La entrevista del domingo

“No nos vamos a pelear por ser más batllistas que otros”

José Amorín, precandidato presidencial del Partido Colorado.

José Amorín Batlle. Foto: Darwin Borrelli
José Amorín. Foto: Darwin Borrelli

El actual senador afirmó que no hay que ver con quién están los batllistas, si con él o con Julio Sanguinetti, sino que luego de la interna todos deben salir para el mismo lado. Es crítico de la situación del Estado y afirmó que debe ajustarse como se hiciera años atrás, es decir cortando los ingresos al Estado durante un tiempo, salvo en lugares clave. Amorín considera que la educación pública debe mejorarse porque de lo contrario el Uruguay no tendrá futuro.

-¿Cómo llega el Partido Colorado a fin de año? ¿Cuál es su balance del 2018 donde la colectividad mostró señales de recuperación?

-Llegamos muy bien a fin de año. Desde hace un año y medio cuando Pedro Bordaberry anunció que no iba a seguir en la actividad política, el partido comenzó a reorganizarse en forma importante. Casi inmediatamente después de eso nos reunimos con el senador colorado Germán Coutinho y decidimos salir a recorrer el país para levantar el partido. A mediados de este año lo mismo hizo Ernesto Talvi y casi el mismo momento lo mismo hizo el expresidente Sanguinetti. El partido tiene tres corrientes trabajando con fuerza. Termina el año en pleno crecimiento. Será responsabilidad nuestra que el partido siga creciendo el año que viene.

-¿El crecimiento se debe a la salida a la cancha del expresidente Julio María Sanguinetti? Las encuestas muestran un despegue en el segundo semestre cuando él irrumpe en el sector denominado Batllistas.

-Incide la presencia de todos. Cada cual hace su tarea. La de Sanguinetti es importante, lo mismo la de Talvi y la nuestra. Yo estoy viendo en todos los actos nuestros mucha gente. Por eso creo que el partido es mérito de la dirigencia y es mérito de la gente. Hay un fenómeno importante que es que hay muchos colorados que votaron al Frente Amplio y ahora están enormemente decepcionados, y hoy quieren colaborar para cambiar al gobierno. Es la gente la que propicia el crecimiento del partido.

-¿El votante de ideología batllista está con usted o con Sanguinetti?

-El ciudadano batllista está en distintos lugares y votará en distintos lugares. No nos vamos a pelear para saber quién es más batllista. Tenemos que trabajar todos para cambiar una cantidad de cosas en el país que no pueden seguir como están. No nos vamos a pelear a ver quién es más batllista.

-¿Le va a dar el crecimiento del Partido Colorado como para permitirle pasar a la segunda vuelta en las elecciones de octubre?

-Esa es nuestra apuesta. Somos parte de un partido de riquísima historia y por eso tenemos que trabajar para que el partido esté en una segunda vuelta. Primero vamos a intentar ganar la interna colorada y después intentando estar en la segunda vuelta. Hasta ahí haremos todos los esfuerzos posibles. Es vital para el Uruguay que haya un Partido Colorado fuerte, un batllismo fuerte. En Uruguay hay que cambiar profundamente varias cosas. Por eso hasta el último domingo de octubre vamos a estar trabajando fuerte para el crecimiento del partido.

-¿La presencia de Ernesto Talvi en el Partido Colorado ha resultado lo que esperaba?

-Él está trabajando sin importar lo que dicen las encuestas. (N. de Red.: la última encuesta de Equipos dio en la interna colorada a Sanguinetti con 59% de preferencias, luego a Talvi con 16% y Amorín 15%) Todos tenemos que seguir trabajando. La noche del 30 de junio tenemos que estar todos unidos. Esa noche el partido tiene que salir fuerte y como partido unido. La fórmula tendrá que ser tratando de abarcar a todo el partido.

-¿Usted iría como candidato a vicepresidente en una fórmula colorada?

-Si pierdo la interna iría donde fuera, desde donde sea para cambiar las cosas que hay que cambiar en el Uruguay.

-¿Un eventual acuerdo con el Partido Nacional se debe dar antes de la primera vuelta electoral de octubre o antes del balotaje?

-Algunas cosas se van a ir dando naturalmente antes de la primera vuelta de octubre. Pero el acuerdo tiene que ser algo parecido a lo que hicieron Luis Alberto Lacalle Herrera y Jorge Batlle con vistas a la elección del año 2000. Se empezó a hablar del acuerdo dos días después de la elección de octubre y el 9 de noviembre se firmó con vistas al balotaje un acuerdo sobre temas a realizar durante el gobierno de Batlle. Lacalle salió a recorrer el país con el acuerdo realizado pidiendo el voto para un gobierno de coalición. Eso tenemos que hacer nosotros. Gane quien gane la elección, tenemos que ir mucho más allá de sacar al Frente del gobierno, para realizar algunos cambios esenciales para el país tenemos que acordar antes de la fecha del balotaje. No va a haber mayorías parlamentarias y el acuerdo de gobierno tiene que pasar por lograr esas mayorías parlamentarias. Hemos trabajado en este tipo de acuerdos desde la elección de 1999 y trabajamos en la implementación del mismo en el Parlamento.

-Desde la oposición se afirma casi unánimemente que el gobierno de Tabaré Vázquez está agotado. ¿Cuál ha sido el peor momento de la gestión de Vázquez? ¿Qué le critica más?

-Lamentablemente el peor momento de este gobierno está por venir. El presidente Vázquez en este gobierno no ha hecho nada, ninguno de los cambios que él sabía que había que hacer. Voy a poner tres ejemplos claros: el cambio en educación. Sabía que había que cambiar la educación pública y para eso nombró a Fernando Filgueira como subsecretario de Educación y a Juan Pablo Mir como director de Educación. En la primera complicación que tuvo sacó a Filgueira y resolvió no cambiar nada. Un segundo cambio que quería hacer era disminuir las rapiñas un 30% y ya bajó los brazos. Sigue diciendo que Bonomi es un gran ministro pero la idea de disminuir las rapiñas se terminó. Un tercer tema es la rebaja del déficit fiscal. Hizo un ajuste fiscal y no bajó el déficit. Y un cuarto tema es una idea que tenía él y el canciller Nin Novoa para hacer acuerdos con otros países para insertar al Uruguay en el mundo. Su propia fuerza le ha impedido hacer algo. Por eso digo que no ha hecho nada de lo que pretendió hacer. Vázquez ya bajó los brazos y está esperando que llegue el último día de su gestión.

-Tal y como se muestra la situación económica interna, muchos de los precandidatos hablan ya de un ajuste fiscal, llamándolo de modos diferentes. ¿Es inevitable hacer un ajuste fiscal?

-El ajuste tiene que venir por el lado del Estado. Uruguay tiene un Estado demasiado grande que pagan los ciudadanos, los trabajadores y los empresarios. Y que los asfixia. El próximo gobierno tiene que disminuir ese aparato estatal que oprime a las empresas y hace que cierren. Es claro que hay que hacer un ajuste importante en el Estado bajando el número de funcionarios, sin dudas.

José Amorín Batlle. Foto: Darwin Borrelli
Foto: Darwin Borrelli

-¿Cómo lo haría usted?

-Eso se hace como se hizo en el pasado, sin tomar funcionarios durante un tiempo a medida que se van jubilando. Y trabajar en los créditos para inversión. Una herramienta poderosa para esto es el Presupuesto que va a venir en 2020. Además, recortando contratos, bajando en forma racional los cargos de confianza que han aumentado de forma absurda en los gobiernos del Frente Amplio, revisando las tercerizaciones.

-¿Aplicaría la regla de 3 x 2 (cada tres que se jubilan se incorporan solo dos) que había comprometido el ministro Danilo Astori pero que no se llevó a cabo?

-No, no, el 3 x 2 no. En principio y salvo excepciones aplicaría el 3 x 0. Que no entren más funcionarios salvo en algunas áreas como la educación.

-Como exministro de Educación, ve la enseñanza mejor o peor que cuando asumió Vázquez en 2015?

-Mucho peor, entre otras cosas porque el mundo ha avanzado y nosotros no. Hay una excepción que es la Universidad Tecnológica (UTEC), que se implementó durante el gobierno de José Mujica en acuerdo con todos los partidos. En el resto la educación pública no avanzó mientras el mundo sí lo hizo. Por eso cada vez estamos más rezagados. En el mundo del conocimiento que se viene Uruguay está dando una ventaja enorme, sobre todo en los sectores más humildes que son los que tienen menores posibilidades de acceder a altos niveles de educación. A los 20 años solo el 12% de esos jóvenes termina el bachillerato. El rector de la Universidad ORT Jorge Grünberg decía tiempo atrás que un joven con escasos recursos que viene del interior tiene muchas más posibilidades de ser un futbolista destacado y jugar en la Selección que de terminar un posgrado universitario. Eso es grave porque esos jóvenes no van a tener futuro y el Uruguay no va a tener futuro. Lo que pasa ahora es que los jóvenes más preparados se van del país, y los que están poco preparados ven sus trabajos sustituidos por la tecnología. En mejorar la educación pública le va la vida al Uruguay.

-¿Cómo puede hacer un futuro gobierno si fuera de la actual oposición para manejar esos cambios en relación con los sindicatos de la Enseñanza?

-Lo primero es tener convicción de hacerlo. El camino más sensato es tener un fuerte respaldo político. Hoy hay distintas instituciones como Eduy21, que está formada por técnicos de distintos partidos políticos que piensan un plan a diez o 15 años para cambiar la educación. Lo ideal es convencer a los sindicatos. Estoy seguro que la enorme mayoría de maestros y profesores son vocacionales y quieren cambios profundos en educación. Lo que tiene que hacer el próximo gobierno es explicarlo bien, tener convicción. Vázquez lo quiso hacer pero se quedó en el primer paro, en julio de 2015, cuando tuvo que optar entre el futuro de los jóvenes y la paz con los sindicatos y prefirió esto último.

-¿Sigue pensando que la cuota de género debe mantenerse o que la mujer tiene que ganarse lugares en los partidos?

-La cuota ayuda a que la mujer esté. La cuota ha sido positiva. Hay muchos casos de mujeres que no precisan de la cuota. Yo voy a tener candidatas a diputadas en distintos departamentos porque se lo han ganado. Y en esas listas no irán terceras sino encabezando porque se han ganado el derecho.

“Una elección no se gana con plata”

¿Cree que la irrupción de Juan Sartori en el escenario político es buena o mala para la política en sí?

-Que la gente quiera trabajar en política es bueno para el sistema. Es positivo si se maneja con ética. No está mal que gente nueva quiera trabajar en política. Esta es una actividad que está desacreditada lamentablemente, hay mucha gente que le dispara a la política.

-Este empresario tiene mucho poder adquisitivo. ¿Eso no pone en desventaja a los demás?

-Sí, pero con plata no se ganan las elecciones. Las elecciones se ganan con ideas y con convicciones. Serán los uruguayos quienes decidan a quién van a votar. Si Sartori saca muchos votos será porque hace las cosas bien. El elector no es tonto, no se va a dejar encandilar por alguien que tenga mucha plata. El votante verá las ideas, la actitud, cuál va a ser la firmeza de los candidatos, sus antecedentes, qué hizo cada uno en el pasado para votarlo. No me preocupa la llegada de Sartori. Aliento a que la gente se presente porque es bueno que entre gente nueva en la política.

-¿Sartori le pidió entrevista?

-Sí, hablé con él y quedamos en tomar un café.

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