ENTREVISTA

Se fue casi sin pensarlo: un exmilitar de Maduro en Uruguay

Vive en Uruguay hace poco más de dos años y es un exintegrante de la Guardia Nacional Bolivariana que, como tantos otros venezolanos, escapó de su país en busca de un mejor futuro para él y su familia. Instalado en Montevideo junto a su esposa y su hija, contó su experiencia a El País.

Alexander Contreras. Foto: Delfina Milder
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Fueron algo más de cinco horas con nervios, miedo y angustia en los que su mente rezaba para que en la frontera no hubiera militares. Venía de Puerto La Cruz (Venezuela) para llegar a Manaos (Brasil) con el objetivo de salir de Venezuela. Pero Alexander Contreras no era un civil más.

Era un militar de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), que había conseguido el permiso para irse de las fuerzas de Nicolás Maduro. Se fue casi sin pensarlo, ni siquiera llegó a firmar la baja de las Fuerzas Armadas. A fines de noviembre de 2016 llegó a Uruguay. En Venezuela quedó su esposa embarazada y él no pudo ver el nacimiento de su hija. Pero a los meses se reencontró con ellos en Uruguay.

-¿A qué se dedicaba en Venezuela?

-Antes de llegar a Uruguay estuve varios años en la guardia nacional. Trabajé en el laboratorio criminalístico central de la guardia y, aparte de eso, fuera de la guardia tengo un titulo universitario civil. Pero, debido a la situación del país, nunca pude conseguir un trabajo fuera del área militar, era muy complicado y antes de pensar en venirme para acá nunca pude optar por salir e insertarme a una vida civil normal.

-¿Qué tareas realizaba en el laboratorio?

-Experticias balísticas, planimetría, levantamiento de cadáveres, grafotecnia, un montón de cosas. Es un laboratorio totalmente criminalístico. Ahí en la Guardia Nacional estuve unos tres años.

-¿Cuándo decide salir de la Guardia Nacional y por qué?

-Todo empezó en 2016. Digamos que la vi venir porque cada día era más complicado hasta en el mismo destacamento donde yo estaba. A la tropa, más que todo, le faltaba la comida a veces. Parece increíble pero es verdad. Aunque muchos quieran ocultarlo es la triste realidad, que hoy además debe estar mucho peor que aquellos años. Ese año yo decidí dejar la Guardia Nacional por el motivo que todo sabemos, la situación del país. No veía futuro, ni para mí ni para mi familia. En esos tiempos yo estaba por casarme. Hable con un amigo que tenía acá, me comentó de Uruguay y decidí optar por viajar.

-¿Fue fácil tramitar la salida de la Guardia Nacional?

-Mi salida fue relativamente fácil porque gracias a Dios yo tenía un jefe que, a pesar de que apoyaba al gobierno de (Hugo) Chávez, era un tipo muy correcto. En el momento que le dije “mira, me voy” no me puso trabas ni nada. Pasé un par de semanas esperando que me saliera la baja pero de igual manera me vine antes sin firmarla, cosa que no tuve que haber hecho, pero me tocaba porque si no era ahí en ese momento se me podía complicar la cosa

-Como integrante de la GNB, ¿se ha enterado de órdenes de Maduro para los militares que no le han gustado?

-Sí, claro. Tengo compañeros aún en la fuerza. Muchos compañeros por no seguir órdenes están presos. Están haciendo todo lo posible por aferrarse al poder usando la fuerza hasta más no poder. La última noticia que escuché de Venezuela era que la ministra de penitenciaria mandó a entregar uniforme de las Fuerzas a los presos. Imagínate al nivel que están llegando. Estoy seguro, totalmente seguro, que la mayoría de los guardias nacionales y toda la Fuerza no apoya a este régimen.

-¿Está en contacto con algunos de esos militares de las Fuerzas Armadas?

-Si, hablo con ellos. Hablo poco, por mensajes por ejemplo. Los que están más cercanos a Maduro son los que viven un poco mejor, pero ellos tienen familia alrededor y también les duele. Muchos me han dicho que prefieren darle un tiro a la cabeza a uno de estos que seguir una orden.

-Si no apoyan al régimen, ¿entonces por qué todavía no han desertado?

-Por miedo, porque la represión que están tomando en contra de ellos es fuerte. Si los agarran van presos, torturados y los amenazan con su familia. Ahora la escalada de violencia es tremenda. Tengo un amigo que por no presentarse del permiso -porque le habían dado el permiso porque su mujer iba a dar a luz pero su niña nació con problemas y no se presentó el día previsto porque quería acompañar a su hija- lleva casi 7 meses preso. Yo nunca me imaginé que eso iba a pasar dentro de las Fuerzas Armadas allá.

-¿En Venezuela hay un Estado de derecho?

-No hay. No existe ninguno.

-¿Se vive una dictadura?

-Totalmente, disfrazada de democracia, pero es una dictadura total.

-¿Cómo vivió el 23 de febrero?

-Sin poder dormir. Pensé que si no dejaban entrar la ayuda, se iba a armar la guerra. Gracias a dios no ha sido así todavía, pero está ahí.

-¿Es posible una intervención a corto plazo?

-Por como están las cosas, no creo que vaya a haber intervención aún. Yo creo que, al contrario, Estados Unidos y los países del Grupo de Lima están apretando a Maduro. Eso se traduce en más necesidades para el pueblo porque le van a cerrar todo y, si antes no se conseguía comida, ahora mucho menos se va a conseguir. Yo creo que están jugando más bien a que la gente, el mismo pueblo, salga a la calle y haya una guerra civil para tener algún tipo de justificación para que Estados Unidos se meta.

-¿Ahora es un momento clave para que los militares puedan desertar?

-Es ahora o nunca.

-¿Por qué?

-Porque le están dando la oportunidad a aquellos militares que estuvieron en manifestaciones reprimiendo y que fueron fotografiados o que salen en videos pegándole a alguien. Tienen que aprovechar que les están ofreciendo la Ley de Amnistía. Es ahora o nunca porque si no van a quedar marcados para toda su vida.

-¿Qué puede pasar cuando Guaidó vuelva a Venezuela?

-Lo van a mandar preso, lo van a esperar y algo le van a hacer. La gente dice que no que no lo van a tocar porque está muy respaldado por Estados Unidos.

-¿Qué piensa de la postura de Uruguay?

-Mira, es increíble de verdad porque este fue un país que tuvo una dictadura militar. El expresidente (José) Mujica debe saber lo que es ser preso político, debe saber lo que son las torturas, debe saber lo que es hambre en una cárcel y no puedo creer cómo una persona que pasó por toda esa experiencia no se pueda solidarizar tanto con lo que está pasando allá.

-¿Puede haber un acuerdo de paz?

-Lo que pasa es que este ha sido un gobierno que ha torturado tanto a la gente que no creo, de verdad no creo.

-¿Ellos no van a dejar el poder?

-No. Ellos van a seguir hasta lo último.

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