MAPA IDEOLÓGICO

¿Por qué la izquierda perdió peso en la región?

Estudio de UdelaR y University of Exeter dice que en América Latina el electorado gira de izquierda a derecha y eso explica alternancia.

José Mujica, Cristina Kirchner, Lula Da Silva, Fernando Lugo y Evo Morales en Cumbre de Foz de Iguazú, en diciembre de 2010. Foto: AFP
José Mujica, Cristina Kirchner, Lula Da Silva, Fernando Lugo y Evo Morales en Cumbre de Foz de Iguazú, en diciembre de 2010. Foto: AFP

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Cristina Fernández, Luiz Inácio “Lula” Da Silva, Fernando Lugo, Evo Morales, José Mujica y el fallecido Hugo Chávez en Venezuela fueron hace 10 años las caras visibles de la “ola progresista” en América Latina. Hoy la realidad es otra en el continente, donde la mayoría de los votantes se identifica como de “centro” y al final se terminó inclinando la balanza para un “retorno o giro a la derecha”.

Esa es una de las conclusiones a las que llega un reciente estudio del Instituto de Economía de la Universidad de la República y de University of Exeter (Reino Unido). Los autores quisieron demostrar, con números, cómo las características de una población (si crecen los universitarios o si se mueren los viejos) no son las principales determinantes de las alternancias recientes en los gobiernos de América Latina.

Puede que haya quienes consideren que hablar de “izquierda” o “derecha” sea anticuado. O puede que haya quienes entiendan que estas son etiquetas tan vacías de contenido como cuando en Twitter se refieren a los “fachos” o las “focas”, según a qué partido político voten.

Pero en Ciencia Política se maneja un concepto básico: si la mayoría de los ciudadanos es capaz de ubicarse dentro de una escala, en que el cero es la extrema izquierda y el diez es la extrema derecha, la clasificación es válida. El Latinobarómetro, una de las dos encuestas de opinión pública más grandes que se realizan en la región, arroja datos sobre esta categorización, y es esa información la que usaron los investigadores en este estudio realizado.

Como ocurre con un péndulo, que está más tiempo en el centro que en los extremos, la mayoría de la población suele ubicarse en el medio: ni “muy muy”, ni “tan tan”. En la escala significa que la media suele estar entre el cuatro y el seis.

En las últimas elecciones que la izquierda pierde en América Latina previo a la “ola progresista” -para el caso uruguayo serían los comicios en que Jorge Batlle le ganó a Tabaré Vázquez-, el promedio del electorado estaba en 5,8 (léase más a la derecha que a la izquierda). Cuando el Frente Amplio llega al poder, en cambio, en el promedio la ciudadanía pasó a ubicarse en 5,1 (es decir: se corrió 0,7 hacia la izquierda).

De ese movimiento de 0,7 hacia la izquierda, las características de la población solo explican el 0,1. El otro 0,6 “es un cambio en las preferencias de izquierda-derecha”, explicó el economista Matías Brum, uno de los autores del trabajo.

La teoría politológica sugiere que los jóvenes universitarios son más afines a identificarse con la izquierda que aquellos que no acabaron el liceo. “Pero lo que nosotros encontramos es que el giro a la izquierda no se debió a que haya más población universitaria en los países, sino al cambio de orientación”.

Este hallazgo quedó más de manifiesto cuando se dio “el retorno de la derecha”, dijo Brum. Por entonces el electorado se corrió, en promedio, 0,23 puntos hacia allí. “Si fuera solo por las características de la población, la izquierda hubiese capitalizado más adeptos: se fueron muriendo las personas más adultas y con ideas más conservadoras, al tiempo que crecen los universitarios”, enfatizó .

Hay un dato, sin embargo, que sorprendió a los autores: casi todo el electorado cambia sus preferencias, pero quienes más lo hacen son los de derecha (no la extrema derecha ni la centro derecha, sino aquellos que en la escala están entre el 7 y 8). Cuando fue el giro a la izquierda, estos electores se llegaron a correr 1,6 puntos en promedio a la izquierda. Y en el retorno de la derecha, giraron 0,9 a la derecha. Nunca dejaron de estar dentro de la derecha, aclaran los investigadores, pero sí oscilaron. Según el doctor en Ciencias Sociales Gabriel Katz, otro de los autores, “en América Latina las posiciones ideológicas de derecha parecerían ser más fluidas, tienen menos sustrato de disciplina ideológica”. En cambio, las posiciones de izquierda parecerían “estar más ancladas”.

¿Si el electorado uruguayo se corre hacia la izquierda significa que la próxima elección la ganaría el Frente Amplio? Los autores reconocen que sus hallazgos no sirven para la predicción. Pero como concepto general, Katz afirmó que la investigación confirma que “lo más constante en el electorado es el cambio de opinión”. “Cuando el electorado está mucho tiempo bajo un gobierno del mismo signo, se cansa. Eso tiene muchas explicaciones teóricas que incluye que los partidos cometen errores y entonces el electorado tiende a pendular”, opinó Katz. Por tanto, “lo que sí sale de nuestro modelo es que en Uruguay va a seguir habiendo alternancia en el poder a mediano plazo”, finalizó.

Los partidos y su ideología

“El 95% de los comunicadores hablan de que la izquierda es el Frente y la derecha el Partido Nacional o Cabildo. ¿Pero es real esto o estamos con etiquetas del pasado?”. Guido Manini Ríos se refería así cuando le preguntabas si su partido era de derecha. Según el investigador Matías Brum, los datos muestran que “la mayoría de los votantes de Cabildo se posicionan dentro de la escala en la derecha, y eso es independiente a que el partido pueda ir corriéndose”. En ese sentido, dice que para el caso uruguayo “es difícil” calificar de “derecha” a “todo lo que cabe” en los partidos fundacionales.

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