Inseguridad

Al ritmo de hoy la promesa de rapiñas se cumpliría en 2044

Vázquez dijo que bajarían 30%; solo cayeron 4% a 2017 y este año suben.

En la mira: la oposición achaca a la gestión del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, el fracaso de las políticas de seguridad oficiales. Foto: Gerardo Pérez.
La oposición achaca a Bonomi el fracaso de las políticas de seguridad. Foto: Gerardo Pérez.

La promesa era ambiciosa. Pero el equipo de gobierno se esperanzó con los datos del arranque del mandato. Es que fue la primera vez desde que gobierna el Frente Amplio que caían las rapiñas. Sin embargo, la baja del 3,4% en lo que va del segundo período de Tabaré Vázquez está lejos de su promesa electoral.

El líder frenteamplista dijo en 2014 que si la ciudadanía le daba la posibilidad de volver a ser presidente de la República, él se comprometía a trabajar para bajar la cantidad de rapiñas un 30%. Es decir que dejaría el sillón presidencial con 14.080 rapiñas anuales; esto implica una reducción de 6.034 casos.

El último año del presidente José Mujica, el 2014, las rapiñas ascendieron a 20.114 de acuerdo con los datos oficiales del Ministerio del Interior.

A pesar de los repetidos cuestionamientos al ministro del Interior, Eduardo Bonomi, quien se convirtió en el ministro de gobierno más interpelado en el Parlamento de la historia del Uruguay, el gobierno consiguió mejoras.

En el 2016 las rapiñas disminuyeron, pero el año pasado volvieron a repuntar y aún se está muy lejos de alcanzar la caída del 30%. Con el cierre de los últimos datos anuales se lleva una reducción del 3,4%.

De acuerdo con los cálculos realizados por El País, a este ritmo de reducción de rapiñas, si nada cambiase la promesa electoral de Vázquez necesitará 26 años para lograr ser cumplida.

Es decir que si el ritmo de caída se mantiene incambiado como ha ocurrido en lo que va del segundo mandato de Vázquez el anuncio de la campaña electoral recién se podría concretar en el año 2044. Está claro que esto es un estimativo, ya que es poco probable que el ritmo se mantenga de forma incambiada con el paso de los años.

Pero lo que sí está claro es que si el gobierno aún mantiene la esperanza de cumplir con lo que le había anunciado a la ciudadanía para pedirle el voto deberá disminuir las rapiñas un 26,6% en dos años.

Incluso más. Si bien las rapiñas venían en caída un asesor del ministro Bonomi adelantó que luego del Mundial de Rusia el gobierno anunciará que el "2018 marcará un triste récord en materia de violencia".

El vocero del Ministerio del Interior, Fernando Gil Díaz, quien se apoda "El Perro Gil", publicó el 19 de junio un artículo en su blog personal donde admite la preocupante situación.

"Lejos de los guarismos a la baja con que cerró los años 2016 y 2017, este 2018 marcará un triste récord en materia de violencia", escribió Gil. Si bien aún no hay cifras oficiales, fuentes de gobierno admitieron que el incremento en las rapiñas en el primer semestre del 2018 puede superar el 50%.

"Vamos a cumplir".

En plena campaña electoral, seguridad y educación, fueron los dos grandes temas que enfrentaron al oficialismo con la oposición.

Los primeros decían que el único proyecto para mejorar la situación era el del Frente Amplio, y los segundos acusaban al oficialismo de haber empeorado todos los índices vinculados a esos temas.

Vázquez salió desde el primer momento a competir en la opinión pública en ambos temas. Pero fue al final de la carrera cuando presentó su gran promesa: bajar el 30% las rapiñas.

Tabaré Vázquez durante la conferencia "Voy por la paz". Foto: Presidencia.
Foto: Presidencia.

"Nosotros no hacemos promesas electorales. Cuando nos comprometemos, cumplimos", declaró Vázquez sentado en su escritorio en un video que fue divulgado por su comando de campaña.

El líder frenteamplista enfatizó que su equipo estaba trabajando muy fuerte en el área de seguridad. Y por eso un nuevo mandato del Frente Amplio debía asumir compromisos concretos y cumplirlos.

"Hoy podemos comprometernos a frenar el crecimiento de las rapiñas y, en cinco años, reducir el número de hurtos y rapiñas en un mínimo de un 30%. Y vamos a cumplir", enfatizó el ahora jefe de Estado.

El entonces candidato del oficialismo aclaró que el desafío era importante, pero su equipo estaba preparado y la "batalla" sería con la misma intensidad con la que se combatió el consumo de tabaco.

"Somos y fuimos un ejemplo a nivel internacional, vamos a tomar la campaña contra la violencia con la misma fuerza y el mismo rigor, y vamos a triunfar. No tengan dudas", declaró Vázquez en la campaña.

Hoy el presidente de la República es consciente que la situación es muy compleja. No solo para cumplir con la meta de bajar un 30% las rapiñas, sino con la seguridad en general.

El inicio del 2018 tuvo una cantidad sorprendente de asesinatos, muchos de ellos producto del llamado "ajuste de cuentas" entre las bandas de narcotraficantes.

Ajustes.

El gabinete tiene claro que el tema de la seguridad volverá a ser central en la campaña electoral que se iniciará —de forma no oficial— luego del Mundial de Rusia. Por eso, sus integrantes trabajan en cambiar la situación para poder pelear con mejores resultados contra el Partido Nacional, que aparece con más chance de pelearle el mandato al Frente Amplio.

El tema fue conversado entre el presidente Vázquez y el subsecretario del Interior, su hermano Jorge Vázquez, semanas atrás. La decisión del gobierno fue destinar más recursos para la seguridad. No solo para tener mayor cantidad de policías, sino también para contratar nuevos fiscales para agilizar el tratamiento de los juicios.

"La Policía los detiene y al otro día están sueltos", dijo el viceministro. Foto: D. Borrelli
Jorge Vázquez. Foto: D. Borrelli

Otra de las claves pasa por los ajustes en las leyes. La implementación del nuevo Código del Proceso Penal, que comenzó en noviembre del 2017, generó ciertas dificultades admitidas tanto por el Poder Ejecutivo como por la Fiscalía General de la Nación.

No solo ante la necesidad de más recursos humanos, sino también por el sistema dispuesto de "prisión preventiva".

El viejo código disponía que al iniciar un juicio, salvo en casos excepcionales, el indagado quedaba recluido. El nuevo sistema es al revés: la prisión preventiva es solo para casos excepcionales.

Sin embargo, las autoridades de gobierno decidieron volver al sistema inicial.

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