LA MARCHA DE LA PANDEMIA

Reuniones al aire libre: ¿qué criterios utiliza Interior para definir si es una aglomeración?

Las autoridades ministeriales explicaron que cuando se detecta una aglomeración, los pasos a dar son: exhortación, diálogo y Fiscalía.

Patrullero de Policía en Montevideo. Foto: Francisco Flores
Efectivos exhortan en patrulleros y luego bajan a dialogar. Foto: Francisco Flores.

¿Qué entienden las autoridades del Ministerio del Interior por aglomeración? La pregunta fue del diputado frenteamplista Felipe Carballo, durante la comparecencia de una delegación de la cartera ante la Comisión Especial de Seguridad y Convivencia en Diputados el pasado 19 de noviembre.

Si bien el motivo central de la sesión fueron los incidentes que ocurrieron en la madrugada del 2 de noviembre en la plaza Líber Seregni, varios de los legisladores mostraron preocupación por la pandemia, el protocolo de acción de la Policía y lo que pueda suceder de cara al verano cuando se detecten más aglomeraciones de personas.

Santiago González, director de Convivencia y Seguridad Ciudadana, explicó que el ministro Jorge Larrañaga pidió a las autoridades de la cartera que dirige que colaboren con la emergencia sanitaria. “Lo único que hacemos desde el 13 de marzo hasta el día de hoy es exhortar a los grupos de personas”, puntualizó.

En esa línea señaló que la nueva administración “ha trabajado más por la convivencia que nadie en la historia”. Por otra parte, adujo que la cartera ha estado en “cuanta plaza y en cuanta casa hay” para dialogar con la gente. “Si la tónica nuestra hubiera sido la de represión, con los miles de lugares a los que fuimos, esto hubiera sido una guerra y nunca pasó nada”, argumentó.

Durante su discurso, el jerarca hizo hincapié en que no existe un número máximo de gente que pueda estar al aire libre y apeló al “sentido común”. “Las familias deben conversar con sus hijos y decirles: ‘no se puede salir a bailar, tampoco hacer la fiesta acá’”, ejemplificó. Las autoridades ministeriales explicaron que cuando se detecta una aglomeración, los pasos a dar son: exhortación, diálogo y Fiscalía. Es decir, la Policía primero pasa el mensaje para que la gente se disperse. Si esto no sucede, los efectivos bajan de los móviles y dialogan. Si la situación no cambia, se da cuenta a la Fiscalía.

Antes esta explicación, el diputado Nicolás Lorenzo, del Frente Amplio, dijo: “Me parece que estaría bueno que la gente lo supiera”. El subsecretario de la cartera, Guillermo Maciel, le dio la razón y le contestó: “Tal vez hay que insistir más en la publicidad de la información”. En ese sentido, Maciel informó que se está apelando a otros mecanismos. “Hoy en día están los influencers, que tienen mayor llegada a los jóvenes, y tenemos deportistas de la selección uruguaya de fútbol”. A título personal, el subsecretario aportó una idea durante la reunión: “Tal vez ayudaría un mensaje de Luis Suárez diciéndole a la población, especialmente a los jóvenes: ‘Mirá, a mí también me tocó’”.

Maciel destacó que la cartera no se encarga de hacer las campañas publicitarias, pero que trasladan ideas a Presidencia donde trabaja el grupo asesor de científicos. “Vamos por ese camino y nuestra idea es insistir con la difusión. Será bienvenida la posibilidad de que colaboren otros jóvenes o referentes de la sociedad”, advirtió.

En tanto, el director nacional de la Policía, Diego Fernández, explicó que a cada departamento le llegaron de parte del Ministerio del Interior “órdenes generales” y “muy claras”. En cuanto a cuándo se considera que hay aglomeración, Fernández explicó que no se puede determinar por un número ya que depende del lugar, del espacio y de la cantidad de personas. La decisión acerca de si hay o no aglomeración para llevar adelante un operativo de exhortación “queda a criterio del superior, porque para eso está y por eso el Estado le paga un sueldo”. Y agregó: “Él es el que va a evaluar cuándo hay una aglomeración y cuándo no”.

Sobre la temporada de verano, González indicó que se apunta a “llegarles” a los jóvenes y también al diálogo entre las familias. “Así como yo tuve que decirle a mi hija que no podía hacer su fiesta de 15 años, otros tendrán que decir a sus hijos que no hagan un baile o no vayan al Rosedal del Prado, en donde hace un mes había miles de chiquilines”, remató.

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