Pepepreguntón

Será tarde

¿Acaso el Frente Amplio (FA) no defendió, y sigue defendiendo con calor, la dictadura comunista que los Castro instauraron en Cuba en 1959?

¿Usted los ha escuchado condenar alguna vez a ese régimen sanguinario, de partido único, donde quien disentía fue siempre perseguido, encarcelado o asesinado? ¿Alguna vez los escuchó denunciar la falta de libertades en la isla, o las violaciones a los derechos humanos? Seguramente no, porque nunca lo hicieron. Buena parte de la dirigencia frenteamplista (¿la mayoría?) admiró la Revolución. Otros, aún la admiran. Para algunos, es incluso un ejemplo a seguir.

Lo de Venezuela no debió sorprendernos. Después de todo, ¿qué esperábamos?

Por admiración algunos, por ideología otros y vaya a saber cuántos por interés o negocios, los dirigentes frenteamplistas saludaron la denominada Revolución Bolivariana de Hugo Chávez. El amor comenzó a poco de llegar el FA al poder (¿remember Cofac?). Y llegó el tablero electrónico para el Estadio Centenario. Y el dinero para el Hospital de Clínicas. Y emprendimientos como Umissa y Envidrio. Y Aire Fresco. ¿Qué más? ¿Cuánto más? Como canta El Sabalero, "ya lo sabremos después". Y cuando lo sepamos, seguramente todo va a quedar más claro de lo cristalino que ya está.

Ahora, el gobierno uruguayo y el FA deben, como el régimen de Maduro, resistir. Saben que no hacen lo correcto. Que no son fieles a la historia de la izquierda uruguaya y a los principios de quienes fundaron la coalición. Que están justificando lo injustificable. Que están pidiendo diálogo a un gobierno autoritario que ya se ha burlado de la oposición y de varias mediaciones internacionales, incluida la del propio Vaticano, y que lejos de querer la paz sigue golpeando y asesinando a ciudadanos inocentes que salen a la calle a pedir libertad, medicamentos, trabajo y un plato de comida.

La región condena. Europa condena. Hasta el gobierno socialista de España y sus socios de Podemos, que tanto dinero recibieron del chavismo, ya han puesto sus pies en polvorosa. Pero Uruguay no. Uruguay pide diálogo. Al final de una jornada de protestas que termina con decenas de víctimas civiles en las calles, Uruguay pide diálogo. En un país donde un presidente pisotea a un Poder Legislativo electo en las urnas, Uruguay pide diálogo.

Los venezolanos escapan de su país desesperados. Dejan sus casas y se van con lo puesto, para huir del tirano y su régimen, con probados vínculos con el narcotráfico. Pero Uruguay pide diálogo.

Hay líderes opositores presos. No está claro qué hicieron, pero la Justicia, subordinada al régimen, los puso tras las rejas. Otros opositores, están proscriptos. Presos políticos y proscriptos en democracia. Pero Uruguay pide diálogo.

El Frente Amplio prefiere mirar para el costado, hacer de cuenta que nada está pasando y callar, mientras más y más venezolanos pasan hambre, carecen de medicamentos, padecen una economía que en 2018 cerró con más de un millón por ciento de inflación y no pueden siquiera salir a la calle a quejarse.

Quizá algún día entiendan que el legado del general Líber Seregni merecía otra reacción ante tanto autoritarismo y desprecio por la vida y las libertades ajenas. Lástima que será tarde.

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