ÁLGEBRA ELECTORAL

Un partido que obtenga el 43,8% de los votos válidos puede conquistar la mitad del Senado

En esta elección se podrá apreciar con más claridad los defectos que tiene el sistema uruguayo a la hora de asignar bancas por el tradicional método de “cociente decreciente”, creado hace más de 100 años.

Sesión de la Cámara de Senadores. Foto: Francisco Flores
Sesión de la Cámara de Senadores. Foto: Francisco Flores

En esta elección caracterizada por la multiplicidad de partidos que aspiran al Parlamento, se podría obtener hasta 15 bancas en la Cámara de Senadores con apenas 43,8% de los votos válidos. Ello ocurre en virtud de que el sistema electoral uruguayo, que se basa en el método D’Hondt de representación proporcional, tiende a beneficiar en el reparto de bancas a los partidos mayores, en detrimento de los menores. El sistema creado por el belga Victor d'Hondt en 1878 se usa en varios países de Europa, América Latina, Israel y Japón.

En cambio, los sistemas “de restos mayores” -que a juicio de expertos constituyen la mejor forma de consagrar la representación proporcional-, facilitan a los partidos minoritarios la posibilidad de obtener escaños adicionales. Si cualquiera de estos sistemas se hubiera usado en las elecciones de 2009, Pablo Mieres habría sido electo senador (no lo fue), y en 2014 el candidato del PERI habría obtenido un diputado, privando así al Frente Amplio de la mayoría en esta cámara.

El método D’Hondt ha sido criticado porque permite que un partido con menos de la mitad de los votos válidos, pueda gozar de mayorías parlamentarias propias.

“La minoría no puede ser mayoría: esa es la norma fundamental de la Representación Proporcional Integral”, afirmaba el exministro de la Corte Electoral Rodolfo González Rissotto cuando analizó con visión crítica el sistema uruguayo en el libro El fin de la inocencia, escrito en colaboración con el Dr. Guillermo García Costa.

En la obra publicada en 2013 por Ediciones De la Plaza, se cuestiona la asignación de dos bancas parlamentarias al Frente Amplio en las elecciones de 2009, cuando esta fuerza había obtenido un 48% de votos. González Rissotto escribió que esas bancas, si hubiese representación proporcional estricta, debían haber correspondido al senador Pablo Mieres y al candidato a diputado de la entonces Asamblea Popular, pero ambas fueron a parar al FA, otorgándole la mayoría en ambas cámaras.

En la elección de mañana, podría producirse un efecto aún más llamativo, como se verá.

La hipótesis de un experto.

Un experto elaboró a pedido de El País una serie de cuadros que sirven para ilustrar la incidencia que tiene el método de asignación de bancas por “cociente decreciente” (ideado por D’Hondt). Para esta nota utilizamos uno de esos cuadros como base, partiendo de un resultado electoral aproximado al que arrojan las últimas encuestas.

Sobre un supuesto de 2.345.678 votos emitidos, al descontarse 13.332 votos en blanco y anulados para la asignación de bancas parlamentarias, quedarían 2.332.346 que son los votos válidos.

Los resultados de la elección, en esta hipótesis, son los siguientes:

Frente Amplio: 1.021.614 (43,8%)

Partido Nacional: 614.652 (26,3%)

Partido Colorado: 318.385 (13,65%)

Cabildo Abierto: 271.267 (11,6%)

P. Independiente: 47.118 (2%)

Otros: 59.310 (2,65%)


Definido el total de votos válidos, se procede a buscar el cociente de representación para cada cámara. Para el Senado, se divide el total entre 30; y para Diputados, entre 99. Así, el cociente de representación para obtener una banca en el Senado será de 77.744 votos y el cociente para una banca en Diputados, 23.559.

Repartición de bancas parlamentarias según el método D’Hondt.
Repartición de bancas parlamentarias según el método D’Hondt.

Fenómeno de los "restos".

Para explicarlo de manera sencilla, pensemos que para obtener una banca de senador hacen falta 77.744 votos y el partido X obtiene 100.000. No le alcanza para dos senadores, solo para uno, así que todos los votos que le sobran van a una bolsa general que se repartirá de acuerdo a los cocientes decrecientes surgidos a partir del cociente de representación.

Según los sufragios obtenidos en nuestra hipótesis de trabajo, el FA se adjudicaría 13 bancas enteras y le quedarían 10.942 para la bolsa residual; el Partido Nacional obtendría 7 (con un resto de 70.444 votos); El Partido Colorado 4 (7.409 de resto) y Cabildo Abierto 3 (38.035 restantes). Quedarían tres bancas para asignar ya que ningún otro partido llega a la suma requerida.

Si se aplicara el método de “restos mayores”, las bancas irían para el Partido Nacional la primera; para el Partido Independiente la segunda (47.118 votos) y para Cabildo Abierto la tercera por tener mejor resto que los otros partidos.

Parlamento Uruguay. Foto: Gerardo Pérez
Sesión parlamentaria. Foto: Gerardo Pérez.

Mas al aplicarse el sistema D’Hondt, hay que determinar el cociente decreciente dividiendo el número de votos obtenidos entre las bancas ya adjudicadas más uno (que es el escaño que se pretende obtener). Y de ese modo, como se ve en la gráfica que ilustra la nota, el Partido Nacional se llevará dos de las bancas en disputa y el FA la tercera. El Senado quedaría integrado por el Frente (14), los blancos (9), los colorados (4) y Cabildo Abierto (3).

Pero, ¡atención! Si el Partido Nacional obtuviera 70.000 votos menos en la elección, quedando con el 23,3%, y esos sufragios se repartieran por igual entre los partidos minoritarios, entonces el Partido Nacional ganaría solo una de las tres bancas en disputa y el Frente obtendría las dos restantes. Es decir: el FA se apropia de 144.546 votos ajenos y con solo 43,8% de sufragios propios llega a 15 senadores (asegurando la mayoría en la cámara si gana el balotaje).

Efectos indeseados.

Ninguna encuesta prevé que los blancos obtengan un porcentaje tan exiguo, pero la hipótesis ilustra cómo influye, a favor del partido mayoritario, la dispersión de sufragios entre los partidos minoritarios.

De igual manera, los votos anulados o en blanco no son neutros en el actual sistema electoral. Quienes opten por esas opciones harán más difícil un triunfo en primera vuelta de la fórmula más votada pero, paradójicamente, facilitarán que llegue a la mayoría parlamentaria.

Si un partido obtiene, por ejemplo el 48,5% de los votos totales y hay un 3% de votos en blanco y anulado, para ver la proporción de votos que cuentan para el Parlamento hay que sacar de la base de cálculo esos votos en blanco y nulos. Entonces, el 48,5% de los votos totales corresponde al 50% de los votos a partidos como resultado de la operación: 48,5 x 100 dividido 97 (porcentaje de votos válidos).

Si el caudal de sufragios en blanco o anulados es mayor (4% por ejemplo), entonces con el 48% del total de votos emitidos alcanzaría para lograr la mayoría absoluta en el Parlamento. En cambio, si los votos en blanco o nulos suman el 2%, hay que sacar el 49% para obtener la mayoría absoluta en el Parlamento.

No habría mayoría absoluta en Diputados

Si se dan los resultados que prevén las encuestas, en la Cámara de Diputados ningún partido tendrá mayoría absoluta. Con 43,8% de los votos válidos, el FA tendría 43 bancas y debería obtener 7 más por cociente decreciente. Si los resultados se acomodan a la hipótesis de esta nota, el PN tendría 26 bancas; el Partido Colorado, 13; Cabildo Abierto, 11; el Partido Independiente 2 y otras dos irían a otros partidos minoritarios. Quedarían por asignar 2 bancas y aunque el FA las obtuviera, llegaría a 45.

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