OPERATIVO EN EX COMCAR

El plan del Ministerio del Interior detrás de las requisas en las cárceles

En un año y medio fueron 10 generales y “cientos” puntuales; al descartar cortes, mejora la convivencia entre los reclusos.

Cortes de fabricación carcelaria incautados en ex Comcar. Foto: Ministerio del Interior
Cortes de fabricación carcelaria incautados en ex Comcar. Foto: Ministerio del Interior

Una requisa en un centro penitenciario siempre tiene varios objetivos. Uno de los principales es mejorar la convivencia entre los reclusos. Para lograrlo es necesario que los policías lleguen de sorpresa a la cárcel para así descartar todo elemento que represente una amenaza para la coexistencia. Y eso fue lo que sucedió ayer en la cárcel más poblada de Uruguay, la Unidad N° 4 Santiago Vázquez (ex Comcar).

Unos 400 policías de diferentes reparticiones se desplegaron por toda la cárcel en busca de droga, cortes carcelarios, celulares y cualquier otro objeto que hubiera entrado al lugar de manera ilegal. Ahí donde conviven 4.021 reclusos la Policía trabajó durante más de cuatro horas. Los resultados fueron los siguientes: 792 cortes de fabricación carcelaria, 90 gramos de pasta base, 70 litros de bebida fermentada (conocida como escabio) y 23 celulares.

Fue la cuarta requisa grande en el ex Comcar desde marzo de 2020, cuando asumieron las nuevas autoridades, y la décima en todas las cárceles del país. Pero esos números corresponden a las “grandes requisas”: las que se preparan con tiempo y requieren de gran despliegue policial.

Requisa general en Santiago Vázquez. Foto: Ministerio del Interior
Requisa general en Santiago Vázquez. Foto: Ministerio del Interior

Plan.

Más allá de las 10 requisas generales hay “cientos de requisas puntuales”. Así lo explicó a El País Santiago González, director de Convivencia y Seguridad Ciudadana del Ministerio del Interior. “A veces se dan en un módulo de una cárcel, a veces en una parte específica, a veces en cuatro o cinco celdas. Y esas se hacen constantemente en las 25 unidades penitenciarias de Uruguay”, indicó el jerarca.

El plan del Ministerio del Interior es generar un factor sorpresa para hacerse de los cortes carcelarios fabricados por los presos y también la droga o bebida fermentada que pueda haber en la cárcel. “Hemos impuesto un sistema que sea con factor sorpresa”, señaló González y explicó que ese factor se da más en las requisas específicas y chicas que se hacen de forma permanente que en aquellas donde se requiere un gran operativo policial. “Cuanto menos sepan que va a haber una requisa, más elementos vas a incautar”, insistió.

Pero el objetivo de esta estrategia que llevan adelante, según González, no es otro que rehabilitar. “El Instituto Nacional de Rehabilitación (INR) tiene que rehabilitar”, dice. Explica que para llegar a ese punto lo primero que se necesita es dotar de seguridad a los presos y a los propios funcionarios penitenciarios. Una vez que se logra incautar los cortes carcelarios viene la segunda etapa: la actividad. Y la idea, explica el director de Convivencia de la cartera, es que los presos tengan trabajo, deporte, estudio para que haya menos ocio. Esto, dice, genera que el hacinamiento sea menor. “El hacinamiento es una cosa si (el recluso) está todo el tiempo encerrado o todo el día con actividades. Si uno tiene trabajo, estudio, deporte, los días son distintos y el tiempo en la celda es menor ”, explica.

Personas observando a la distancia uno de los módulos del Comcar. Foto: Archivo El País
Personas observando a la distancia uno de los módulos del Comcar. Foto: Archivo El País

Con las requisas se logra que haya menos hechos violentos porque se descartan los cortes fabricados por los reclusos. Cortes que, según explicó ayer el director del INR Luis Mendoza, son fabricados por reclusos al romper “hormigón, camas o paredes”.

Mendoza destacó ayer que la Ley de Urgente Consideración (LUC) establece que esto “es un daño a propiedad del Estado”. Y cada vez que se detecta “es comunicado a la Fiscalía”.

Cuando se dan las grandes requisas, como la que se llevó a cabo ayer en el ex Comcar, se busca que baje el nivel de conflictividad entre los reclusos. “Ayuda porque se abren las celdas”, explicó González y agregó: “Hoy (por ayer) se abrieron todas las puertas y se pudo ver a todos los presos, presos que a veces no tienen posibilidad de salir. Hoy salieron y eso es muy importante para el trabajo del policía”. La salida del recluso de su celda, dice el jerarca, dota de información a la policía.

“El trabajo fue muy bueno y no ha habido ningún tipo de problemas en las requisas. No hubo enfrentamientos y no hubo lesionados”, sentenció el jerarca.

Los grandes operativos y la incidencia del COVID

Las requisas preparadas, planificadas y de grandes dimensiones fueron 10 durante la gestión que comenzó Jorge Larrañaga y que continúa Luis Alberto Heber. Según explicó Santiago González a El País, la llegada del COVID-19 obstaculizó los grandes operativos y se optó por requisas puntuales, más chicas y llevadas a cabo por el personal de cada centro penitenciario. “Cuando entró el COVID a las cárceles tuvimos que frenar los operativos grandes. Si traés 400 personas y se contagian, tenés a toda la Policía Nacional encuarentenada”, argumentó.

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