PARTIDO NACIONAL

Sartori proyecta una bancada parlamentaria fuerte y 19 candidaturas a intendente en mayo

De gira en el interior, donde recorrerá los 19 departamentos en tres días en el tramo final de la campaña, dijo que es partidario de negociar la fórmula con Luis Lacalle Pou en las dos semanas siguientes a la elección.

Juan Sartori en gira por el interior del país. Foto: Darwin Borrelli
Juan Sartori en gira por el interior del país. Foto: Darwin Borrelli
Juan Sartori en gira por el interior del país. Foto: Darwin Borrelli
Juan Sartori en gira por el interior del país. Foto: Darwin Borrelli
Juan Sartori en gira por el interior del país. Foto: Darwin Borrelli
Juan Sartori en gira por el interior del país. Foto: Darwin Borrelli
Juan Sartori en gira por el interior del país. Foto: Darwin Borrelli
Juan Sartori en gira por el interior del país. Foto: Darwin Borrelli
Juan Sartori en gira por el interior del país. Foto: Darwin Borrelli

Martes, unos minutos antes de las siete de la mañana. Algunas personas se mueven en la oscuridad en los alrededores de la vieja estación de AFE. De pronto llega una camioneta y baja Juan Sartori, el multimillonario empresario que pretende dar la sorpresa este domingo en la interna del Partido Nacional. Mate en mano, saluda y graba un video para sus redes sociales. “Larga la caravana de la victoria”, dice, y se refiere a la intensa gira que durante tres días lo lleva por los 19 departamentos.

Sube al ómnibus y arriba lo espera su equipo de prensa, además de la senadora Verónica Alonso, el exlegislador Alem García y Óscar Costa, un coronel retirado que es su mano derecha y que cuenta con mucho poder en las decisiones diarias. El ómnibus enfila rumbo a Colonia y Sartori se pasea de un lado al otro. Amanece en la ruta. El candidato, distendido, responde una de esas dudas que está presente en esta campaña: ¿qué pasa si pierde el próximo domingo? ¿Qué destino tendrá el incipiente movimiento político que ha creado? ¿Habrá terminado la aventura? Sartori dice que proyecta lograr una bancada parlamentaria fuerte en octubre. “Yo no sé guardarme”, asegura.

Además, trabaja para las elecciones departamentales de mayo de 2020: busca tener 19 candidaturas a intendente y dice que ya eligió “cuatro o cinco”. El criterio será el de “volver a romper el esquema de elegir siempre a los mismos”.

¿Y qué dice de la fórmula? Sartori es partidario de esperar unos días “para no crispar los nervios” y encarar una negociación calma de una “fórmula de unidad” con los demás candidatos, que no debería extenderse por más de dos semanas. ¿Aceptaría ser el vicepresidente de Lacalle Pou si pierde?

Responde que todo dependerá de qué votación obtenga cada uno y deja la puerta abierta, aunque Lacalle Pou ya ha descartado esa opción en forma pública.

Juan Sartori en gira por el interior del país. Foto: Darwin Borrelli
Sartori iba arriba de una chata cuando vio un picadito de fútbol, se bajó y se metió en el encuentro. Foto: Darwin Borrelli

Rumbo a Colonia

“Me estoy aburriendo”, dice Sartori a quien lo quiera escuchar. Y tira un dato: “¿Saben que ya soy el candidato con más seguidores en Instagram? Es el voto joven”.

Son las 8.30 de la mañana. Cuenta que su mujer, la rusa Ekaterina Dmitrievna Rybolovlev, se fue unos días a San Pablo y volverá para la última jornada de la caravana: “Ella siempre estuvo enamorada de Uruguay”. Un rato más tarde salta de su asiento y grita: “A despertarse, ¡primer parada!”. Bajan todos y se siente un frío casi polar. En la ruta lo esperan los dirigentes locales pero hay un pequeño incidente debido a que uno de ellos se sube a la camioneta con Sartori y otros se ponen celosos. “Hay que manejar la diplomacia”, contará después. Dirá que hay dirigentes locales “que son oportunistas”.

Cerca de 15 autos forman una caravana que atraviesa la ciudad de Colonia. Arman un improvisado acto en la rambla. Es temprano, hace mucho frío, hay paro general y poca gente: no más de 10 o 12 militantes. “¡Uruguay, Uruguay!”, grita un señor mayor que está solo y mueve la bandera uruguaya. La comitiva vuelve al ómnibus y se dirige a la segunda parada, Mercedes.

Alguien de su equipo le dice que los dirigentes locales le piden que pare en Carmelo, lo esperan allí. Él responde que sí, pero Costa, con un auricular en el oído, ordena lo contrario. “Solo capitales departamentales. No paramos en ningún otro lado”, dice. “Usted organiza la logística, yo acato. Subo y bajo”, dice Sartori y se ríe.

El bus entra en Carmelo y Sartori toma una loca decisión: abre la escotilla que está en el techo y sube. Se para arriba del ómnibus en movimiento durante unos cuantos metros. Adentro hay risas y nervios. Alonso pide que tenga cuidado. El ómnibus se acerca a unos cables. “¡Cuidado los cables, Juan!”, le gritan. Él baja a las risas, como un niño pícaro. Es un hombre que de golpe descubrió la política y que disfruta de su minuto -o quizás más- de fama. “¡Esto va a estar buenísimo!”, dice. Habla de la polémica sobre la tarjeta Medicfarma y dice que es lo mismo a que se hubiera entregado un volante anunciando la propuesta.

Juan Sartori en gira por el interior del país. Foto: Darwin Borrelli
Juan Sartori momentos antes de subir al ómnibus de su campaña por el interior. Foto: Darwin Borrelli

-¿Hace alguna autocrítica?

-No. ¿Por qué? -pregunta.

-Hubo gente mayor que pensó que realmente podía ir a comprar ya los medicamentos.

-Capaz tendríamos que haber puesto más grande la letra de que vale a partir de 2020.

De golpe el ómnibus se transforma en una discoteca. Suena Eminem, Calamaro y Charly García pero Alonso pide cumbia. En los parlantes suena a todo volumen “la cumbia de Sartori”, una canción que creó el cantante El Papo. “Queremos mucho trabajo y también seguridad / Votemos a Juan Sartori / y seguro que lo vamos a lograr”, dice la letra. Sartori canta y baila.

Pero lo llama Isabella, la hija grande. Vive en Londres y tiene cuatro años. El empresario atiende por video y le muestra la gente que va en el ómnibus.

En Mercedes hay más seguidores, euforia y se ve algo del magnetismo que genera el candidato. Se saca selfies con cada persona que se acerca: de todas las edades, niños, mujeres y ancianos. “¡Vamos que llegó Juan, arrímense!”, grita un animador. “Juan merece una oportunidad”. Sartori corre como loco. Sube a la camioneta, baja. Sube a la chata donde van Alonso, García y Costa, baja. Pasa por un campito y entra a jugar al fútbol. Tira al arco y se la atajan. Lo vuelve a intentar y da en el palo.

Alem García dice que Sartori genera en la gente algo parecido a una estrella de fútbol. “Él trasciende la política”, opina. “Ese fenómeno social que Juan genera puede ser decisivo”.

Lo espera Gloria, una señora de 77 años que siempre votó al Frente Amplio, aunque proviene de familia blanca. No puede creer que lo tiene a tan pocos metros. Lo besa, se emociona. “Él tiene la simpatía y el carisma de la gente del Frente”, asegura la mujer. Sartori habla con los periodistas, le preguntan si aceptaría ser vice de Lacalle y le escapa la respuesta (“veremos cuáles son los pesos relativos; no soy yo solo el que decide”), aunque afirma que la fórmula “debería ser el primer gran trabajo en equipo” después del 30 de junio.

Juan Sartori en gira por el interior del país. Foto: Darwin Borrelli
Los saltos y las corridas son una constante en la caravana del precandidato del Partido Nacional. Foto: Darwin Borrelli

Tercera ciudad, Fray Bentos. La caravana para en la plaza y el candidato saca a relucir otra vez su paciencia. Pero la parada es breve. “Vamos Juan, tenemos que irnos”, le piden. Él sube a la camioneta, abre los brazos y le dice “gracias a todos”. Abajo, una treintena de personas lo saluda. “El domingo todos a votar, hablen con su familia y amigos. ¡Cuenten conmigo!”, pide. Levanta el pulgar y la caravana se aleja rumbo a Paysandú. Sigue esta alocada y extraña gira.

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