LA RECTA FINAL

Lacalle Pou: el país necesita a los blancos “para sacudir la modorra”

Anoche en San José retomó las críticas al Frente Amplio, arengó a los militantes, y repitió una y otra vez que llegó el tiempo de los blancos.

Lacalle Pou en el centro de una multitudinaria selfie. Foto: Pablo S. Fernández
El candidato blanco, mejorado de su disfonía, retomó su energía y arengó a sus seguidores a confiar en llegar el gobierno. Foto: Pablo S. Fernández

La cosa no pasaba por tanto jarabe, ni medicamentos, sino más bien por un remedio casero: miel con limón. Se lo acercó un paisano amigo de Florida en la noche del lunes en un tarrito transparente con tapa roja, de esos que venden en las farmacias. Luis Lacalle Pou recuperó sensiblemente su voz antes del acto de cierre de campaña en Las Piedras. Pero también recuperó la efervescencia que había dejado a un lado en los últimos días, en parte, producto del trago amargo por el caso del intendente de Colonia, Carlos Moreira.

Ayer en la noche de San José, el candidato del Partido Nacional recuperó su firmeza. Retomó las críticas directas hacia el Frente Amplio, arengó a los militantes que se acercaron a escucharlo, y repitió una y otra vez que llegó el tiempo de los blancos, que es la elección donde se dará la alternancia en el poder, que es el Partido Nacional el más preparado para gobernar los “difíciles” próximos cinco años, y prometió autoridad, firmeza y responsabilidad para “sacudir la modorra” que el Uruguay necesita.

El líder blanco es obsesivo de los tiempos. Por momentos más que meticuloso. Su método de trabajo no deja nada al azar, o la improvisación. Tiene agenda, y plan. Y así programa todas sus actividades.

Sueña con el 1° de marzo de 2020. Sueña con el día en que le pasen la banda presidencial y se pare frente a sus seguidores con ella cruzada en su pecho. Por eso en la campaña pasada, la sensación de tristeza fue grande. La amargura no fue en noviembre luego del balotaje cuando se confirmó que Tabaré Vázquez era presidente electo. Fue mucho antes. El mismo día de la elección nacional cuando los resultados mostraban que él tenía derecho a ir a una contienda mano a mano con el frentista, pero con mínimas chances de ganar.

Por eso para los blancos el resultado del próximo domingo es clave. La alegría y euforia con la que venían para cerrar la campaña fue frenada en seco con el episodio de Moreira.

Carlos Moreira. Foto: Darwin Borrelli.
Carlos Moreira. Foto: Darwin Borrelli.

El caso caló tan profundo en los blancos que incluso llevó a Lacalle Pou a distraerse de chequear su aplicación del celular donde va contando los días que quedan para la contienda.

Ayer retomó el conteo. El líder blanco planificó su campaña al otro día de perder la elección de 2014. Pero fue hace 795 días que bajó la aplicación y empezó con la cuenta regresiva para el próximo domingo.

“Cuando esperábamos que llegara la caravana me acordé que hace días que no miro la cuenta regresiva en mi celular. Como soy un poco obsesivo de los tiempos, lo agarré y me impresionó que faltan cinco días para las elecciones, me acorde cuando faltaban 800 días cuando lo puse a funcionar”, les contó a los maragatos anoche.

Los blancos sienten que es el momento de ganar la elección, que no pueden dejar que lo ocurrido con su correligionario Moreira les arruine el trabajo.

Por eso ayer la fórmula salió a retomar el plan y explicarle a la ciudadanía por qué sienten que están preparados y que les llegó el momento de ganarse el voto de confianza.

El candidato dijo que su partido es el que mejor se ha preparado para el desafío de los próximos cinco años. “Salimos a buscar a los mejores hombres y mujeres en cada ámbito de la sociedad”, afirmó. Pero incluso transmitió seguridad y ganas. “Estoy con fuerte energía sobre la espalda”, dijo, a lo que le agregó que si gana, al otro día del balotaje a las 15 horas, ingresará a la Torre Ejecutiva para iniciar la transición.

Defendió a su equipo, y apuntó contra el del Frente Amplio. “Son los padres del fracaso de estos 15 años y ahora quieren repetir”, declaró.

Prometió garantizar la seguridad pública, sacar al país de la “asfixia tributaria” y sentar las bases para “un futuro mejor”. “Nuestro país necesita sacudir la modorra”, dijo Lacalle Pou sosteniendo que el Partido Nacional es el partido que se viene preparando para liderar la coalición de gobierno que sueña conformar.

¿Apuestas?

Una de las fortalezas que el candidato remarcó de los blancos es que se presentan a la elección con un abanico amplio de listas al Senado. Dijo que fue una decisión planeada al final de la campaña pasada. “Para que el partido expanda sus alas, y eso lejos de perjudicar, creo que nos favorece porque van a venir votos y opiniones de distintos lados”.

En esa línea, y en el resultado clave que los blancos esperan en la noche del domingo próximo, desafió al Frente Amplio a apostar. Recordó que en la elección interna hubo quienes apostaban que no se iban a poner de acuerdo entre los distintos precandidatos para conformar la fórmula, y esa misma noche la anunció.

Por eso dijo que el Frente Amplio se equivoca al pronosticar que no van a poder lograr un acuerdo entre los blancos, los colorados, el Partido Independiente, Cabildo Abierto y el Partido de la Gente.

“Dicen que no nos vamos a poner de acuerdo. Yo les recomiendo que no apuesten que no nos vamos a poner de acuerdo, porque van a perder de nuevo. Ese viento que viene no nos va a perdonar que no nos pongamos de acuerdo. ¡Nos los va a exigir!”, enfatizó logrando el aplauso de la gente. 

“Ser vice no va a ser changa”

El domingo no se conocerá el nuevo presidente, pero tampoco ningún partido por sí mismo lograría la mayoría parlamentaria. Por eso el rol del vicepresidente será clave en las negociaciones con las diferentes bancadas partidarias. Lacalle lo tiene claro y así se lo advirtió a su compañera de fórmula Beatriz Argimón. “Ser vicepresidente no va a ser changa”, dijo el líder blanco ayer en San José reflejando lo que él visualiza como un lugar clave en la futura administración. El candidato destacó el lado humano de Argimón, su sensibilidad, pero por sobre todo su carácter para enfrentar las negociaciones. “Muestra los dientes cuando los tiene que mostrar”, dijo.

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