EL PEPEPREGUNTON

Probando

Después de 15 años de gobierno del Frente Amplio la mayoría de los uruguayos dejó en claro que quiere un cambio.

Hablaron las urnas. Y hablaron claro. Después de 15 años de gobierno del Frente Amplio la mayoría de los uruguayos dejó en claro que quiere un cambio. Que hay una forma de gobernar y de ver el país que luce agotada. Que los problemas de la gente no se enfrentan con soberbia ni fomentando las divisiones, sino reconociendo su existencia y buscando entendimientos para encontrar las soluciones.

El Frente Amplio lo probó todo. Desde los discursos moderados de su candidato Daniel Martínez hasta los gritos de “oligarquía o pueblo” de su compañera de fórmula. De mostrar que, aunque moderado, Martínez tenía carácter y mandaba, hasta esconder a Graciela Villar en todo el tramo final de la campaña.

Probó decir que no habría lugar para más impuestos. Y por si acaso, probó sacar al comunista Oscar Andrade a recordarle a los más radicales que el programa del Frente Amplio prevé aumento de tributos.

Probó decir que la seguridad pública no era un problema. Y probó también sacando de escena al ministro Eduardo Bonomi (¿dónde está?) y poniendo en su lugar a su asesor Gustavo Leal, que estuvo siete años junto a Bonomi, pero súbitamente tenía las soluciones para todo.

Probó decir que la economía estaba muy bien. Que si ganaba Lacalle Pou, se venía la motosierra. Y los sindicatos, brazo político del Frente Amplio, hicieron su parte. Como siempre.

Probó con mostrar caras amables, como las de Bergara, García y Lustemberg, y también a dirigentes como el expresidente José Mujica que, sin sonrojarse, reivindicó la sangrienta Toma de Pando.

Probó con poner al gobierno al servicio de la campaña. Desde la web de Presidencia y la machacona campaña institucional que enumera y destaca logros hasta los sermones de los ministros Ernesto Murro y María Julia Muñoz. Probó también violar la veda.

Se probó todo. Desde asociar a Ernesto Talvi con las revueltas en Chile a criticar a Luis Lacalle Pou por no ser pobre y haber estudiado en una universidad privada.

Y aun así, no fue suficiente. La ola esperanza, los actos multitudinarios, las caravanas, las banderas en autos y balcones, los anuncios de un inminente triunfo con mayoría parlamentaria incluida, y algunos sondeos que le dieron a la coalición una intención de voto que no tenía, no alcanzaron a cambiar la realidad.

El Frente Amplio está en problemas. Para retener el poder necesita los votos de personas a las que, hasta ahora, criticó por pensar diferente. ¿Le alcanzará con agitar una bandera uruguaya y con mencionar a José Batlle y Ordóñez y Wilson Ferreira? Habrá que ver. Cuestión de probar.

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