LA OTRA TRANSICIÓN

Llega el fin de las secretarías con el sello de Tabaré Vázquez

Durante su “luna de miel”, Luis Lacalle Pou aspira a descentralizar de la Torre Ejecutiva, derogar e incluso dar carácter ministerial a aquellas secretarías que ha creado Tabaré Vázquez.

Torre Ejecutiva. Foto: Fernando Ponzetto
El nuevo gobierno aspira a que las unidades que hoy dependen de Presidencia tengan control del Parlamento. Foto: Fernando Ponzetto

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En la política, como en el fútbol, a veces gana el que juega más rápido. Por eso los mandatarios, cuando asumen su cargo, aprovechan a mover las piezas claves durante ese período en que juegan con el viento a favor (la “luna de miel”, como le llaman). Y a veces, esos movimientos rápidos son para borrar parte de lo que su antecesor hizo en los cinco años anteriores. Así parece que será la táctica de ajedrez de Luis Lacalle Pou.

El nuevo gobierno eliminará las cuatro secretarías que dependen directamente de Presidencia de la República: la de Deportes, Derechos Humanos, Cambio Climático y Antilavado (los nombres reales son mucho más largos). En algunos casos las derogará, en otros, como los asuntos ambientales, serán parte de un ministerio (la novel cartera de Medio Ambiente), o serán servicios descentralizados (caso de Ursec y Ursea) o se mantendrá en la Torre Ejecutiva hasta que, ley mediante, se conviertan en ministerio (Deporte).

Dos de esas cuatro secretarías, más otros institutos cuya firma madre responde al presidente de la República, fueron creadas durante la pasada “luna de miel” de Tabaré Vázquez. Fue entonces que la oposición -hoy gobierno electo- criticó esa manera de “concentrar el poder” y de implantar instituciones que “escapan al control parlamentario”.

Sucede que Uruguay es un sistema semipresidencialista: el presidente comparte el poder ejecutivo con sus ministros, y esa ejecución ministerial está sujeta al control del Parlamento. Pero “de manera paulatina y constante el sistema de gobierno se ha inclinado hacia un presidencialismo fáctico (en el que se ve) al presidente uruguayo como si tuviese la misma conceptualización del argentino, el chileno, el mexicano o el norteamericano”, había explicado el analista Óscar Bottinelli en el diario El Observador.

Durante el último tiempo, parte de esa concentración de poder respondió a la creación de unidades y secretarías (de Seguridad Vial, de Ciencias y Tecnología, de…). “Digamos que un sello de los gobiernos del Frente Amplio fue que, cuando un tema era de notoriedad y merecía ser parte de la agenda, se creaba una secretaría”, dijo el cientista político Alejandro Guedes. “No fue antojadizo: puede que sea para una mayor agilidad, mayor eficacia o bien para que aquello que el presidente se proponía, como buque insignia, saliera sí o sí”.

La “estrategia” de Vázquez está influenciada por su tipo de liderazgo: “delegativo”, como había descrito el profesor de Ciencias Políticas, Jorge Lanzaro. El dos veces presidente ya había dado señales de esa táctica cuando en su primera administración concentró la creación del Plan Ceibal y las políticas antitabaco. Delegaba el trabajo a sus ministros y, a la vez, era el director técnico que tomaba las grandes decisiones o daba los grandes anuncios.

Luis Lacalle Pou presentó el borrador de la ley de urgente consideración. Foto: Leonardo Mainé
El nuevo gobierno eliminará las cuatro secretarías que dependen directamente de Presidencia de la República. Foto: Leonardo Mainé

Lacalle Pou, más allá de su estilo de liderazgo, tiene un doble desafío: su partido no cuenta con la mayoría parlamentaria e integra una coalición. ¿Qué significa? Tiene la necesidad estratégica de desconcentrar el poder entre los socios.

Fuentes del nuevo gobierno adelantaron que seguirán tres fórmulas de desconcentración del poder. Por un lado, algunas unidades reguladoras adquirirán autonomía como servicios descentralizados. Es el caso de la reguladora de Energía y Agua y la reguladora de Servicios de Comunicación, ambas reportarán al Ministerio de Industria, quien será el responsable ante el Parlamento. O del Plan Ceibal, que pasa al Ministerio de Educación. Otras secretarías, como Cambio Climático, se incorporarán a ministerios. Y otras, como Derechos Humanos se eliminarán porque “cumplen tareas que ya están en otras instituciones”.

En este sentido, el gobierno de Vázquez había previsto la jugada y, como en el ajedrez, realizó un movimiento previo: mudó al grupo que lidera la búsqueda de desaparecidos de la dictadura para la Institución Nacional de Derechos Humanos, de modo que su función no quedase sujeta al “gobierno de turno”.

La gran interrogante es Deportes, cuyo sillón principal ocupará el expresidente de la AUF, Sebastián Bauzá. La idea del Partido Nacional es la creación de un ministerio, como aquel que había liderado Jaime Trobo, pero entienden que “ahora no es momento de dar esa discusión”. Eso sí: una fuente que integrará el futuro gabinete explicó que “no habrá incremento del gasto” porque Deportes ya tiene su personal: unos 900 vínculos laborales.

Bottinelli había sugerido otra manera de desconcentrar el poder: un Ministerio de Gobierno. Se trata de un ministerio político que otrora recaía en el Ministerio del Interior. Pero esa opción, a priori, fue descartada por la coalición.

Del Think tank a macroeconomía

El economista Hernán Bonilla, director del Centro de Estudios para el Desarrollo (CED, un think tank de corte liberal) estará a cargo de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía durante el nuevo gobierno. La cartera, que liderará Azucena Arbeleche, apostará a la coordinación entre las partes. Por eso Marcela Bensión, mano derecha de la futura ministra, quedará por “encima” de la Asesoría Macroeconómica para conectar esta área con la de Deuda. Los Proyectos Público-Privados quedarán dependientes de una Agencia que, a su vez, quedará supeditada a la OPP, organismo que volverá a su rol clásico de control presupuestal.

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