PARTIDO COLORADO

Para Sanguinetti, la discusión sobre Silva está equivocada

Afirma que no hay una prohibición expresa para ser vicepresidente.

Ernesto Talvi y Robert Silva. Foto: Leonardo Mainé
Ernesto Talvi y Robert Silva esperan por la decisión que en algunos días tomará la Corte. Foto: Leonardo Mainé

"Fui redactor -junto al Dr. Héctor Luisi y algunos otros correligionarios- del proyecto colorado que fue una de las bases de la Constitución de 1967. Integré todo el proceso que redactó el proyecto de lo que luego se llamó ‘reforma naranja’. Lo hice en todas sus instancias, hasta la última, en que actuamos junto al Dr. Gervasio Posadas Belgrano, que representaba al Partido Nacional, para definir la versión final. Luego fui miembro informante del proyecto. Por lo tanto, nadie podrá controvertirme que la norma que le exige a los directores de Entes Autónomos renunciar un año antes para ser candidatos a ‘legisladores’, refería solo a diputados y senadores”, afirmó el expresidente Julio María Sanguinetti al salir fuerte a defender la candidatura de Robert Silva a la vicepresidencia por el Partido Colorado con Ernesto Talvi.

En esta jornada la Corte Electoral, a pedido precisamente del Partido Colorado, comenzará a analizar si el planteo corresponde o no. El escrito de los colorados, fundamentado en la opinión de nueve constitucionalistas, está en manos de la comisión de asuntos electorales de la corporación.

El exmandatario recordó que la disposición que se reformaba establecía un plazo de 10 meses para renunciar y esa exigencia corría solo para candidatear a ‘Representantes’. “Se incorporó entonces a los senadores, porque en aquel tiempo era bastante habitual -y muy criticado- que esos directores se postularan al Senado, aprovechando su actuación en el ente”, agregó.

“Por eso -siguió Sanguinetti- drásticamente se le prohibió a los directores del Banco de Previsión Social ser candidatos a cualquier cargo electivo hasta pasado un mandato. Y para los demás directores de entes, se amplió la exigencia que les impedía ser candidatos a ‘representantes’, a todos los legisladores. Esta fue la letra y la intención, motivada en ese vicio político que describimos. De haberse querido extender la prohibición al vicepresidente se lo hubiera hecho expresamente, como se hizo con la prohibición de integrar la Cámara de Representantes o de postularse para la reelección”.

Elegible.

Recordó que cuando se reformó la Constitución en 1966, vigente desde el año siguiente, no había vicepresidente, porque el gobierno era colegiado y que “se estaba recreando la institución, de modo que todo fue pensado para el caso”.

“Más allá de este debate, para mí inequívoco, porque lo viví, trabajé, escribí personalmente la mayoría de los nuevos textos, insisto en que la discusión general está bastante mal planteada. La cuestión de fondo es que todo ciudadano tiene el derecho a ser elector y elegido, salvo expresa prohibición en contrario, de interpretación restrictiva, además. Esa disposición expresa no existe y nunca hubo intención de establecerla”.

Y concluyó que en último caso, “si hay duda, predomina el derecho fundamental a ser elegido, porque no se puede proscribir a un ciudadano por una ‘duda’. Para hablarlo en días del VAR futbolístico, no se puede anular un gol porque haya duda. Tiene que estar claro y aquí -en el peor de los casos- no está claro”.

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