PANDEMIA

Planes de contingencia de INAU ante eventual caso de COVID-19

Autoridades empezaron a trabajar en planes de contingencia para los diferentes centros ante un posible foco de infección. Las medidas son diferentes y aisladas para las dos modalidades de centros.

INAU. Foto: Leonardo Mainé.
En total hay unos 2.500 niños, niñas y adolescentes que viven en hogares del INAU como este. Foto: Leonardo Mainé.

Hay cerca de 2.500 niños, niñas y adolescentes que viven en 140 hogares del INAU en todo el país. También hay alrededor de 70.000 que van a todos los centros de tiempo parcial, desde CAIF, hasta centros para niños entre 0 y 2 años y centros para adolescentes entre 13 y 18. Con la llegada del coronavirus a Uruguay, las autoridades empezaron a trabajar en planes de contingencia para los diferentes centros ante un posible foco de infección en alguno de ellos. Las medidas son diferentes y aisladas para las dos modalidades de centros.

Según Pablo Abdala, actual presidente del INAU, el mayor riesgo sanitario está en los centros de modalidad de 24 horas: “Son aquellos hogares o centros donde los niños, niñas y adolescentes viven allí, esa es su casa, no tienen otro hogar u otra familia, o eventualmente provienen de hogares en los que sus derechos se vieron vulnerados”.

Si bien por ahora solo ha habido casos sospechosos en varios centros del país, que fueron descartados tras obtener negativo al test por COVID-19, se han tomado varias medidas. Las principales tienen que ver con establecer un espacio de aislamiento ante un posible contagio.

“Hemos hecho un relevamiento centro por centro en todo el país junto a nuestros directores departamentales. Cada uno tiene sus propias características edilicias y físicas. En algunos sería fácil llevar a cabo un caso de aislamiento de un niño que contraiga el virus. En otros, sin embargo, no podrá realizarse el aislamiento en el mismo centro, por lo tanto en esos casos se han previsto otros locales fuera de los hogares, eventualmente en algún centro de tiempo parcial del INAU, que están más bien inactivos”, indicó Abdala a El País.

También se tomó en cuenta qué hacer si desde el Ministerio de Salud Pública se indicara que, por algún caso sospechoso o real de coronavirus, los trabajadores de esos centros de 24 horas tuvieran que ir a cuarentena en sus hogares. “Lo que hemos hecho es inscribir (para cubrir esos puestos) a funcionarios del INAU de otras áreas. También a través del servicio civil estamos inscribiendo a algunos funcionarios públicos que están inactivos o semi inactivos en sus propios organismos pero que tienen disposición para hacer una especie de voluntariado público en el INAU”, dijo Abdala. El último recurso en caso de una emergencia, agregó el director, sería apelar a personal de las organizaciones sociales que trabajan junto al INAU.

En el caso de los centros de atención parcial, el plan que se está llevando a cabo es similar al que se implementó en Primaria. Los 70.000 niños, niñas y adolescentes que acuden a los centros se están quedando en sus hogares, atendiendo a las medidas sanitarias del gobierno. Sin embargo, se sigue brindando alimentación a 20.000 personas que lo solicitaron y, por otra parte, los equipos de cada centro mantienen un contacto permanente con cada uno de los chicos.

“Evidentemente estamos hablando muchas veces de niños que, más allá de tener familia, están en situación de vulnerabilidad y por lo tanto requieren atención del INAU y del Estado muy permanente, o sea que los equipos mantienen un contacto con ellos y le hacen un seguimiento”, afirmó el presidente.

Si bien están a la espera de las medidas tomadas por el gobierno y el Sinae para retomar gradualmente las actividades, Abdala sostuvo que “no es de urgencia retornar” a los centros parciales.

“No tenemos un particular apremio, ya hemos estudiado distintos escenarios. Cuando el Poder Ejecutivo lo indique, y con la gradualidad con la que lo indique, estaríamos en condiciones de poder ir reiniciando la actividad. Pero por supuesto todo esto está sujeto a lo que el gobierno ha priorizado, que es la atención sanitaria”, afirmó el jerarca.

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Denuncias de maltrato y abuso en aislamiento

“Más allá de la pandemia, hay un crecimiento sostenido en los últimos años de casos de maltrato y abuso a niños, niñas y adolescentes, que es realmente preocupante. El 2019 cerró con 4.774 casos que el Sistema Integral de Protección a la Infancia y a la Adolescencia contra la Violencia (Sipiav) atendió”, sostuvo Pablo Abdala. Los datos surgen del informe de gestión 2019 presentado por el Sipiav.

El INAU tiene disponible una línea telefónica, la línea azul, para denunciar casos de maltrato y abusos. Si bien aún hay que esperar a evaluar los números de abril, Abdala dijo que durante el confinamiento no se vio un aumento en el número de denuncias. Sin embargo, eso no es un indicador de que los casos hayan disminuido. “Los casos que se denuncian seguramente sean una pequeña parte de los que ocurren. Cuando el agresor y el agredido conviven las 24 horas, las posibilidades de denunciar son más acotadas”, afirmó.

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