MEMORIA ANUAL

Inddhh duplicó, en seis años, las consultas recibidas

En 2018, la institución intervino 755 veces, 169 por denuncias.

Juan Faroppa, directivo de Inddhh. Foto: archivo El País.
Juan Faroppa, directivo de Inddhh. Foto: archivo El País.

Tras seis años de funcionamiento, la Institución Nacional de Derechos Humanos (Inddhh) fue convirtiéndose en un consultorio público. Es que en 2018 la institución recibió una consulta cada doce horas y en la mayoría de los casos (586) era para asesoramiento. Las denuncias concretas, esas en las que se entiende hay un derecho fundamental en juego, suelen oscilar entre las 150 y 250 al año. En 2018 fueron 169.

Pero la memoria anual, que la Inddhh presentará hoy a las 9.30 horas en su sede de Montevideo, muestra un cambio de tendencia. Al principio, cuando la Institución recién había abierto sus puertas, los uruguayos reclamaban por derechos civiles y políticos. Pedían soluciones por alguna vulneración de integridad personal o la libre expresión. Ahora esas denuncias parecen haberse apaciguado en desmedro de un despertar de los derechos sociales, ambientales y económicos.

En 2018, la Inddhh intervino (con éxito) en el caso de un niño al que se le negó el acceso a la escuela pública porque no había cupos y la escuela que le ofrecían quedaba muy lejos. Le pidió a la UdelaR que revisara el límite de edad para ejercer la docencia, porque podría ser una discriminación por razones de edad. O, por seguir mencionando ejemplos, participó ante la llegada de cuatro polizones, los cuatro ciudadanos nigerianos, que quedaron desamparados en el puerto de Montevideo porque no había espacio en los refugios del Mides.

Este último caso, en concreto, fue uno de los que más impactó a Juan Faroppa, directivo de la Institución que está en ella desde el origen. ”Recuerdo que nos llamó la Prefectura Nacional Naval y que la situación era muy angustiante”, cuenta Faroppa. Ante el vació en el Estado, la Institución tuvo que recurrir a una ONG (Idas y Vueltas) y recién luego pudo trabajar con la Comisión de Refugiados para que haya un protocolo que priorice estos casos de extra vulnerabilidad. Pero, a la fecha, “no ha habido respuesta”.

A Faroppa también lo “conmovió” la solución que se encontró para un recluso que estaba internado en el hospital Saint Bois, luego de haber recibido un balazo en la boca, y al que, pese al trauma, no le brindaban atención psicológica. En este caso, la Inddhh se comunicó con las autoridades de ASSE y se acordó que se “derivaria al interno a la atención de un psicólogo del Compen”.

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