LA ENTREVISTA DEL DOMINGO

Sanguinetti: “Se pone a prueba la responsabilidad cívica de todos”

"Esta campaña muestra a Luis Lacalle sin errores y ha tenido un amplio proceso de maduración”, destacó el expresidente.

Julio María Sanguinetti. Foto: Fernando Ponzetto
Julio María Sanguinetti. Foto: Fernando Ponzetto

Hace unos días Julio María Sanguinetti llamó a Luis Lacalle Pou. “Te vi muy cansado en la tele”, le dijo. El candidato le respondió que sí, que estaba cansado. “Bueno, pero hoy la comunicación es todo”, le aconsejó el dos veces presidente, que habla seguido con Lacalle.

Con Ernesto Talvi también. El líder colorado recibió a El País en su residencia en Punta Carretas y habló de la campaña rumbo al 24.

-Las encuestas dicen que la oposición tiene chances reales de ganar la elección. Pero el Partido Colorado no gobierna desde hace 15 años y el Partido Nacional hace 25. ¿No teme no poder cumplir con las promesas o encontrarse algo que hoy no se sepa?

-No. Las cosas que no se conozcan no hacen a una dificultad mayor. Le explico: que hay desarreglos administrativos incuestionables es así y las auditorias lo van a poner en evidencia. Desde nuestro ángulo, el Partido Colorado, tenemos una enorme experiencia.

-¿No se pierde el training?

-No lo creo. Un (Isaac) Alfie, un (Luis) Mosca, un (Carlos) Sténeri, un (Ariel) Davrieux mantienen su vigencia. Son personas activas. Hay gente más joven, como Horacio Bafico y Gustavo Michelin. En el Partido Nacional también lo veo. Es una coalición con muchas posibilidades. Luis Lacalle ha tenido un amplio proceso de maduración y le diría que esta campaña electoral lo muestra sin errores, lo cual es muy difícil. Aún el más avezado tiene algún tropezón. Sin embargo, lo he visto solvente en las respuestas, en los debates, en los discursos. A su vez, ha logrado hacer una construcción difícil de una coalición con más partidos que lo que era tradicional. Veo con muy buenas expectativas la posibilidad del cambio.

-El acuerdo de la coalición no tuvo una foto de todos los líderes juntos, debido a algunas diferencias. ¿Eso cómo puede afectar?

-En democracia las liturgias son variables y hay que acomodarlas a la situación. A veces la foto es relevante, a veces no. Cuando nosotros empezamos la campaña por el gobierno de coalición en mayo de 2018, lo importante era la foto, que era con Luis Lacalle y con Jorge Larrañaga. La foto instaló el debate sobre la coalición.

-Usted impulsó esa instancia…

-Hasta entonces nadie había hablado. Cuando yo irrumpí en el escenario en la vida electoral, tenía dos objetivos: trabajar para que el Partido Colorado volviera a tener una posición decisiva y que se instalara la idea del gobierno de coalición. Siento la tranquilidad de que ambas cosas se dieron.

El gran problema ahora es que la gente tiene que decidir entre cambio y continuismo. La primera vuelta ha mostrado una voluntad de cambio mayoritario en el país y no tengo dudas que se va a ratificar. En la primera vuelta se vota con el corazón y en la segunda con la cabeza.

Julio María Sanguinetti habla en acto de Ernesto Talvi. Foto: Marcelo Bonjour
Julio María Sanguinetti habla en acto de Ernesto Talvi. Foto: Marcelo Bonjour

-¿Usted dice que la enorme mayoría de los colorados votará a Lacalle?

-Sí. Siempre hay alguna persona que puede no acompañar, pero no advierto que haya una fuga.

-Tras la primera vuelta, Daniel Martínez se inclinó al Partido Colorado como el lugar del que pueden captar votos.

-No tiene escenario porque los 15 años del Frente fueron muy hegemónicos y en consecuencia no tendieron puentes. A su vez, su dirigencia ha estado muy agresiva, con amenazas. Lejos de darle confianza a la gente, ha mostrado desesperación. La candidatura de Martínez fue muy debilitada por el acto de intervención que hizo Mujica con Yamandú Orsi.

-Es el jefe de campaña.

-Bueno, no estaba hasta ese momento. Es un interventor: lo nombra portavoz y opaca a un candidato.

-¿Pero hay algún partido o algún sector donde usted cree que Martínez puede ir a buscar votos?

-El único lugar donde Martínez podría intentar alguna reconquista de votos es en Cabildo Abierto porque hay alguna gente en barrios periféricos que acompañó a ese partido por la figura del general y que hoy pueda tener alguna duda. No creo que sea algo masivo.

Julio María Sanguinetti. Foto: Darwin Borrelli
Julio María Sanguinetti. Foto: Darwin Borrelli - archivo El País

-En la coalición opositora también hay problemas. Pablo Mieres y Ernesto Talvi no tienen demasiado interés en asociarse a Guido Manini, por ejemplo. Alguien puede decir que es una coalición frágil.

-El Frente Amplio se dedica a difundir esa imagen, quizás como exorcismo de su propia situación. Entre el comunismo estalinista de Andrade y el democristianismo original de Astori hay mucha más distancia que la que puede haber entre nadie de la coalición. El tiempo dirá. Cabildo Abierto es un partido nuevo, no tiene tradición, no tiene una doctrina aceptada. El general Manini es la primera vez que incursiona en política, por más que haya tenido una figuración pública muy notoria. El tiempo lo irá definiendo a él y a los demás en relación con él.

-¿Usted no tiene dudas sobre los valores democráticos de Cabildo Abierto?

-No hay ninguna razón para tenerlas. Además, en todo caso, no podemos poner en duda nuestros valores democráticos, dudando de 260.000 ciudadanos uruguayos que lo votaron.

-¿Es el nuevo pachequismo?

-Quizás haya algo de eso. Responde a un fenómeno más amplio y es la gran demanda de autoridad que hay en el país. A mi juicio no se ha analizado lo suficiente el enorme significado de la votación del Sí. Fue un proyecto rechazado por todos los candidatos, desde Martínez hasta el general, con todo el gobierno en contra, expresiones universitarias hasta abusivas en contra, un clima de movilización callejera en contra y hasta una campaña mediática en contra. Y aun así llevó 1.100.000 votos. Es una expresión muy fuerte de un sentimiento popular. Los tres poderes no pueden ignorar ese hecho. Pienso que la rápida intervención del general Manini responde a ese mismo sentimiento, a esa búsqueda de autoridad.

-Una de las frases ya famosas de Manini, y que la gente celebra en los actos, es “se acabó el recreo para los malandras”.

-Él representa autoridad. La democracia contemporánea vive una crisis de la representación. El ciudadano hoy siente que se representa a sí mismo, siente que hace un Facebook y el universo entero está atento y que él interviene en el debate. Este voto al Sí muestra cómo la ciudadanía puede actuar más allá de sus líderes y sus partidos.

-A la luz de los votos colorados, ¿sigue considerando que fue bueno el veto a Bordaberry tras las internas?

-Mire, fue una circunstancia política que se dio y que ya pasó. Talvi pensó que, pasada la interna, no era una buena cosa que apareciera una nueva opción.

-Viéndolo hoy, eso pudo haber causado una fuga de votos hacia Cabildo Abierto.

-No lo creo, honestamente no lo creo.

Ernesto Talvi y Julio María Sanguinetti se reunieron ayer para alinear posiciones antes de cerrar un acuerdo con los blancos. Foto: Francisco Flores
Ernesto Talvi y Julio María Sanguinetti. Foto: Francisco Flores - archivo El País

-La votación del Partido Colorado, en definitiva, fue algo menor que la de 2014. A largo plazo, no termina de levantar.

-El Frente Amplio perdió casi 200.000 votos, el Partido Nacional 50.000, nosotros 8.000 o 9.000. Todos perdimos. Esa es la consecuencia de la fragmentación. A inicios de 2018 las encuestas decían que teníamos 4 o 5%. Demostramos capacidad de sobrevivencia. En el correr de la campaña tuvimos perspectivas mayores, pero no se dio. El Partido Colorado es históricamente representativo de la administración. Es su cultura, su ADN. Y ahora ya vamos a entrar al gobierno. Estamos camino al gobierno.

-Si usted fuera Talvi y Lacalle Pou le ofrece ser ministro, ¿qué haría?

-Pero yo soy Sanguinetti.

-Es un juego. ¿Aceptaría ser ministro o preferiría quedarse en el Parlamento para consolidar su liderazgo?

-Mire, no debemos hablar de ministros. El Frente en su desesperación lo está haciendo y lo está haciendo tan mal que propone como ministro del Interior a uno de los símbolos del fracaso en seguridad.

-¿Cómo interpreta la designación de Mujica y Astori?

-Si algo faltaba para que quedara claro que la elección es entre continuismo y cambio, basta ver la foto del gabinete encabezado por Gustavo Leal, que es Bonomi, seguida por Mujica, Astori, Bergara. La propuesta del Frente es más de lo mismo. Y, además, con los mismos.

-¿Cuánto puede durar esta nueva coalición de gobierno, si se concreta? Recordemos que en el último antecedente, en el gobierno de Jorge Batlle, los blancos se retiraron en la mitad del mandato.

-Esperamos que cinco años. Todo acuerdo se hace con esa perspectiva. No podemos ponernos en hipótesis catastrofistas: uno entra a la cancha para ganar el partido. Imaginarse que va a perder 2 a 0 en el primer tiempo no parece lógico.

-No deja de ser un experimento un gobierno de cinco partidos.

-Es una experiencia en un momento distinto e inédito. Los desafíos están allí. Se pondrá a prueba la responsabilidad cívica de todos y cada uno.

-¿Y por qué apostar a un experimento y no a un partido que ya sabemos lo que ha hecho en estos 15 años?

-Los hechos impusieron la necesidad de acordar. Cuando nació el Partido de la Gente, dije que no veía con buenos ojos la fragmentación. Lo mismo dije cuando apareció Cabildo. Era mucho mejor para el sistema canalizar esto adentro de los partidos tradicionales. Ahora hay que asumir el hecho y construir sobre esa base. Lo otro es desertar. Soy muy pesimista sobre lo que pudiera llegar a ser otro gobierno mediocre del Frente.

-¿El peso del Partido Colorado en la coalición le permitirá hacer sugerencias sobre ministros o directores?

-Por supuesto, pero el presidente es mano. Debe constituir un gabinete que tenga coherencia personal y un equipo que él sienta que pueda conducir, cuya habilidad le haya permitido lograr un elenco que además sea representativo de las fuerzas parlamentarias que lo apoyan.

-¿Cuántos ministros debería tener el Partido Colorado?

-Eso después de la elección. Y no es un tema de cuántos ministros blancos, cuántos colorados. Eso sería un error.

-Por lógica ustedes deberían tener más ministros que el Partido Independiente o el Partido de la Gente.

-Eso lo debe calibrar el presidente, insisto con eso.

-¿Se anima a proyectar un número para el resultado del domingo 24?

-Creo que va a ser clara la mayoría.

-Anímese con un porcentaje…

-No se gana nada con el numerito, no se gana nada. Para esa ruleta están los pobres encuestadores (se ríe).

El futuro de Ernesto Talvi como líder político
Ernesto Talvi este martes al llegar a la casa de Julio María Sanguinetti. Foto: Francisco Flores

-¿Cómo ve hoy el liderazgo de Ernesto Talvi?

-Talvi fue un buen candidato. Lo votamos todos porque sentíamos que era una figura preparada. Ahora se abre otro lapso y sin duda Talvi tiene un futuro. Procurará consolidarse y podrán aparecer otros liderazgos. La vida es dinámica. Lo importante es que el partido se siga afianzando y que pueda otra vez abrirse como una opción.

-El Partido Nacional tiene hoy un líder claro que es Luis Lacalle Pou, el Frente Amplio aparentemente lo tiene en Daniel Martínez. ¿El del Partido Colorado es el más votado en la interna o usted, el próximo secretario general?

-Yo no estoy en competencia por el liderazgo. El liderazgo mayor que aparece es el de Talvi. Pero los liderazgos son flexibles y cambiantes. Es como el carisma: es circunstancial. Churchill es el mayor ejemplo de eso. Ganó la guerra y el día en que se consagraba su triunfo, perdió la elección (se ríe).

-¿Cuánto tiempo estará usted en el Parlamento?

-Mi proyecto personal no está definido. Lo único que le puedo decir hoy es que no me veo cinco años enteros en el Senado.

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