LA ENTREVISTA DEL DOMINGO

Pereira: "Se deben analizar más tributos para cumplir promesas"

Fernando Pereira, reelecto presidente del Pit-Cnt.

Fernando Pereira, presidente del Pit-Cnt. Foto: Ariel Colmegna.
Fernando Pereira, presidente del Pit-Cnt. Foto: Ariel Colmegna.

Recién reelecto como presidente de la central sindical, este votante de la Vertiente Artiguista católico, dice que el Pit-Cnt aceptará la moderación salarial en las próximas negociaciones tripartitas en aquellos sectores que tengan dificultades, pero apuesta al crecimiento en aquellos dinámicos. También cree que los sindicatos deben conformar confederaciones para fortalecer su músculo negociador y pide más atención de toda la sociedad a los excluidos.

—Usted ha dicho que en Uruguay hay sectores que perdieron la esperanza del ascenso social. ¿Por qué?

Si solo miramos la parte del Uruguay que se salvó, nos va a dar resultados muy alentadores en materia de empleo, salario, de gasto en salud, educación y vivienda. Creció el precio de la tierra, los niveles de exportación uruguaya se han ampliado a 140 productos. Es una mirada que es real, es cierta. Pero no podemos dejar de ver a aquellos que no han tenido esa posibilidad, aquellos que viven en contextos socioculturales críticos, en casas que no tienen condiciones para albergar la cantidad de personas que tienen; no podemos dejar de ver la cantidad de madres jefas de hogar con hijos a su cargo que tienen dificultades para sobrevivir, e incluso para acceder al mundo del trabajo. No podemos dejar de ver a quienes salen de prisión y nadie los contrata. No podemos obviar a los que pierden el trabajo a los 50 años porque a esa persona se le va a dificultar mucho conseguir un trabajo, por más formada que esté. Esa mirada es pensar que los pobres en la década del 60, no eran más pobres que ahora, tenían la esperanza de dejar de serlo. Hoy, por lo que uno ve, esa esperanza no está colocada. La vida es mucho más que proteger el cuerpo y tener que comer. También es la construcción de los sueños. Si tu futuro vos lo ves congelado en el tiempo, entonces el ascenso social para esa parte de la sociedad está muy limitado. Si el movimiento sindical se quiere parar bien en la cancha, tiene que pararse del lado de los trabajadores, pero tiene que pararse con la misma fortaleza como escudo de los débiles. Y eso tiene que ser un compromiso de los gobernantes, de los partidos de la oposición, del movimiento sindical, de las cámaras empresariales. No podemos mirar a ese sector de la sociedad con indiferencia, porque ellos son nuestros hermanos.

—¿Los sindicatos se miran el ombligo?

Bueno, a veces, sí. Si yo peleo por salario es legítimo, porque no hay nada más digno que pelear por salario. Yo peleo por su salario de periodista, por el del fotógrafo, probablemente eso no se lo dejen publicar. Yo quiero que ustedes ganen más. Pero ustedes tienen posibilidades de ascenso. Si al mismo tiempo que peleo por su salario, no peleo por el que hoy está en situación casi de descartado, no peleo con el mismo énfasis por este sector de la sociedad, pierdo la batalla. En muchos sindicatos esto se ha comprendido. Hay brigadas de AUTE, del Sunca, que salen a construir, a hacer instalaciones eléctricas, en sectores muy precarios. Hay sindicatos prestando sus campings a escuelas de contexto crítico.

—El Estado no alcanza...

Solo con el Estado no alcanza. Pero tiene que haber un Estado fuerte. Tiene que haber territorios que sean territorios de paz. Uno de ellos tiene que ser la escuela pública. Ahí no se dirimen las diferencias entre unos y otros. Ahí se van a educar los hijos de los uruguayos. Ahí se va a construir ciudadanía. Si entre todos no construimos la idea de construcción de ciudadanía, podemos ver estos incidentes de maestras golpeadas o que se arme un tiroteo en una escuela.

—¿Cómo se paran ante la negociación por la Rendición de Cuentas si se toma en cuenta que la situación fiscal es mala?

Hay múltiples compromisos. Un compromiso claro es que la educación tienda a llegar al 6% del PIB. Fue claro el compromiso en la campaña electoral y durante todo el período de gobierno. Cumplir con ese compromiso para mí es ineludible si queremos mirar el país del futuro y pasar a ser de un país en crecimiento a un país en desarrollo. Si nosotros somos conscientes de que ahí hay un eslabón de distribución fundamental, el gobierno tiene una disyuntiva que es decidir qué opción va a tomar, si va a gravar tal vez a algún sector de los más poderosos de la sociedad uruguaya para cumplir con la educación y la salud.

—El gobierno dice que no subirá los impuestos.

Si decide en el sentido que se ha manifestado hasta ahora es obvio que va a entrar en contradicción con los trabajadores uruguayos, no solamente con los de la educación, sino con los trabajadores que en su gran mayoría mandamos a nuestros hijos a la educación pública.

—Augura conflictividad...

Yo pienso que no hay sociedad con la distribución que tiene Uruguay que no tenga conflictos expuestos. Si tenés el 20% de los uruguayos que tienen el 43% de la riqueza, probablemente subdeclarada, con lo cual llegarían al 50% y 20% que se tiene que conformar con menos del 8%, en esa sociedad con ese nivel de distribución, aunque sea mejor que el de toda América Latina, es imposible que no tenga conflictos. Las sociedades menos violentas son aquellas en las que la distribución de la riqueza es bastante más equitativa. Apostar a los más débiles es apostar a un presupuesto educativo más serio. Si yo quiero que haya más maestros, va a pasar (sin más presupuesto) que voy a tener escritos objetivos muy buenos, pero incumplibles.

—¿ A qué sectores de trabajadores apuntarán para aumentar la masa de afiliados al Pit-Cnt?

Hay trabajadores que están vinculados a la industria del software, que probablemente no tengan problemas salariales porque hay pleno empleo en ese sector. Pero probablemente tengan otras dificultades. Agrupar a estos trabajadores es fundamental. Mejorar la afiliación en el sector rural es absolutamente fundamental. Defender los derechos de ese trabajador depende en buena medida de tener una organización potente. Se precisan leyes, como las de ocho horas, pero después se necesitan sindicatos que las hagan cumplir. En el sector doméstico hay más de 100.000 trabajadores. Deberíamos llegar a tener 50.000 afiliados en el sector. ¿Es fácil? No, porque hay uno por casa. Pero se han logrado cuatro convenios que supusieron mejores salarios. Hay que ver cómo eso se lleva a to-do el territorio. Eso significa que aquellos sectores en los que hemos construido grandes fortalezas, coloquemos militantes y recursos de esas organizacio- nes para afiliar a estas que todavía no lo tienen. Hay un margen para llegar a 500.000 afiliados y lo mejor es que lo vamos a hacer. Afiliamos sectores que eran inafiliables hace diez años, en pequeñas industrias, domésticos, 6.000 policías.

—¿No le parece que el Pit-Cnt se posiciona mal frente a la sociedad uruguaya al defender la legitimidad del proceso electoral venezolano?

La sociedad uruguaya, como está midiendo el tema, yo no lo sé. Si nosotros tomáramos decisiones a partir de leer las encuestas, no razonaríamos con independencia. No intentaríamos dirigir, diríamos lo que la opinión pública ya de antemano piensa. Nosotros escuchamos un comentario de (Óscar) Bottinelli de que el sistema electoral venezolano da más garantías que el sistema uruguayo en términos de cómo se ejerce el voto.

—Pero hay presos políticos...

Mire que en este país hubo elecciones sin Wilson Ferreira y sin Líber Seregni. Los dos principales líderes de las dos principales fuerzas de la oposición no pudieron presentarse a esos comicios y nos lo tuvimos que bancar como campeones. Lo cierto es que 9 millones de personas votaron. ¿Esto es cierto o no es cierto? Hay una cantidad de participación similar a la de los países que eligen con voto libre y voluntario. Esta elección debería ser, lo digo a término individual, para promover diálogo con las demás organizaciones políticas de Venezuela y llegar a un gran acuerdo nacional.

—Hay un éxodo sin precedentes en América Latina desde Venezuela...

Eso hay que mirarlo. Ni nunca hubo un bloqueo tan fuerte de Estados Unidos de Norteamérica, tomando decisiones casi de bloqueo.

—Pero Estados Unidos compra petróleo venezolano...

Casi de bloqueo. Casi sin comercio. Averigüe cómo comerciaba Venezuela con Estados Unidos y cómo comercia hoy. Basta escuchar a Donald Trump qué recomienda como sanción. Wilson Ferreira y tantos políticos del Uruguay, cuando salían al exilio a criticar a la dictadura, pedían de todo, todas las condenas internacionales a Uruguay, menos una, que era cortar el comercio. Porque si cortaban el comercio con Uruguay, claramente el que pagaba el precio de esa decisión no era el gobierno militar sino los pobladores de ese país.

—Venezuela solo tiene petróleo para comerciar.

No sabe ni lo que está diciendo.

—Sé muy bien

No sabe.

—Viví dos años en Venezuela.

Yo también.

—Venezuela es monoproductora

Porque decidió ser monoproductora. Pero es rica en minerales. Tiene tierras ricas. Venezuela podría ser uno de los países más ricos de América del Sur. Y además es estratégico para toda América Latina porque produce buena parte del petróleo, tiene minerales, porque tiene tierras de calidad. El problema es cómo ese país logra condiciones para producir sobre una base de riqueza que tiene. Y es muy difícil producir sobre la base de un bloqueo o sobre la base de amenazas permanentes. ¿Cómo se va a resolver eso? Lo tienen que resolver los venezolanos. Se requiere mucho diálogo,

—¿El gobierno venezolano hace algo en ese sentido?

—Espero que sí. Yo aspiro a que el gobierno elegido convoque a todas las fuerzas de Venezuela para tratar de hacer acuerdos nacionales que supongan tener una política más armónica, que suponga no tener violencia. También hay una derecha durísima en Venezuela, cruel. Cuando me dicen todos los políticos proscriptos están proscriptos por política, yo digo, averigüen un poco más. Alguno sí, tal vez. La mayoría, no.

Menos gremios, más coordinación

—¿Por qué el Partido Comunista y su agrupación ("Articulación) quieren ir a federaciones de sindicatos?

—Lo ideal sería 27, 28 grandes ramas de actividad. Hay 80. En la educación pública hay 6, 7, 8 sindicatos. Pensar en una confederación de la educación no debería ser tan difícil entre aquellos sindicatos que tienen una misma patronal. Podría haber una gran confederación de trabajadores de la alimentación que defendiera mejor a los sindicatos más pequeños.

—Las otras corrientes no lo aceptaron y no aceptaron una reducción sustancial de la Mesa Representativa a 39 miembros

—No achicamos la mesa, pero no implica que abandonemos la lógica de ir a grandes confederaciones. La construcción y la madera están haciendo el proceso. Está la intergremial marítima No son intentos antojadizos de dos corrientes de opinión.

—Las otras corrientes no están de acuerdo.

—Tienen la posición de que todos los sindicatos deberían poder estar en la mesa. No le das más fortaleza al sindicato con una voto en la mesa, sino que le das más fortaleza si lo arropás, si lo protegés. Deberíamos asumir que ese proceso de coordinaciones mínimas debería comenzar de inmediato.

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