "pegarle" a los trabajadores y responsabilizarlos de lo que es responsabilidad de quienes han gestionado la división", sostuvo Villero.

El gremio está muy enfrentado al directorio que preside Marta Jara desde el día uno de su gestión. El año pasado hubo un prolongado conflicto porque Fancap rechazaba el cierre del servicio médico de Ancap y luego resistió la reducción de la dotación de personal en la refinería de La Teja.

"Los trabajadores hicieron un esfuerzo en 2017 lo que redujo las pérdidas de la industria. Hubo compromiso de los trabajadores que hicieron jornadas de 12, 14 y 16 horas. Pero había un compromiso de ingreso de personal para modificar esas situaciones. Hoy el resultado es que no tenemos ingreso de personal pero sí tenemos contratación de cuadros gerenciales con salarios muy importantes, pero no de trabajadores. Hay un modelo de gestión que lleva al sector al declive por tener los elementos para poderlo privatizar", acusó.

Ancap había trazado un plan en 2017 para tener equilibradas las cuentas de la división en 2019. La división acumula pérdidas en los últimos quince años de US$ 207 millones (el año pasado el rojo fue de US$ 12,3 millones y en 2016 de US$ 27 millones).

Según Villero, la estrategia de Ancap en este caso es similar a la que aplicó para sacar de servicio al buque "Ancap IX". El sindicato presentó ayer un peritaje que contrató a una empresa que demuestra que el buque está habilitado para navegar. Según el directorio de Ancap, no está habilitado.

Villero considera que Minas necesita más personal de manera imperiosa. "Estoy en tres turnos rotativos con producción permanente durante todo el día, pero esos tres turnos no están completos y los trabajadores están trabajando 12, 14, 16 horas.

Tengo un acuerdo firmado para ingreso de personal en las áreas operativas que no se cumple por el directorio que sí introduce un gerente para la división de una manera que no es necesaria. El compromiso que asumió el directorio en 2017 era analizar los roles e incorporar rápidamente personal. Eso no se cumplió", denunció. A esto se suma que hay "ineficiencia" en el horno de Minas y equipos que se deben parar frecuentemente.

En Paysandú "hay problemas gravísimos de mantenimiento y no podemos generar una producción continua ahí por la falta de inversiones", agregó Villero. El anterior directorio compró un horno que no se montó y sus componentes están en contenedores cerca de Paysandú. No se sabe qué se hará con los equipos.

En el comunicado de Ancap se señala que hay un exceso de personal por tonelada producida. El directorio quería aprovechar el repunte de la construcción para vender más e intentar volver a exportar, pero calcula que la detención de la producción ya le hizo perder al ente US$ 3,4 millones.

En Minas trabajaban el año pasado 245 personas, de las cuales 140 estaban en la plantilla de la empresa pública. Esta planta explica un poco más de la mitad de la producción de cemento Ancap. En Paysandú se desempeñaban 300 personas, de las cuales 175 era personal propio de Ancap.

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