LA MAÑANA DEL PADRE

Luis Alberto Lacalle: "Para mí va a ser un día único"

El expresidente comenzó como siempre la jornada de cambio de mando, en la que asumirá su hijo Luis Lacalle Pou, pero sabiendo que será un día especial

Luis Lacalle Pou junto a su padre Luis Alberto Lacalle Herrera. Foto: archivo El País
El expresidente verá asumir a su hijo treinta años después de que lo hiciera él.

“Hoy es un día muy normal, aunque nunca nada es normal en esta casa”, dijo el expresidente Luis Alberto Lacalle Herrera al definir la mañana del día en que su hijo, Luis Lacalle Pou, asumirá como Presidente de la República.

Se levantó como siempre, a las 6 y media de la mañana. “En verano siempre me levanto a esa hora. En los días de verano, en la mañana, para mí es la hora más linda, hasta que aprieta el sol, a las 8. Como duermo siesta todos los días de mi vida, ahí hay alguna compensación. Pero hoy no hay siesta válida, además tengo una gripe; vine engripado del campo el viernes de noche”, contó a El País en el living de su casa en Carrasco, donde vive con su esposa Julia Pou, su hija Pilar y su nieto Joaquín.

A misa fue ayer porque sabía que hoy no iba a tener tiempo. “Hubo un gran rezo por el próximo gobierno. Estuvo muy lindo. Hoy hay una misa en Manuel Oribe, pero no voy a poder ir porque a las 12 tenemos que salir de acá para el Palacio Legislativo”, contó.

Una camioneta los pasa a buscar a él, su esposa, su hija Pilar, su hijo Juan y su familia, y los padres de Lorena Ponce de León, futura Primera Dama. No habrá tiempo para almorzar. “Comeré algo para engañar la barriga, salvo que me lleve un sándwich para comer en la Plaza Independencia que no sería muy bien visto”, bromeó.

No habrá entonces almuerzo familiar, ese que se realiza indistintamente en casa de Luis Lacalle Pou o en la suya. “No hay fórmula, pero generalmente nos juntamos todos y discutimos sobre cómo hacer el asado. Es un drama… Hoy la vida nuestra es muy abuelística”, acotó.

Será un día largo para Lacalle Herrera ya que en la noche recibirá en su casa a un grupo de amigos sin cargos oficiales, como es el caso del expresidente colombiano Álvaro Uribe, si bien todavía no estaba confirmada su llegada. “Seremos 12 o 15 para tomar una copita y nada más”, explicó ya que a las 4 de la mañana del lunes parte con su esposa a Guatemala a dictar una conferencia.

Es uno de los tantos viajes que realiza en el año, combinando placer con charlas. Los 23 y 24 de marzo está invitado a un congreso en Madrid que, por el momento, el coronavirus no ha suspendido. Aprovechará para luego, en Semana Santa, pasar unos diez días en Sevilla. Y en junio y julio, como hace todos los años, viajará a Europa. “Como yo estoy desocupado nos vamos siempre unos 20 días o un mes con Julita porque tenemos unos parientes que tienen una granja en Toscana”, contó.

En el encuentro anual herrerista en La Paloma, Lacalle Herrera había señalado que esperaba poder llegar vivo a la asunción de su hijo. ¿Tenía miedo de que eso no ocurriera? “Yo soy una persona muy creyente, sé que mi vida depende de Dios y que me la puede quitar dentro de cinco minutos. Entonces a veces uno reza diciendo: ‘dejame llegar hasta tal cosa’. Por supuesto que uno quiere seguir’. Para mí va a ser un momento único”, señaló con orgullo en el momento en que Pilar y Julita aparecían en el living apurando los preparativos, para un día nada normal en esa casa.

"Me pasé llorando todos estos días"

Pilar Lacalle confesó estar muy emocionada por este día tan especial. Confiaba en que todo iba a salir muy bien, pero igual decía que no podía evitar estar nerviosa. Contó que estas últimas horas las había pasado llorando de emoción.

"Es lo mismo que pasó hace 30 años, pero con la familia desde otros lugares", dijo a El País con su pequeño hijo Joaquín al lado. "No va a ir porque es muy chiquito, tiene dos años", aclaró. Su madre Julita también apareció para saludar y recordarle a su hija las últimas compras que había que hacer antes de partir para el Palacio Legislativo. 

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