LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

¡Neoliberales!

El Frente Amplio está inquieto. A seis meses de las elecciones, los más reputados sondeos de intención de voto lucen adversos y la economía, lejos de ayudar a sus intenciones como en 2004, 2009 y 2014, hoy es un dolor de cabeza.

La empresa que no cierra despide personal o envía al seguro de paro. El delito no para de crecer. La educación es un desastre. Ha aumentado la cantidad de gente que vive en asentamientos y más uruguayos pasan la noche en las calles.

Hay que hacer algo. Y rápido. Por ejemplo, agitar cucos. Que si no gana el Frente Amplio los uruguayos van a perder todo lo conquistado en estos 15 años. Que se van a eliminar los Consejos de Salarios y la asistencia del Mides. Que se va a revisar la denominada “agenda de derechos”. Que todo lo que se ha hecho bien se va a pasar a hacer mal. Y que, sin la coalición en el poder, el país va a ser arrasado por una ola neoliberal, mezcla de Bolsonaro y Macri, con ensalada de Trump y salsa del Partido Popular de España. ¿De Chile? No hablan, porque allí un gobierno liberal está haciendo funcionar las cosas de maravilla. Mejor que la gente no mire para ese lado.

Y sí. Algo de razón tienen. Hay que reconocerlo. Hay cosas que, si no gana el Frente Amplio, se van a perder. Ya no habrá quien liquide Pluna. Ni que dilapide millones de dólares de los contribuyentes para financiar aventuras como las de AlasUruguay.

No habrá quien le prenda “una velita al socialismo” con un invento tan sospechado como el de Envidrio. Ni amigos de presidentes o “empresas amigas” que tengan el monopolio del comercio con otro país. Ni tarjetas corporativas. Ni un “Pato Celeste”. ¿Puede creerse?

El Mides ya no podrá gastar a voluntad para contratar amigos o correligionarios, en lugar de destinar los recursos que aportan los uruguayos a quienes más necesitan de la mano del Estado. Y en ASSE, finalmente, se terminará el descontrol. Vaya si esto debería preocupar a muchos compañeros…

Capaz que hasta viene uno que devuelve el orden a las cárceles. O que no sigue gastando lo que el Estado no tiene, y financiando la fiesta con más y más deuda, como hasta el momento.

Los gremios de la educación ya no podrán seguir mandando, como hasta ahora. Y eso es una pena. El que venga es capaz de tomar las recomendaciones de Eduy21 y de empezar a cambiar, de verdad, el ADN de la educación. Eso sería tremendo.

Y el Pit-Cnt, hay que decirlo, ya no se va a sentir tan cómodo. Ya no tendrá en el gobierno a sus amigos y compañeros. Ni a ministros o funcionarios que le pidan permiso a la central sindical antes de hacer algo. Para los muchachos, después de 15 años, ese nuevo escenario no va a ser fácil de asimilar. Van a hacer más paros. Van a elevar la voz. Lo que hoy callan, para no complicarle la vida a su brazo político (el Frente Amplio), lo comenzarán a denunciar. Y aumentará la conflictividad. ¿Quién quiere eso?

¿Y qué va a ser de todos los compañeros que ya se acostumbraron al despacho, el auto oficial y los viáticos? ¿Nadie piensa lo que pasará con ellos si los uruguayos no votan como deben votar?

Como para que algunos no tengan ya los pelos de punta.

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