LA RECTA FINAL

Rivera, el feudo de Cabildo Abierto donde Manini Ríos juega de local

Es la tercera vez que Manini visita el departamento desde que es candidato a presidente. El norte es la cuna del maninismo: Rivera es feudo de Cabildo Abierto.

Acto de Manini Ríos en Rivera. Foto: @guidomaninirios
Manini Ríos recorre el país rumbo a las elecciones del domingo 27 de octubre y la asamblea de Rivera fue “la más grande”. Foto: @guidomaninirios

El cielo plomizo parece anunciar una fuerte tormenta pero al final cae una leve llovizna en Rivera un jueves a media tarde. El paisaje es caótico, con ese desorden típico de la frontera. Se mezclan los puestos de cachorros quentes, las iglesias neopentecostales y los grandes supermercados en los que el café y la pasta de dientes están a mitad de precio que en Montevideo. Un camioncito transita por la avenida Sarandí y anuncia que esta noche llega a la ciudad el general retirado Guido Manini Ríos.

Es la tercera vez que Manini visita el departamento desde que es candidato a presidente. El norte es la cuna del maninismo: Rivera es feudo de Cabildo Abierto y este nuevo partido, que aspira a contar con varias bancas en el Senado, parece haber crecido acá como en ningún otro lado.

Un importante dirigente nacionalista de la zona, quien pide no ser identificado, cuenta que la familia Manini Ríos tiene una influencia muy grande en el norte y opina que su discurso ha penetrado sobre todo a partir de la presidencia de Jair Bolsonaro en Brasil. “Esta es una región muy conservadora y ellos encontraron un lugar a la derecha de Luis (Lacalle)”, dice el referente blanco.

A eso de las siete de la tarde suena una machacante cumbia en el salón principal del club Uruguay, en el centro de Rivera. Varias decenas de personas esperan sentadas que llegue el candidato, de caravana por la ciudad. Hay una bola de espejos en el techo, globos anaranjados y rojos y por todos lados carteles de las dos candidatas a la Cámara de Diputados, que pelean por el liderazgo local: Nazmi Camargo -dueña de un local de ropa femenina, de 37 años, viene de familia blanca y dice que hasta hace muy poco no le gustaba la política- y Elodia Machado, una productora rural de 67 años de la zona de Tres Puentes, de origen colorado, exedila y hoy militante de Un solo Uruguay.

El panorama es variopinto entre quienes aguardan al excomandante en jefe del Ejército: hay militares retirados, blancos y sobre todo colorados desencantados y hasta algún exvotante del Frente Amplio. Todos ven en Manini Ríos una esperanza, creen que es el indicado para frenar el caos que -ellos entienden- ha generado la inseguridad y también para restablecer los valores que piensan se han modificado con las leyes de la llamada agenda de derechos, como la de la marihuana o el matrimonio gay.

Julio Souto tiene 78 años, trabajó en el cuartel de Rivera -el Regimiento de Caballería Mecanizado número 3- y por eso conoce bien a Manini Ríos. “Con sinceridad él es derechito, derechito. No se le puede decir nada”, afirma y dice que es el único que puede “sacar a los ladrones” de las calles.

A unos metros está otro hombre que, paraguas en mano, evita identificarse pero se define como “militar y patriota”. Iba a votar a Lacalle Pou hasta que apareció Manini, “un líder” que permitirá “recuperar” al país, a su entender.

Guido Manini Ríos habla a sus votantes en Rivera. Foto: @guidomaninirios
Guido Manini Ríos habla a sus votantes en Rivera. Foto: @guidomaninirios

También espera Sergio Cardozo, de 47 años, dueño de un pequeño taller mecánico que es más bien “un sucucho”, aclara enseguida. “Esta es la primera vez que sigo a alguien, antes siempre votaba nulo”, dice y cuenta que ve en Manini “una persona seria, sincera y correcta”. Y, con el acento riverense bien marcado, afirma que “el Frente destruyó la moralidad”. Considera inaceptable que los niños “puedan elegir su sexualidad” y critica la ley trans. “Uno labura toda la vida y vienen ‘estos’ y les dan un sueldo”, afirma, en referencia a la pensión para las personas trans que fueron perseguidas en dictadura.

Rivera fue el único departamento del país donde en agosto pasado la consulta por la ley trans llegó a los votos requeridos para ir a un referéndum.

Jorge Da Luz, un comerciante de 61 años, y su mujer Adriana esperan a Manini tomados de la mano y sentados en un sillón. “Estamos todos silvestres después de estos 15 años”, dice él, en referencia a los tres períodos de gobierno del Frente Amplio. “Se ha perdido el respeto, nos asaltan y nos matan. Por eso llega el general”, afirma.

Luis Gularte, de 62 años y exmilitante blanco, consulta por un celular dónde viene la caravana. Su madre tuvo “un comité de Heber” pero a él también lo convenció Manini. Tanto que abrió un “cabildo” en su casa en La Pedrera, un barrio humilde de la ciudad.

Camargo, la candidata a diputada, dice que la política estaba “dormida” en ella (nunca había pisado “un comité político”) y Manini la logró despertar. Su local de ropa está del otro lado de la frontera, en Santana Do Livramento. Su sueño es que los números le cierren y pueda instalarse en Rivera. Con Manini quizás lo logre, afirma.

Machado, su rival, piensa que el secreto es que Manini llegó a los barrios periféricos y que el “boca a boca” hizo el resto. “Este fenómeno me asombró hasta a mí”, admite. “Él nos devolvió la razón de luchar, ya la habíamos perdido”.

Es uno de los departamentos donde tendrá mejor votación

Una encuesta de voto por región de Opción Consultores de julio-agosto decía que en el noreste Cabildo es el segundo partido en preferencias con un 23% de las adhesiones detrás del Partido Nacional con 24%. En las elecciones internas Cabildo ocupó el tercer lugar en Rivera con 4.178 votos, desplazando al Frente Amplio al cuarto sitio.

Aunque no hay números actualizados, hoy Rivera se perfila como uno de los departamentos donde Cabildo Abierto tendrá mejor votación el próximo domingo 27 de octubre, adelantó a El País Rafael Porzecanski, director de opinión pública de la empresa Opción Consultores.

“Se le va a terminar el recreo a los malandros”
Acto de Guido Manini Ríos en Rivera. Foto: @guidomaninirios

En el club Uruguay, en el centro de Rivera, se escuchan bocinazos y suena una batucada: llegó la caravana de Cabildo Abierto por la avenida Sarandí. El candidato Guido Manini Ríos y su esposa (y candidata al Senado) Irene Moreira se bajan como pueden del auto, entre seguidores que los quieren tocar, abrazar, besar y fotografiar. Adentro del club retumban los gritos de “se siente, se siente, Manini presidente”. Todos suben al primer piso, donde será el acto. Primero habla Javier, un representante de la juventud maninista, quien a los gritos -y cual pastor brasileño- recuerda que Manini “le dijo que no a la ideología de género, que destruye a las familias”. Dice que también se comprometió a “darle combate a las drogas que destruyen a la juventud” y que “se le terminará el recreo a los malandros”. La euforia y el griterío inundan el lugar.

A su turno, Guillermo Domenech, el exescribano de Presidencia que se ha convertido en candidato a vice de Cabildo Abierto, festeja que esta es la “más grande asamblea” de toda la gira de cierre de campaña y también “la más entusiasta”.

“Cada día nos gusta más Rivera”, grita Domenech y el auditorio se viene abajo con gritos y aplausos. Y después se dirige a los “cabildantes”, como llaman a los seguidores de Cabildo Abierto: “Dios nos ha mandado a (Guido) Manini Ríos y tenemos un nuevo general para encabezar a los artiguistas”. Entonces agrega que “200 años después la patria vuelve a tener un conductor”.

Y cierra Manini, quien en pocos minutos resume esas propuestas que han llevado a que muchos de ellos estén ahí, siguiendo con desesperación a un hombre que no tiene demasiado carisma ni se sabe reír mucho, pero ha logrado sintonizar con los reclamos de esta gente. Plantea establecer a la familia “como base de la sociedad”, reformar la educación “para que a nuestros niños se les enseñen valores positivos”, crear condiciones de seguridad “respaldando a la Policía nacional”, atender a los miles de jubilados “que viven con una miseria” (promete un “aguinaldo” a las jubilaciones más bajas y sacar el IASS a las pasividades) y establecer una nueva agenda de derechos, dirigida a los diabéticos, celíacos y autistas, entre otros.

Termina el acto y todos cantan a capela el himno nacional. Después vendrá la larga y clásica sesión de selfies del candidato con hombres y mujeres, ancianos y también niños.

El peso de los evangelistas y de los militares en el voto a Manini

¿En qué radica el avance de Cabildo Abierto en Rivera? Una de las hipótesis que manejan en Opción Consultores es el peso de los evangelistas, muy fuertes en el norte. A Guido Manini Ríos le “va mejor” en ese sector que en otros, explicó el director Rafael Porzecanski. Igual, advierte el analista, en Rivera hay un marcado liderazgo blanco, un dominio colorado en la intendencia hace dos décadas y hay que ver cómo influye el repunte del Frente. Para Eduardo Bottinelli, director de Factum, incide la base inicial del electorado de Manini en las fuerzas militares, “cuyo origen es mayoritariamente de esas zonas del país”. Después menciona su crecimiento en las clases bajas y medias-bajas, cuya presencia también es mayor en el norte, donde disputa con el electorado que llegó al Frente Amplio -sobre todo al MPP- en la última década.

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