LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTÓN

¿Es hora?

¿Es hora de hacer política partidaria, de intentar sacar un rédito de la incertidumbre reinante y de la preocupación de toda la ciudadanía?

El Uruguay, como el mundo todo, enfrenta el avance de una pandemia que representa una amenaza para la vida de su gente.

El gobierno ha asumido el liderazgo que le corresponde. Ha tomado medidas fuertes. Ha suspendido las clases. Y los encuentros deportivos. Y los espectáculos. Y los eventos. Ha impulsado el cierre de los shoppings. Ha exhortado a los uruguayos a ponerse en una cuarentena preventiva. A evitar los traslados innecesarios. Y ha puesto en marcha, a pocos días de asumir el poder y contra reloj, acciones concretas para preparar al sistema de salud para dar cara a la pandemia.

Pero ha hecho más. Ha destinado recursos extraordinarios para atender la emergencia sanitaria. Ha anunciado medidas económicas para paliar la situación de las empresas que ya ven resentida su actividad. Y ha generado mecanismos de seguro de paro flexibles para tender la mano a los miles y miles de trabajadores que cada día pierden su empleo.

El país está en guerra.

¿Es hora de hacer política partidaria, de intentar sacar un rédito de la incertidumbre reinante y de la preocupación de toda la ciudadanía?

¿Es hora de criticar al gobierno, como han hecho Carolina Cosse, Alejandro Sánchez y otros dirigentes menores del Frente Amplio?

¿Es hora de pedir que se deje sin efecto el aumento de tarifas, como han hecho desde Guido Manini Ríos hasta el Pit-Cnt? ¿De dónde propone esta gente sacar los recursos millonarios que el Estado, que somos todos, ya está asignando a atender esta emergencia sanitaria y sus consecuencias laborales y económicas?

¿Es hora de cobrarle cuentas al gobierno que se fue? ¿De recordar que solo dejó un centenar de kits de diagnóstico de Covid-19 cuando la epidemia ya se extendía por la región? ¿De echarle en cara al expresidente Tabaré Vázquez que, como médico, no haya hecho lo que se debía hacer para preparar al país para lo que inevitablemente se venía?

¿Es la hora de criticar cada cosa que el gobierno hace, anuncia o dispone?

¿Es la hora de pensar qué hubiera hecho el Frente Amplio si Daniel Martínez hoy fuera el presidente?

¿Es hora de disputas, de rencillas, del sálvese quien pueda?

¿O es la hora de trabajar juntos, sin colores ni ideologías, para enfrentar a una enfermedad que hoy no tiene cura y que nos amenaza a todos, sin importar qué votamos, de qué cuadro somos o en qué zona vivimos?

El país y el mundo viven horas de razonable zozobra. Nadie se siente seguro. Nadie sabe lo que sucederá mañana. Y mucho menos la semana que viene.

Lo que estamos viviendo no tiene antecedentes. Podemos seguir despedazándonos entre nosotros, criticando al que toma las decisiones, echándole la culpa al que se fue y no hizo lo que debía, y seguir escribiendo en las redes sociales como si hoy todos fuéramos expertos en el combate a una pandemia.

¿A qué nos va a llevar? A nada bueno.

Mientras nos peleamos, mientras discutimos como si tuviéramos la solución mágica, mientras cuestionamos a los que toman las decisiones sin saber por qué lo hacen, el virus avanza.

¿Somos capaces de entender lo que se nos avecina?

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