PARTIDO COLORADO

Julio María Sanguinetti, el expresidente que hace una campaña de memoria

Busca “rescatar” al Partido Colorado; si pierde, aspira a la vicepresidencia.

Julio María Sanguinetti. Foto: Marcelo Bonjour
Julio María Sanguinetti, precandidato por el Partido Colorado. Foto: Marcelo Bonjour

Los días en campaña del precandidato del Partido Colorado Julio María Sanguinetti empiezan igual que los demás. Se levanta primero que su esposa, Marta Canessa, y baja a preparar el desayuno. Ya lo tiene cronometrado: sabe que demora 17 minutos. Exprime cuatro naranjas para él, sirve un jugo de ciruela para su mujer, prepara el café y el té en ramas, y hace cuatro tostadas. Si son de pan natural, mejor, porque el de molde le resulta “desabrido”. Hace 58 años que está casado y asegura que casi nunca se deslindó de este ritual diario.

Su casa en Punta Carretas se transformó en su oficina. Allí tiene un equipo de secretarios que le reciben las llamadas, le arman la agenda y tratan de colar las decenas de invitaciones que recibe por semana. Los últimos meses estuvieron más cargados que antes, en especial desde marzo, cuando anunció que volvería a candidatearse a las internas del partido que lo llevó dos veces a la Presidencia de la República. Con 83 años, Sanguinetti está dispuesto a convertirse una vez más en la máxima autoridad del país.

Se define a sí mismo como “un milagro de la ciencia”. Y enseguida pregunta: “¿Quién se hubiera imaginado que un hombre de 83 años como yo se estaría presentando a unas elecciones?”. Se ejercita tres veces por semana en un caminador, tiene un profesor de gimnasia y se acuesta temprano. Asegura que no lo cansa recorrer el país, si bien tuvo que tomar avión para llegar a los departamentos más alejados de Montevideo. El resto del itinerario lo cumplió en auto y casi no ha tenido descanso, salvo por los almuerzos de los sábados con su familia que ha tratado de preservar.

Es miércoles 19 por la tarde y Sanguinetti está en los últimos aprontes antes de un acto. El recibidor de su casa -ese conocido salón pintado de verde, en el que suele atender a la prensa y desde el que realizó una conferencia para anunciar su precandidatura- está repleto de cuadros. El precandidato descuelga uno de ellos porque quiere cambiarlo, y reconoce que ya no tiene paredes libres. “El 99,9% de las pinturas van a un lugar que, con doña Marta, llamamos el museo del horror”, se burla. Uno de sus asistentes lo ayuda a colocar la nueva obra y el político está pronto para empezar la entrevista.

Se sienta en una butaca acolchonada y se da cuenta de que no hay donde apoyar el grabador. Se vuelva a parar, saca una mesa plegable de atrás de un sillón y la acomoda en el medio del salón. “Ahora sí”, dice. Se nota que contesta las preguntas de memoria y termina de confirmarlo cuando reconoce que repite “cientos de veces lo mismo”, tanto en los actos como en las entrevistas. Tampoco prepara los discursos y confiesa que solo lo hizo en 1985, cuando asumió como presidente por primera vez.

¿Por qué volvió ahora, casi 20 años después de haberse descolgado la banda presidencial? Como ya explicó, decidió postularse para “rescatar la presencia y vigencia” del Partido Colorado. Primero le ofreció ayuda a su actual competidor, Ernesto Talvi, pero él no la aceptó. De hecho, Qué Pasa informó meses atrás que el economista prefirió caminar solo para evitar “el aparato electoral sanguinettista”. Entonces Sanguinetti se largó al ruedo.

Al principio, el camino parecía fácil. El 11 de marzo, apenas 10 días después de que anunciara la precandidatura, una encuesta de la consultora Cifra le dio 54% de intención de voto con respecto al 27% de Talvi. En aquel entonces resultaba obvio que el expresidente ganaría la interna, pero esa brecha se fue acortando y hay sondeos que los dan “técnicamente empatados”. Otros, incluso, pronostican que el economista obtendrá el primer lugar.

Julio María Sanguinetti. Foto: Darwin Borrelli
Julio María Sanguinetti. Foto: Darwin Borrelli

Sea cual sea el resultado, Sanguinetti está convencido de que los colorados festejarán este domingo. “Al principio tenía la sensación de un deber complejo y de incierto resultado. Con el correr de los meses, estoy cada día más contento”, agrega. Dice que lo más importante era que el partido recobrara la fuerza y, asegura, siente la tranquilidad del “deber cumplido”.

Por eso está dispuesto a aceptar la vicepresidencia. Si no llegara a ser electo, considera que podría ayudar conformando la fórmula. “Yo soy un demócrata y si me introduzco en una elección interna es para respetar el resultado. Salvo que se pensara que eso no es lo mejor. Personalmente, tengo el ánimo dispuesto. Yo ya me siento logrado con lo que alcancé; no me va a quitar nada ser vicepresidente después de haber ocupado dos veces la Presidencia”, sostiene.

El frío y “las viejitas”

Sanguinetti corta la nota porque tiene que ir a un acto en Kibón. Es el último en Montevideo antes del domingo de las elecciones, aunque su cierre de campaña será en Rivera. De sombrero, gabardina negra y zapatos lustrados, el expresidente sube a la camioneta con su chofer. En el viaje cuenta que hace los eventos temprano porque si no sus “viejitas se amedrentan con el frío” y, antes de bajar, se peina las cejas en el espejo del auto. “Ahora, como me enseñó mi mamá, voy a saludar a todos aunque no los conozca”, dice y abre la puerta.

Del otro lado, fotógrafos y militantes lo están esperando. El candidato a diputado que organiza el acto está pronto para sacarse la foto más esperada, y se para detrás de él durante la conferencia de prensa. El expresidente habla de todos los temas: de las elecciones, del precandidato Juan Sartori, de la campaña sucia y de las encuestas que lo posicionan segundo. De nuevo, declara de memoria.

También es el Día del abuelo y unos videos filmados por sus nietos se proyectan en pantallas gigantes. Uno de ellos recuerda cuando iba a su casa y el expresidente lo llevaba a dormir mientras le cantaba el himno de Peñarol. El otro lo saluda desde Asunción y le desea suerte en la elección. Es la primera vez en todo este rato que el político se muestra emocionado.

El acto pasa sin sobresaltos. Sanguinetti empieza hablando del natalicio de Artigas, fecha que se conmemora el día de la entrevista, y cierra dando una clase de historia sobre por qué los argentinos son como son. “Hace 100 años les dijeron que podían ser una potencia como Estados Unidos”, sostiene. Termina bailando candombe con Cuareim 1080 y, sobre las 10 de la noche, su chofer lo vuelve a buscar. Las selfies, los besos y los abrazos fueron moneda corriente durante todo el evento.

Entre tanta cosa de memoria, el expresidentre reconoce que hay algo que lo desafía: la tecnología. Sus asesores lo ayudaron a hacer transmisiones de Facebook y también le abrieron una cuenta de Twitter, que maneja él: “Ya aprendí que tengo que contar uno, dos, tres y hasta 10 antes de poner algo. Si no me caliento”.

Experiencia y sabiduría

Nombre: Julio María Sanguinetti.

Edad: 83 años.

Otros datos: Es abogado; fue dos veces presidente.

Nació en Montevideo en 1936. Fue tres veces diputado, dos veces ministro, senador y Presidente de la República en dos períodos (1985-1990 y 1995-2000). Sanguinetti se opuso al golpe de Estado de 1973, y fue proscripto entre 1976 y 1981. Fue el principal impulsor del Pacto del Club Naval, que permitió la salida democrática. En 1984 se presentó y ganó las primeras elecciones presidenciales desde el golpe de Estado militar. Fue senador entre 2005 y 2010 y desde entonces no tuvo cargos electivos.

ESPECIAL

Para saber más

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