ELECCIONES

La primera vez ante las urnas

Circuitos capitalinos con jóvenes informados y con ganas de estrenar su credencial.

“Me parece importante venir a votar, decidís sobre tu futuro y el país que querés”, puntualizó Pilar García Brocco (18). Foto: El País
“Me parece importante venir a votar, decidís sobre tu futuro y el país que querés”, puntualizó Pilar García Brocco (18). Foto: El País

“Estoy celebrando que soy joven, que tengo el derecho y la posibilidad de ejercer la democracia libremente”, sentenció con orgullo Martina (18). Ella es una de las 262.246 personas que se integran al padrón electoral tras cumplir la mayoría de edad y estrenó su credencial cívica rodeada de afectos.

“Voy con amigas y amigos, nos interesa la política, nos gustar participar y estar informados”, contó quien para decidir su voto escuchó a candidatos de varios partidos políticos. “Hoy (por ayer domingo) nos vamos a acompañar entre todos porque ir juntos también es una manera de celebrar”, resumió lista en mano antes de comenzar su peregrinaje.

Juan Manuel Arnaldi también arribó a su circuito de votación en compañía de su hermano.

“Llegué con un voto muy seguro. Me levanté sin presión por votar por primera vez, pero con ganas de tirar el sobre en la urna”, explicó al ingresar al circuito instalado en el Liceo N° 21 Abrazo de Monzón, en el barrio Aguada. “Me informé, hablé con gente que sabe, con mi padre, mi madre, mis hermanos, con amigos, con todos fui charlando, estoy tranquilo que voté bien”, concluyó este estudiante de informática de 19 años.

Giovana votó en el Jardín de Infantes de Belloni 6363, uno de los que congregó a más jóvenes.Foto: Darwin Borrelli
Giovana votó en el Jardín de Infantes de Belloni 6363, uno de los que congregó a más jóvenes.Foto: Darwin Borrelli

Por su parte, Iván Duarte (18) llegó a la Escuela N°90, Pedro Figari, acompañado por su madre y su padre. Tras votar, credencial en mano, sonrientes, los tres registraron el estreno de la credencial con una selfie que se sacaron en el patio del centro de enseñanza de la calle General Flores.

“Me preparé para hoy. Vi los debates, leí sobre qué planteaba cada uno y decidí”, sentenció con orgullo.

“Elegí lo que creía que era mejor. Respeto a los partidos que votan mis padres, pero voté por mí, ellos no incidieron para nada”, explicó satisfecho.

Juan Manuel estrenó la credencial acompañado de su familia. Foto: El País
Juan Manuel estrenó la credencial acompañado de su familia. Foto: El País

Circuitos jóvenes

Ignacio Pedroso votó en uno de los circuitos que congregó a más jóvenes en Montevideo. Llegó sobre las cinco de la tarde, mate y termo bajo del brazo. A esa hora, ninguno de los circuitos instalados en el Jardín de Infantes 247 tenía filas que superaran a la decena de votantes.

“Hace tiempo que elegí mi candidato, de verdad que hoy (por ayer) me siento muy seguro de lo que vine a votar”, explicó Ignacio Pedroso Castro, estudiante de Psicología, al salir del cuarto secreto.

“Me informé bastante a través de los medios de comunicación, escuché las propuestas de varios candidatos, vine muy decidido aunque entré al cuarto secreto sin mi lista y al cuando pasé con el sobre en la mano, no la veía. Por suerte vi que estaba sobre una esquina y me quedé tranquilo”, dijo aliviado quien sufragó a dos cuadras de su hogar. “Estaba decidido y estrené mi credencial viniendo a mi circuito solo”, sentenció.

Interés creciente

Lucía Borrelli se sacó la credencial en 2018, convencida de que necesitaría ese documento para inscribirse a la Universidad de la República. “Al final descubrí que no era necesaria, pero la tuve con bastante tiempo aunque a mí la política no me importaba tanto”, recordó.

Con sus 18 años, ella -que ya podía votar- no sentía el más mínimo entusiasmo. Al menos si se comparaba con su primo menor, de 17, que estaba súper informado.

“Iahel (Roca) estudió a fondo a todos los candidatos, a sus propuestas, a la historia de los partidos políticos, me contagió ese entusiasmo, me pasaba explicando cosas, ahí entendí empecé a interesarme”, agregó.

“Descubrí que no me interesaba porque no estaba bien informada”, reveló entre risas y agregó que en este asunto “entender de qué hablaban o por qué decían lo que decían” fue clave para que decidiera escuchar a los candidatos a la presidencia y a seguir algunas de sus propuestas.

Lucía fue a votar acompañada de su madre. “Creo que todos los jóvenes decidimos no madrugar y fuimos de tarde porque tuve como una hora de espera, pero me banqué contenta”, resumió.

La estudiante de Medicina siguió los consejos de Iahel y se dirigió a su circuito con la lista elegida. “Lo mejor fue haberla llevado porque en mi mesa de votación no estaba la que yo había elegido”, reveló.

El cambio en Lucía fue notorio. De no interesarse mucho por la cuestión política, terminó de votar y se dirigió al comité del barrio. “Fui a avisar que faltaban algunas de sus listas, les conté dónde y me quedé tranquila porque me dijeron ya estaban llevándolas al lugar”, concluyó.

A pocas cuadras del circuito de Lucía, Andrés Keldjian (18) estrenó su credencial en el Instituto de Profesores Artigas (IPA).

“No ansiaba votar, pero cumplí con mi deber y creo que mi voto puede aportar algo”, sentenció el estudiante de Ingeniería Química en la Universidad de la República.

“Había filas más largas en circuitos del IPA, pero tuve suerte porque justo en el que me tocaba a mí habían solo cuatro personas y el trámite fue rápido”, puntualizó.

“No me preparé mirando lista por lista, pero seguí qué decía cada candidato y también me informé sobre el pasado, elecciones anteriores. Hablé con familiares, gente conocida, para ampliar lo que sabía y estoy satisfecho”, finalizó.

Lucía estrenó la credencial acompañada de su familia. Foto: El País
Lucía estrenó la credencial acompañada de su familia. Foto: El País

“Estaba nerviosa por ir a votar”

“Me parece importante venir a votar, decidís sobre tu futuro y el país que querés”, puntualizó Pilar García Brocco, (18). Con miras a decidirse, esta estudiante de Ingeniería telemática leyó las propuestas de los candidatos.

“Estaba nerviosa por ir votar, me decidí por el que me pareció mejor. Con mis amigos no hablamos de política, pero ayer en lo de mis abuelos se armó debate y cada uno explicó a quién vota y por qué”, contó.

En Rivera hay veda, pero si cruzás...

500 kilómetros recorrió Pilar para estrenar su credencial, pero el viaje a Rivera es parte de su rutina como estudiante del interior. “Venís a votar, pero algo muy lindo de las elecciones es sabés que te podés juntar con todos tus amigos, los de acá y los que vinieron a votar como yo”, explicó. “Además como estamos en la frontera, en Rivera hay veda, pero si cruzás la línea hay fiestas y también venta de alcohol”, concluyó.

MÁS

“Me despegué de la tradición familiar, voté por mí”

El promedio de edad de votación en los circuitos instalados en el Jardín de Infantes N° 247, en José Belloni 6363, esquina Instrucciones, rondó los 23 años. Con 400 personas habilitadas para votar, en el lugar, el movimiento se intensificó después del mediodía.

“Podemos decir que además de venir contentos a votar, acá los jóvenes dejaron siempre todo ordenado, no nos mezclaron las listas”, puntualizó Adriana de la Fuente, secretaria del Circuito N° 1855. Con ella coincidieron sus colegas Sandra Montes de Oca y Mariela García, aunque remarcaron que controlaron que hubieran papeletas por el Sí a la reforma porque “desaparecían dos por tres”.

Decisión personal. “Muchas listas, sumadas a muchas personas que quieren cambiar tu voto, pero por más que esté la familia hay que decidir en base a lo que uno quiere”, explicó Giovana Dutra (21).

“Me despegué de mi tradición familiar, voté por mí; creo que fui la única que decidió no seguirla. Yo no me siento representada por quienes votan ellos”, sentenció y señaló con orgullo su pañuelo de No a la reforma al tiempo que indicó: “Y eso que mi padre es militar”. “Creo que los nuevos votantes enfrentamos mucha incertidumbre, desde qué votar a como doblar la lista, un poco de nervios se pasa”, agregó quien llegó a su circuito con una lista en mente, pero se la jugó a elegir la que iría a su sobre dentro del cuarto secreto. “Creo que elegí bien”, dijo sonriendo.

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