LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

La noria

La escena se repite cada verano.

Si los turistas vinieron, el o la ministro/a de Turismo del momento y sus asesores dominan la escena. Con cara de “lo logramos”, afirman que estamos frente a una buena temporada y nos explican hasta qué punto su trabajo ha sido determinante en ese éxito, que beneficia a todos.

La humildad les impide decirlo tan directamente, pero ellos de todos modos se las ingenian para que a todos nos quede claro que los turistas vinieron gracias a su labor. Que dieron resultado las promociones en las que tanto trabajaron durante todo el año. Que estuvieron bien invertidos los millones en publicidad en medios del exterior. Que no fue en vano que tanta gente del Ministerio haya recorrido el mundo para promocionar a Uruguay como destino en cuanta feria existiera. Que somos un destino cada día más apetecido. Que la gente viene porque valora la paz y seguridad que los uruguayos creemos que no tenemos. Y todo eso que tantas veces hemos oído.

Pero si los turistas no vinieron, la cosa cambia. Las autoridades nos dirán que la temporada fue mala pese a todo lo que ellos hicieron por evitarlo. Incluso, sin ellos, habría sido peor. ¿Y de quién es la responsabilidad del fracaso? Del resto. De Argentina, que está mal. De Brasil, que no ayuda nada. De la conectividad, que no nos favorece. De los precios de los hoteleros, los gastronómicos, los supermercados y los que venden panchos o refrescos en la playa. Que se hicieron los vivos. Que si hubieran mantenido los precios que se cobran en Montevideo otro gallo hubiera cantado.

Se viene una nueva temporada. Argentina enfrenta una dura crisis y el dólar no para de subir. Brasil está ajustando su economía. ¿Va a ser buena la temporada? Ya sabemos que no. ¿Va a ser incluso muy mala? Seguramente sí. Y entonces, lo de siempre. Desde el Ministerio de Turismo se llama a los privados a la prudencia. A que mantengan los precios del verano pasado. A que “ganen menos”, como llegó a decir alguna autoridad ministerial.

¿Acaso no saben en el gobierno uruguayo que, aunque cobremos los mismos precios del año pasado, o algunos mantengan los precios que cobran en Montevideo, para los argentinos venir este verano a Uruguay será un lujo que no muchos pueden permitirse? ¿Es tan difícil de entender?

¿Cómo puede un gobernante pedirle a un privado que mantenga los precios del año pasado cuando el gobierno es uno de los que más inciden para que los costos que ese privado debe afrontar para seguir operando suban y suban?

¿Es serio pensar que un argentino va a tomar, por ejemplo, la decisión de veranear o no en Punta del Este o La Paloma porque la Intendencia de Maldonado o la de Rocha le bajen 5 o 10 mil pesos la contribución inmobiliaria, como propuso el Ministerio de Turismo?

¿Es lógico cree que alguien va a venir o no porque le cobremos en Atlántida o Punta del Este los mismos precios en el supermercado o en los restaurantes de Montevideo? ¿No se dan cuenta que Uruguay está carísimo para argentinos y brasileños con los precios de Montevideo?

¿El próximo gobierno, va a hacer lo mismo que tantos otros hicieron antes?

¿Cuándo vamos a encarar estos temas con un poco de seriedad? ¿Nunca?

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