100 AÑOS DE ELECCIONES: 1954

Nuevo triunfo de Luis Batlle Berres, esta vez con el colegiado

Nueve consejeros de gobierno en lugar de un presidente.

Luis Batlle Berres y Luis Alberto de Herrera. Foto: Archivo El País
Luis Batlle Berres y Luis Alberto de Herrera. Foto: Archivo El País

Las elecciones del 26 de noviembre de 1954 marcaron el triunfo del “quincismo” de Luis Batlle Berres sobre el “catorcismo” en la competencia interna colorada y sobre Luis Alberto de Herrera en la decisión a nivel nacional, como en 1950. La diferencia fue que ya no existía la Presidencia de la República como gran objetivo electoral, sino un organismo colegiado, el Consejo Nacional de Gobierno, donde compartían responsabilidades ganadores y derrotados en los comicios.

El sistema había funcionado a partir de la vigencia de la Constitución de 1952, aunque en esa oportunidad y como excepción los miembros del Consejo hasta 1955 fueron designados por la Asamblea General. El 1° de marzo de 1955 asumieron los primeros consejeros de gobierno elegidos directamente por la ciudadanía: Luis Batlle Berres, Alberto Zubiría, Carlos Fischer, Arturo Lezama, Justino Zavala Muniz y Zoilo Chelle por la mayoría quincista; Luis Alberto de Herrera, Ramón Viña (ambos herreristas) y Daniel Fernández Crespo por el Movimiento Popular Nacionalista.

El Partido Colorado resultó amplio vencedor de los comicios del 54 y en su seno, el sector de Batlle Berres se impuso por más de 70.000 votos a sus rivales de la lista 14. Los colorados no batllistas recibieron muy magro apoyo. Herrera obtuvo la mayoría entre los blancos, pero Fernández Crespo hizo muy buena elección. El nacionalismo independiente votó dividido, entre los “unionistas” que regresaron al lema y los “intransigentes”, que decidieron continuar fuera del partido. La Unión Cívica mantuvo sus cifras electorales, el Partido Socialista aumentó sus votos y el Partido Comunista volvió a perder adhesiones.

Las urnas ratificaron la popularidad de Luis Batlle y respaldaron sus políticas estatistas. Pero las circunstancias del país ya no eran las mismas que en 1947, cuando asumió la Presidencia tras la muerte de Tomás Berreta. Se había iniciado un período de estancamiento, marcado por la fuerte inflación y los constantes conflictos laborales. Y el marco internacional resultaba adverso, con la caída de los precios de las materias primas y el proteccionismo europeo.

Wilson Ferreira Aldunate votando en 1954. Foto: Archivo El País
Wilson Ferreira Aldunate en 1954. Foto: Archivo El País

El colegiado integral de la Constitución de 1952 establecía un Consejo Nacional de Gobierno de nueve miembros, que duraban cuatro años en sus funciones. Seis cargos eran para la lista más votada del lema más votado, aunque si la lista que lo seguía en votos superaba la sexta parte de los sufragios de ese partido, accedía a uno de los cargos. Los otros tres puestos se distribuían en forma proporcional entre las listas del segundo lema más votado.

La presidencia del cuerpo se distribuía entre los primeros cuatro candidatos de la lista más votada, en forma rotativa, por períodos de un año y por orden de colocación en esa nómina. Los miembros del organismo no podían ser reelegidos hasta cuatro años después de su cese en el cargo.

En teoría, el sistema integraba en el gobierno a representantes de varios sectores, lo que permitiría amplios acuerdos. El Consejo instalado en 1955, por ejemplo, reunía a los mayores líderes de su tiempo, Batlle Berres y Herrera. En la realidad, cada sesión del organismo demandaba discursos, debates y negociaciones que impedían la celeridad en las decisiones del Ejecutivo.

Los realineamientos en el Partido Nacional
Elecciones de 1954. Foto: Archivo El País

“Durante un período que cubre 40 años y la vigencia de cuatro constituciones (ni una menos), la vida política y partidaria del nacionalismo se polarizó en torno a la adhesión (llevada en algunos casos hasta el fanatismo) o al rechazo (llevado en algunos hasta la abominación) de la personalidad de Luis Alberto de Herrera”, escribía el ensayista e historiador Carlos Real de Azúa en 1969.

Las elecciones de 1954 registraron movimientos gravitantes en esa siempre candente interna. Herrera volvió a ser el candidato blanco más votado, pero al mismo tiempo se produjeron acercamientos y distanciamientos. Por primera vez desde 1930, una porción importante del nacionalismo independiente votó dentro del lema Partido Nacional: los llamados unionistas, encabezados por Eduardo Rodríguez Larreta y Washington Beltrán (hombres de El País). Por la lista 400 de Reconstrucción Blanca, ingresó al Parlamento en 1954 el joven Wilson Ferreira Aldunate.

Al mismo tiempo, del propio seno del herrerismo salió un dirigente que cuestionó el liderazgo del viejo caudillo. Se trataba de Daniel Fernández Crespo, a su vez un caudillo montevideano y renovador. Fundó el Movimiento Popular Nacionalista, con el cual ingresó como consejero de gobierno en aquel 1954. Los cambios en la interna blanca de ese momento serían seguidos por realineamientos más profundos cuatro años más tarde, que terminarían dando un giro drástico a la política nacional del siglo XX.

¿leyenda urbana?

El extraño caso del hombre que escondía su voto

El repaso de las crónicas de la jornada electoral de 1954 en la prensa permitió descubrir que ya ese año se relataba el caso del hombre que quiso asegurar demasiado el secreto de su voto. La anécdota comenzaba indicando que en un circuito montevideano, un ciudadano demoraba más de lo habitual en el cuarto secreto. Un integrante de la mesa, intrigado, golpeó la puerta para saber si tenía algún problema. Y entonces se asomó el votante, anunciando que ya había escondido su voto en algún lugar del recinto. La historia se repitió en otros diarios, en otras elecciones, lo que hace dudar sobre si siempre hubo votantes confundidos sobre las garantías del secreto del sufragio o se trata de una leyenda urbana electoral, reciclada por los diarios para llenar espacio en cada cobertura de los comicios.

El apostador que no compareció a aceptar el trato.

Según un acta notarial difundida por los diarios en aquel noviembre de 1954, Alberto C. Martínez acordó con Atilio Cardozo formalizar una apuesta por 20.000 pesos sobre el ganador de las elecciones: Martínez iba por la lista 15 y Cardozo por la 14. Llegada la hora, este último no se presentó, argumentando que había aceptado un desafío similar por el doble de dinero y que por eso no podía concretar la apuesta inicial.

Los 20.000 pesos de la jugada representaban una pequeña fortuna: un traje de casimir europeo costaba 220, una heladera alrededor de 600 y la primera entrega por un apartamento a estrenar frente al Club de Golf justo 20.000.

Asombro: “No hubo asesinatos ni violencia”
Elecciones de 1954. Foto: Archivo El País

“Cuando vimos el ardor apasionado que se puso los días anteriores en la propaganda, creíamos que al llegar al acto electoral habría asesinatos, muertes, estallidos de violencia”, expresaron dos delegados italianos que se encontraban en Montevideo el día de las elecciones de 1954 para un congreso de la Unesco. No fue así, por supuesto. “Ha sido fantástico el sosiego con que se realizó el acto. Pero lo formidable ha sido ver la serenidad con que los vencidos han acogido su derrota”, dijeron los doctores Branco y Fuicihnoni, entrevistados por el diario quincista Acción, que le dio amplio espacio a su investigación entre los visitantes extranjeros.

Otro delegado, el representante de la India Khuschwant Singh, consideró los comicios “absolutamente libres y absolutamente pacíficos”. Su compatriota Prem Kirpal subrayó: “La lección de la democracia en acción es un ejemplo para los pueblos que no son democráticos y una maravilla de organización que nos enseña muchas cosas a nosotros”.

El francés Rodrigue François, en tanto, comentó: “Me sorprendió ver que los soldados que custodiaban las mesas de votación no llevaran armas”. “Yo sabía que el Uruguay era un ejemplo. Me congratulo de haberlo comprobado personalmente. Me alegro de ver que es verdad que Uruguay marca caminos de democratización en América”, dijo por su parte el mexicano Jesús Flores Aguirre.

Resultados de las elecciones de 1954

Consejo Nacional de Gobierno

Partido Colorado: *

Luis Batlle Berres 254. 648 (29,0%)

Orestes Lanza 180.164 (20,5%)

César Charlone 9.292 (1,1%)

Al lema 325

Total 444.429 (50,5%)

Partido Nacional: *

Luis A. de Herrera 160.738 (18,3%)

Daniel Fernández Crespo 112.124 (12,8%)

Pantaleón Astiazarán 36.818 (4,2%)

Al lema 138

Total 309.818 (35,2%)

Unión Cívica del Uruguay 44.255 (5,0%)

Partido Nacional Independiente 32.341 (3,7%)

Partido Socialista 28.704 (3,3%)

Partido Comunista 19.541 (2,2%)

Frente Anticolegialista del Pueblo 89 (0,0%)

Partido Obrero 65 (0,0%)

* se indica el primer candidato al Consejo

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