Sin un ámbito para conversar

Rurales se sienten desairados por Murro

Las principales gremiales no vuelven a negociar; no ven ningún cambio y se sienten relegadas.

Desencuentro: los ruralistas dicen que ya en la anterior ronda no se los consideró debidamente. Foto: Nicolás Pereyra
Desencuentro: los ruralistas dicen que ya en la anterior ronda no se los consideró debidamente. Foto: Nicolás Pereyra

Las cinco principales gremiales del sector agropecuario enviaron otra nueva señal de desconfianza hacia la conducción del Ministerio de Trabajo y le comunicaron a esa cartera vía mail ayer que no irán hoy a la reunión del Consejo de Salarios (grupo 22) a la que habían sido convocadas.

El ministerio había invitado a las gremiales a volver al ámbito de tripartito de negociación del que se fueron en agosto, pero en las cámaras no cayó bien que el llamado llevase la firma de las delegadas de la cartera y no del ministro Ernesto Murro. Las directivas de la Asociación de Cultivadores de Arroz, la Federación y Asociación Rural, las Cooperativas Agrarias Federadas y la Asociación Nacional de Productores de Leche intercambiaron mensajes durante la tarde del lunes y la mañana del martes y llegaron a esa decisión unánime.

El gobierno todavía no decidió si ahora decretará un aumento para el sector rural o si realizará otra convocatoria. "Veremos. También hay gremiales que por otro lado negocian. Yo he negociado con algunas de ellas. Quiero saber un poco a ver qué pasa. Algunas de esas cinco gremiales solicitan y reciben beneficios del gobierno en organismos en los que participan. Queremos saber más", dijo a El País el ministro de Trabajo, Ernesto Murro.

Ministerio "flojo".

Las gremiales habían dejado el ámbito tripartito de negociación enojadas por la aplicación por parte del Poder Ejecutivo de un incremento salarial correctivo con retroactividad al 1º de julio que entendían que no correspondía y por el persistente conflicto en Conaprole. Este último aspecto quedó subsanado solo parcialmente, a juicio de las gremiales. Gonzalo Valdés, negociador de la Asociación Rural en los Consejos de Salarios, mencionó que la actuación del Ministerio de Trabajo fue " muy floja" cuando fue ocupado el frigorífico Las Moras en Canelones y la planta de Saman en Río Branco, Cerro Largo. "Nos retiramos de los Consejos pero estábamos abiertos al diálogo. Si nos hubieran convocado a hablar bilateralmente, a conciliar... es lo que se debió haber hecho. Se nos convocó como si nada hubiera pasado. No hubo ninguna señal de conciliar. Esa es la gran cuestión. El ministerio no buscó solucionar. Se nos convocó a una reunión del Consejo de Salarios ordinaria, sin agenda", señaló. Según Valdés, el gobierno debió haber dejado sin efecto el correctivo más allá de que las gremiales lo acataron.

Las cámaras rurales asumen que es muy probable que ahora el gobierno decrete un aumento salarial en lo que no tendrán posibilidad de incidir. "El gobierno tiene la obligación y el derecho de decretar. No estamos para nada en contra de los trabajadores. El ajuste será lo que determine el futuro del mercado laboral. La realidad es conocida, las debilidades del sector son conocidas. Ha habido una caída muy importante del empleo en estos años. Esperemos que el gobierno tenga la habilidad de decretar aumentos razonables. No queremos acotar el mercado laboral y queremos que cada uno gane lo que tiene que ganar. No hay nada en contra de los trabajadores", insistió Valdés.

Con esto que está ocurriendo, se confirma que sigue la difícil relación entre el Ministerio de Trabajo y las gremiales agropecuarias. Según Valdés, ya en la ronda salarial de 2016 "nos coartaron la libertad de expresión".

El presidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz, Alfredo Lago, en una línea similar, dijo a El País que el gobierno no ha tenido en cuenta la situación del sector y que, por eso, se decidió no volver a las negociaciones porque además convenía "no generar expectativas". El sector arrocero está por estas fechas comenzando a plantar, con una merma del área de alrededor del 30% y problemas de competitividad, y el aumento (que los cultivadores recurrieron) les suponía un costo extra de alrededor de US$ 2 millones anuales. "Entre los países arroceros, Uruguay es el único rezagado por sus problemas internos", sostuvo. Un informe de la gremial de cultivadores de este mes señaló: "La situación del sector arrocero se ha vuelto crítica debido a que se llevan cinco años de pérdidas ininterrumpidas pese a los buenos rendimientos y a las ventas que se han alcanzado. Los costos de producción, en una realidad cambiaria poco favorable para el país, han afectado la rentabilidad".

Entre los arroceros se entiende que el gobierno había elegido una fecha poco adecuada para convocarlos ya que hoy realizarán su asamblea anual.

En este rubro trabajaron en la zafra pasada 3.000 personas y en esta lo harán 1.500. En 2017 el arroz representó el 5% de las exportaciones. Se vendieron al exterior US$ 448 millones del cereal. El decreto supuso un aumento adicional de los salarios del sector retroactivo al 1º de julio de 2,52%.

Argumentos.

Gerardo Perera 
Gerardo Perera: vicepresidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL),
Nada contra los trabajadores.

El vicepresidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL), Gerardo Perera, aseguró a El País que en la gremial "no hay nada en contra de los trabajadores" pero que el decreto con un correctivo salarial adicional retroactivo al 10 de julio se adoptó con "formas" cuestionables. En los tambos, el costo salarial representa alrededor del 13% del total y supone un porcentaje mayor que el impacto que tienen los combustibles y la electricidad, dijo Perera. El vicepresidente de la gremial señaló también que el panorama conflictivo en Conaprole, —otro de los motivos que las gremiales adujeron para alejarse—, "no está muy resuelto". La ANPL endureció mucho su postura frente al gremio de la cooperativa durante el reciente conflicto de la empresa.

Pablo Zerbino
Pablo Zerbino: presidente de la Asociación Rural del Uruguay,
"¿Para qué ir a más de lo mismo?"

El presidente de la Asociación Rural del Uruguay, Pablo Zerbino, reconoció a El País que, en una primera instancia, pensó que convenía concurrir a la reunión convocada pero que sus colegas de la Junta Directiva de la gremial le hicieron ver que era una convocatoria "a más de lo mismo". "Estamos siendo coherentes. No hay coherencia de parte del ministerio. ¿Para qué vamos a ir? No nos llaman a una reunión conciliatoria, para solucionar los problemas que estamos teniendo. Queríamos una reunión distinta, en otro ámbito. No queremos arbitrariedad. El ministerio nos relega y no es un árbitro. Estamos hablando de cosas serias. No es por un capricho que no vamos. Están desconociendo nuestros planteos", señaló.

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