La columna de pepepreguntón

La Omertà

En los últimos días destacadas figuras del gobierno y el Frente Amplio salieron públicamente a pedirle a Raúl Sendic que desista de su aspiración de ser candidato a un cargo electivo en las próximas elecciones.

Cada quien lo hizo a su modo y con su estilo. "Si estuviera en los zapatos de él, no me postularía", dijo la vicepresidenta Lucía Topolansky, quien fue en su momento una de las grandes impulsoras de la ascensión de Sendic a los primeros planos políticos y quien, para defenderlo cuando el viento soplaba en contra, llegó al extremo de decir que había visto el título de Licenciado en Genética Humana de la Universidad de La Habana que no existía.

María Julia Muñoz, poco afecta siempre a las sutilezas, mandó a Sendic a estudiar cinco años Medicina. Por su lado Liliam Kechichian le pidió que siguiera el ejemplo del general Líber Seregni, "que en algún momento pensó que era un obstáculo para el colectivo y dio un paso al costado".

La ministra y candidata a precandidata, Carolina Cosse, le recomendó a Sendic un tiempo de "profunda reflexión" para "dejar que la historia decante un poco los hechos". Y el intendente y candidato, Daniel Martínez, expresó su deseo de que desista de sus aspiraciones electorales. "Ojalá que Raúl tome la decisión de contribuir con una resolución propia a un problema que hoy tenemos en el Frente Amplio", dijo Martínez.

¿Cuál es ese problema? Que nadie, salvo su lista 711, quiere a Sendic en la próxima campaña. Ningún candidato quiere sacarse una foto con él, o aparecer en una lista con él, o tener que hacer un acto con él. Lo quieren lejos y callado.

¿Y por qué entonces no lo expulsan de la coalición? Ahí está la madre del borrego. "El Frente Amplio no sanciona a Sendic porque sabe todo sobre los negocios con Venezuela. No lo mandó decir. Sabe demasiado", dijo hace algunos días el ahora exfrenteamplista Esteban Valenti.

¿Será así? ¿No lo expulsan para que no hable? Veamos. El diputado de la lista 711, Saúl Aristimuño, dio una pista cuando salió al cruce del pedido del intendente Martínez para que Sendic diera un paso al costado. Recordó que en la cuestionada gestión en Ancap se responsabiliza a Sendic cuando se siguió un plan estratégico que comenzó en la empresa estatal cuando la presidía Martínez. "¿Nadie se preguntó si Daniel Martínez no tiene responsabilidad? ¿Por qué Sendic tiene que pagar los platos rotos?", advirtió.

La también diputada de la 711, la mae Susana Andrade, también mandó el aviso. "Creo que ha llegado la hora de Raúl de hablar. Total, ya se les fue la moto".

¿Se entiende? Unos le piden a Sendic que se aparte, pero no se animan a sacarlo. Otros afirman que no lo sacan, porque si lo hacen el hombre abre la boca. Y en el sector de Sendic empiezan a amenazar públicamente con hablar.

¿La oposición está tan dormida que no ve estas cosas? ¿Y la Justicia? ¿Acaso no habría que llamar a más de uno para ver de qué estamos hablando? ¿O el Fiscal de Corte, que manda investigar con celeridad y acierto un inflable ofensivo en un estadio, prefiere no entrar en algunas cuestiones?

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