Inmigración

Hay 19 pedidos de refugio por día

Hace una década, esa cantidad de solicitudes era la que Uruguay recibía en todo el año.

El 97%de los solicitantes de refugios son cubanos. Foto: Leonardo Mainé
El 97%de los solicitantes de refugios son cubanos. Foto: Leonardo Mainé

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Cuente hasta dos segundos: "uno, dos…". Eso es lo que tarda en aparecer un nuevo desplazado en el mundo. La migración forzada está en su pico más alto desde que hay registro y, según Naciones Unidas, incluso supera a la causada por la Segunda Guerra Mundial. De ahí que Uruguay, ese pequeño "país tapón" entre Argentina y Brasil, no sea ajeno a la tendencia. El año pasado cerró con un nuevo récord de solicitudes de refugio: 6.780.

En un solo día del 2018 pidieron el cobijo del Estado uruguayo una cifra similar a la que, una década atrás, se contabilizaba en todo un año. Es cierto que por aquel entonces no había tal demanda de ciudadanos cubanos, que hoy explica el 97% de los nuevos pedidos. Los cubanos encuentran en la solicitud de refugio una solución al problema de la documentación migratoria. Pero tampoco existían las crisis humanitarias de Venezuela y Nicaragua.

Entre las diez nacionalidades que más han solicitado refugio en Uruguay, durante el año pasado, seis son latinoamericanas. Los colombianos, que hasta hace pocos años lideraban la estadística, quedaron relegados a un quinto lugar. Los venezolanos, en cambio, escalaron al segundo puesto y los salvadoreños al tercero.

La Comisión de Refugiados (CORE), que tiene su secretaría permanente en la Cancillería, reconoce que "están siendo analizados casos de solicitantes de refugio venezolanos que alegan motivos de persecución política". Pero de los 40 solicitantes del 2018, "la amplia mayoría responde a la imposibilidad de acceder en origen a la documentación requerida por Uruguay para realizar el trámite de residencia (por ejemplo: partidas de nacimiento)".

La ONG Manos Veneguayas recibió la consulta de al menos tres venezolanos a los que les habían robado los documentos camino a Uruguay. Un hombre sufrió el hurto del pasaporte en Buenos Aires, y dos chicas lo padecieron en la frontera de Perú y Chile.

Zona roja.

"Caminar por las calles de las grandes ciudades latinoamericanas se está convirtiendo en una actividad de alto riesgo. Quedarse en casa, también. La ciudad como cárcel: quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo". Han pasado 27 años desde que Eduardo Galeano hacía esta descripción de la región. El tiempo parece haber agravado todos esos problemas.

Al menos eso es lo que indica la percepción pública. El Latinobarómetro, la principal encuesta de opinión regional, viene demostrando cómo año a año cae el apoyo a la democracia, crece la desconfianza política, aumentan los casos de corrupción y la lista de malas noticias sigue. En algunas zonas concretas, se suma una violencia extrema. Es el caso del Triángulo Norte de Centroamérica, una de las regiones "más peligrosas del mundo" según las Naciones Unidas. Desde allí han llegado 29 salvadoreños.

Pero la crisis regional no se traduce solamente en los pedidos de refugio de ciudadanos del continente, sino también en el incremento de solicitudes de africanos a los que un tercer país latinoamericano les había negado la protección.

De hecho, Senegal fue la cuarta nacionalidad con más demanda y los 29 solicitantes de ese país no ingresaron escondidos en barcos, como era típico de la migración africana indocumentada, sino que lo hicieron por la frontera seca desde Brasil. Según la CORE, "la mayoría ingresó a Uruguay en el último trimestre de 2018", etapa que coincide con la tensión durante y después de la elección presidencial brasileña.

La inmigración desde Cuba, según surge de los relatos de los propios ciudadanos de ese país, no está tan asociada a la crisis política de la región sino a una cuestión de "perspectiva económica y el encuentro de una vía de salida".

La mayoría de países del continente le exigen visa de ingreso a los cubanos, Uruguay también. Pero se ha "corrido el rumor" de que en Uruguay se accede fácil a la documentación si se solicita refugio y luego se renuncia a él para iniciar la residencia. Es así que en 2018 hubo 2.319 solicitudes archivadas. Para evitar todo esto, el gobierno uruguayo amplió las posibilidades de acceder a visas.

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