La entrevista del domingo

Pablo Rosselli: “Se necesitan medidas de ajuste fiscal importantes”

Pablo Rosselli, economista, socio de la consultora Deloitte.

Pablo Rosselli. Foto: Leonardo Mainé
Pablo Rosselli. Foto: Leonardo Mainé

Asegura que el próximo gobierno tiene que tener como prioridad lograr que la economía retome niveles de crecimiento en torno al 3% anual porque el país se está quedando muy atrás de la expansión mundial. También sostiene que quien gane las elecciones deberá encarar una serie de reformas estructurales que permitan abatir el alto déficit fiscal. La combinación de baja del gasto y aumento de impuestos estará en el centro de la discusión.

-¿El 2019 es el año más complicado de la última década en lo económico?

-La actividad económica probablemente crezca menos de 1% según nuestras proyecciones y va a ser uno de los años de menor crecimiento de los últimos cinco años. La economía estuvo estancada para el segundo y tercer trimestre de 2018. Estamos en un contexto de recesión en la industria, en la actividad comercial y también en la construcción. Los sectores de servicios es un hecho que han perdido dinamismo. Los efectos regionales son parte de la explicación, pero hay una serie de desequilibrios macroeconómicos que están impidiendo crecer a un ritmo más significativo. Uruguay quedó caro en dólares, un elevado déficit fiscal, la confianza de los empresarios es muy baja; nos lo muestra la encuesta. No enfatizaría que el 2019 es el peor año de la actividad económica, lo que me parece es que tenemos que tener presente que el crecimiento económico acumulado de los últimos cinco años no debería resultar aceptable. Si se da un crecimiento de 1,5% en 2019 el país habrá crecido a una tasa de 1,5% anual. Eso de ningún modo puede ser aceptable. Uruguay pasó a ser uno de los países de mayor crecimiento económico en América Latina y hoy estamos entre los países de menor crecimiento. En esto hay explicaciones internas.

-En el aniversario del Frente Amplio sus dirigentes celebraron que Uruguay mantiene un escenario de crecimiento económico de 15 años. Algo inédito en la historia del país. ¿Cómo toma que los actores del gobierno celebren esa situación económica?

-Todos los uruguayos tenemos que estar contentos del desempeño económico de los últimos 15 años. Es un hecho positivo y es la fase más larga en la historia del país. Pero me parece que más allá de contar la longitud también tenemos que reconocer que se ha dividido en dos etapas muy diferentes. Hasta el 2014 la economía presentó un crecimiento excepcionalmente bueno, formidable diría. En una medida importante empujada por factores externos, también por decisiones de la política económica. Pero el crecimiento económico de los últimos cinco años no es aceptable. No es compatible tampoco con las expectativas que la sociedad tiene. El próximo gobierno tiene que tener como principal prioridad, si se tuviera que elegir una única cosa, el objetivo de que el país retorne a crecimiento de 3% anual. Al ritmo de hoy nos estamos quedando muy, muy atrás del crecimiento mundial.

Pablo Rosselli. Foto: Leonardo Mainé
Pablo Rosselli. Foto: Leonardo Mainé

-¿Y cómo se hace eso? Porque las medidas habituales suelen no ser simpáticas para la población, que en definitiva es la que vota.

-Hay que tomar medidas, no se trata de que la región mejore, para reencauzar el crecimiento económico.

-¿En lo concreto, el próximo gobierno tiene que hacer un ajuste fiscal?

-Todavía falta mucho para el 2020. Pero con todos los elementos que tenemos a la vista no hay mucha duda que el próximo gobierno va a tener que tomar medidas de ajuste fiscal importantes. No debemos caer en el reduccionismo de que el único tema macro es lo fiscal.

-Hoy ningún partido habla de hacer un ajuste fiscal.

-Se requieren un balance macroeconómico y reformas estructurales. Pasa que la primera parte nunca es muy popular. Y por tanto es lógico que los candidatos eviten ser específicos en las medidas que tienen en su agenda. En el plano fiscal parece bastante claro que se van a tener que tomar medidas de ajuste. Pueden ser de una combinación de menores gastos, mayores impuestos. Siempre es un tema de debate.

-¿Hay margen aún para seguir aumentando los impuestos?

-Ese es un tema de preferencias. Está claro que no hay ningún impuesto fácil para aumentar. Pero también es cierto que hay un aumento estructural del gasto. El próximo gobierno tendrá que evaluar qué tanto de ese ajuste tendrá que ser por el lado de los impuestos y qué tanto por el lado del gasto. Las consecuencias en la opinión pública son diferentes. Este nivel de gasto público no está debidamente financiado. Para bajar el gasto público de manera estructural el Estado debe dejar de hacer actividades, el Estado tiene que reestructurar dependencias públicas. Difícilmente obtengamos una reducción estructural del gasto público significativa si no se hacen cosas de ese tipo. Pero no es solo lo fiscal. La negociación colectiva está poniendo mucha rigidez en el mercado de trabajo. Llevamos cuatro años de pérdidas de empleo.

-El tema es que si un presidente aplica todo este tipo de ajustes y recortes, su partido difícilmente vuelva a ganar una elección. Son medidas muy antipáticas para la ciudadanía.

-Dos comentarios. Sin duda que tomar medidas de ajuste siempre es impopular. Pero a veces los ajustes que no diseña y aplica el gobierno, finalmente los hace el mercado. La diferencia es que cuando los hace el mercado suelen ser más grandes, más costosos y con menos capacidad de elegir quién es el que paga el ajuste. Incluso ocurre siendo más regresivo. Pero también es necesario que el ajuste macroeconómico venga de la mano de una serie de reformas que le den un impulso al crecimiento. Eso desde lo político es sumamente importante. Porque cualquier gobernante que asuma el 1° de marzo de 2020 es necesario para la democracia que piensen que pueden ganar las próximas elecciones. No debería conformarse con una agenda de ajuste macroeconómico “impopular”.

-¿Por dónde tiene que ir la gestión de las empresas públicas?

-Esa es una de las reformas. La mejor gobernanza es una de varias reformas que el país tiene que abordar. Es fundamental que delimitemos cuáles son los objetivos. Solemos pedirles muchísimos objetivos a las empresas y eso diluye los incentivos de los directores y gerentes. Tiene que tener costos eficientes, vendiendo a un precio de competencia, y no a un precio de monopolio y rentabilidad adecuada. Necesitamos que los precios los fijen reguladores independientes en base a criterios de eficiencia. Explicitar los subsidios que hoy están escondidos.

-¿A qué otras reformas hace referencia?

-Además del ajuste fiscal con impacto en el corto plazo, es imperativa una nueva reforma de la seguridad social. Los costos crecen de forma insostenible.

-¿Elevar la edad de jubilación?

-Tenemos que lograr que el sistema aliente a las personas a retirarse con más edad. Si es con el aumento del mínimo o de parámetros que incentiven que voluntariamente posterguen su edad de retiro es un tema técnico para analizar en profundidad. La reforma de la Caja Militar no defería escapar de esta reforma también. Lo que se aprobó es totalmente insuficiente. Pero también se necesita modernizar las relaciones laborales.

Pablo Rosselli. Foto: Leonardo Mainé
Pablo Rosselli. Foto: Leonardo Mainé

-¿Considera que es necesaria una nueva ley de negociación colectiva?

-Necesitamos unas relaciones laborales donde la prevención de conflicto funcione mucho mejor. Tenemos una categorización de los puestos de trabajo completamente anacrónica, y cada vez más disociada del mundo laboral que se viene. Probablemente para algunos aspectos sea necesario corregir la legislación. Es un lugar común que es necesario mejorar la educación. Tenemos un problema enorme en el funcionamiento de las cárceles. Necesitamos mejoras en la gestión, pero también en infraestructura.

-Enumeró una cantidad de medidas y reformas. Seguramente si alguno de los precandidatos del Frente lee la entrevista va a decir que usted vota a los blancos.

-Yo no voy a discutir a quién voto.

-Está claro. Lo que digo es que su análisis es el que en el Frente Amplio dicen que va a ocurrir en el país si triunfa el Partido nacional: ajuste fiscal, flexibilización laboral. Los dirigentes dicen que eso generará un “retroceso” en el país.

-Yo comparto el diagnóstico y visión que como economista profesional tengo sobre cuáles son los desafíos que tiene Uruguay. Me parece que es claro que hay desafíos en el frente macroeconómico porque la economía está creciendo demasiado poco y porque se han ocasionado desequilibrios y también es necesaria una serie de reformas estructurales.

-¿Y considera que este análisis está en el oficialismo o en el gobierno mismo?

-Como analista tengo que separar lo que un actor en la campaña puede decir, y eventualmente lo que está pensando, que no necesariamente son las mismas cosas. A mí no me compete determinar qué dirigente político está más o menos alineado. Una pregunta destina sería si esto que estoy diciendo de los desafíos para el próximo mandato van a ser abordados o no. En general la discusión política en Uruguay, no solo en el oficialismo, sino también en la oposición, está relativamente lejos de estos planteos. Está claro que en una campaña es muy poco atractivo para los candidatos hablar de ajuste. En todas las tiendas uno ve que la necesidad de un ajuste está ausente. No se ve en la campaña en ninguna de las tiendas un discurso claramente orientado a impulsar una serie de cambios estructurales. Es evidente que algunas de las reformas que yo planteo, en la oposición hay una vocación bastante más clara: la necesidad de más apertura de economía está plenamente instalada mientras que en el partido de gobierno ese es un tema que encuentra enorme resistencia.

-¿Estaría dispuesto a ocupar un cargo público?

-Los analistas cumplimos un rol. Hacemos nuestro mayor esfuerzo de diagnóstico, proyección, y lo compartimos con nuestros clientes y de forma pública en estas entrevistas. Es un rol necesario y separado de la actividad política partidaria. No está en mi interés participar en cargos de gobierno cualquiera sea el resultado de las próximas elecciones.

-¿Qué expectativas tiene para el próximo mandato?

-Nosotros mantenemos en general una visión optimista sobre el futuro a mediano plazo del Uruguay. La realidad va a mostrar que en algunas cosas el país va a avanzar mejor. Tengo la expectativa que el país aborde varios de estos desafíos.

Percepción económica no es buena
Pablo Rosselli. Foto: Leonardo Mainé

Se dice que el “efecto bolsillo” -vinculado a la situación económica personal de los votantes- es el que termina definiendo las elecciones nacionales. ¿Cómo cree que el escenario económico influya en la campaña electoral?

-Está claro que la situación económica de hoy es mejor que la de hace cinco, o que la de hace diez años si comparamos el nivel absoluto del salarió real, y el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita… Si miramos así tenemos que concluir que la economía está mejor. Pero no es como la gente evalúa nuestra situación económica. La gente quiere mejorar todos los años. El hecho que la economía esté creciendo muy poco hoy perfectamente es compatible con que alguien diga que hoy estamos peor, porque crecemos menos. Las encuestas reflejan que mucha gente sostiene que estamos peor que antes. El otro elemento es la pérdida de puestos de trabajos. Razonablemente uno puede hacer la conjetura que la situación económica no va a jugar muy en contra del gobierno, pero tampoco lo va a ayudar mucho. Y quizás otros temas de la agenda ocupen mayor relevancia en la formación de opinión de los votantes.

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