ELECCIONES

Récord de listas hace prever un Parlamento fraccionado

La multiplicidad de partidos y sectores presentaron más de 700 hojas.

Listas electorales. Foto: Leonardo Mainé.
Según la ley electoral las papeletas deben exhibirse durante 48 horas después que son presentadas ante los organismos de contralor. Foto: Leonardo Mainé.

Lo peor ya pasó. Para los funcionarios de la Junta Electoral de Montevideo “la gran locura” terminó con las elecciones internas. Porque hasta la noche de ayer, en que había tiempo para presentar las listas que competirán en los sufragios de octubre, se recibió la décima parte de las hojas que habían llegado en las primarias.

Pero ayer hubo un sobresalto. Pablo Kozloviz -flaco, pelo azabache y cuyo nombre encabeza tres listas del Partido Nacional acusadas de “plagio”- irrumpió en la oficina del primer piso poco después del mediodía. Había llegado para que se quitara su nombre de las hojas, de esas que tenían el mismo aspecto que las listas nacionalistas 71, 404 y 2005, aunque llevaban otro número y postulaban a Verónica Alonso al Senado por el sublema “Todo por el Pueblo”. Pese al trato cordial y respetuoso del hombre, su sola presencia alteró la aparente calma de los funcionarios.

“Aparente” porque en las últimas ocho horas de ayer -casi contra el filo del plazo que permite la normativa- se concentró la llegada de un tercio del total de las listas. Tanto es así que fue recién en el tramo final del día que se superó la cantidad de listas presentadas en las elecciones 2014 (aquel año habían sido 548 y ahora unas 700).

A la hora en que el hombre de las hojas plagiadas irrumpió en la Junta, dos de los 11 partidos que están en la carrera electoral no había presentado sus listas para Montevideo. Las nóminas del Senado ingresan por la Corte Electoral (porque se vota a escala nacional), pero Diputados y Junta Electoral entran -valga la redundancia- por la Junta de cada departamento. Hasta la sede de la calle Ituzaingó no había llegado ni una hoja del Partido de la Gente y del de los Trabajadores.

Fernando Vergara, secretario de la Junta Electoral de Montevideo designado por el Partido Nacional, sabía que esas listas que faltaban iban “a llegar”. Las inscripciones llegan a “último momento” y no porque sea fruto de la uruguayez. Es el resultado de “la política hecha un negocio”.

Las colectividades políticas se demoran negociando el puesto que ocupará cada integrante de la lista. Los acuerdos y desacuerdos electorales hacen que, a un mes de los sufragios, la Corte y la Junta Electoral luzcan como un embudo.

Récord

Las últimas encuestas de opinión pública reflejan que, si las elecciones fueran ahora, el próximo Parlamento será más fraccionado. Según Equipos, la consultora que presentó la última de las mediciones, “hasta nueve partidos políticos” podrían contar con al menos una banca.

Esa fragmentación del Legislativo -consecuencia de que hay más colectividades en la contienda y mayor desapego del electorado- redunda en que la Corte Electoral reciba más listas de postulación al Senado.

La ecuación es sencilla: más lemas equivale a más sublemas, que resulta en más hojas y que decanta en más trabajo para los organismos rectores de las elecciones.

La buena noticia para los funcionarios de la Corte y la Junta es que la tecnología acelera los procesos. A la entrega de hojas físicas se le suma una constancia online y la posibilidad de chequear las novedades en la nube.

Pero uno de los cinco sistemas de partidos más antiguos del mundo, como el uruguayo, guarda su toque de artesanía. Cada lista se mira con lupa, se mide con regla y se cuelga en una cartelera por 48 horas, como los avisos escolares. Ese es el tiempo que tiene una persona para ir a ver qué salió y si figura su nombre.

Como en Uruguay vale la impresión a color de listas y el uso de imágenes, las hojas situadas una al lado de la otra configuran un mosaico cívico. Pero en esta edición hay consenso: la lista de El Abrazo -la coalición frenteamplista entre el grupo Ir, Frente en Movimiento y Magnolia- es la que más llama la atención en la cartelera de la Junta capitalina.

Su color fucsia en degradé compite contra una naranja del Partido Verde Animalista, una amarillo “patito” del sector ecologista del Partido Independiente y una rojo escarlata con el rostro de José Batlle y Ordóñez de los colorados.

La policromía, sin embargo, no es un detalle que haga caer a una lista en su proceso de aprobación. Vergara cuenta que en las internas tuvieron “unas 30 listas observadas y ahora otras tantas, casi siempre por lo mismo: no colocar la fecha completa (27 de octubre de 2019) no especificar la numeración del sistema de suplentes preferencial o por excederse del tamaño fijado”.

Es que en una tabla de dos colores (un rectángulo azul más pequeño y uno amarillo más grande), los funcionarios chequean que las medidas sean las adecuadas.

Los primeros candidatos en las listas

El sistema electoral uruguayo es semipresidencialista. Pero a juzgar por la marcha de las encuestas, más que la definición del presidente, el 27 de octubre se votará la conformación del Parlamento. Estos son los cabezas de lista con más chances de entrar al Parlamento:

La lista 609, la más votada de la elección anterior, está encabezada por el expresidente José Mujica, seguido de Lucía Topolansky, Eduardo Bonomi, Sandra Lazo y Charles Carrera. El primer suplente de Mujica es Alejandro Sánchez, que también encabeza la lista a Diputados por Montevideo. La senadora Patricia Ayala quedó en el lugar octavo de la lista al Senado, mientras que Ivonne Passada no fue incluida en la hoja de votación.

La lista 2121 es encabezada por Danilo Astori, el segundo lugar es ocupado por Susana Hernández y el primer suplente del ministro es José Carlos Mahía. El primer lugar de la lista a Diputados por Montevideo es Carlos Varela, seguido de Claudia Hugo y Carlos Varela Ubal.

El Partido Socialista tiene en primer lugar al Senado a Daniel Olesker, después viene Mónica Xavier. Y el Partido Comunista lleva como candidatos al Senado a Óscar Andrade, Carolina Cosse y Juan Castillo.

En el Partido Nacional se dieron alianzas que hicieron cambiar la conformación de algunas listas históricas. Un ejemplo es la lista 71 que encabeza Luis Alberto Heber, seguido de Sergio Botana y Gloria Rodríguez. La lista 40 tiene en el primer lugar a Luis Lacalle Pou secundado por Javier García.

El presidenciable blanco también lidera la lista 404 de Aire Fresco, seguido por Álvaro Delgado y Graciela Bianchi.

Juan Sartori es el primero en la lista 880. En segundo lugar está Verónica Alonso. El suplente de Sartori es Alem García.

La lista 2004 de Alianza Nacional lleva en primer lugar a Jorge Larrañaga, seguido por Carlos Moreira y Ana Ribeiro.

En el Partido Colorado, Ernesto Talvi, con Adrián Peña y Nibia Reisch son la cabeza de la lista 600 de Ciudadanos.

En Batllistas Unidos los primeros lugares los ocupan Julio María Sanguinetti, Germán Coutinho y Susana Montaner.

Una muestra de un sistema “viejo”, pero “seguro”

En Uruguay el voto es obligatorio. Esta característica, distintiva de varios países sudamericanos, ha causado cuestionamientos internacionales. Pero, a la vez, ha hecho del sistema uruguayo un ejemplo de estabilidad. Prueba de ello, es uno de los cinco sistemas de partidos más antiguos y que sigue en vigencia, en el que para ser elegido tiene que haber una colectividad política detrás. Parte de la artesanía electoral sigue vigente, en forma de publicación en las carteleras de las Juntas Electorales.

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