Inseguridad: La gente está cansada

Golpeando la puerta del presidente

Son varios los “frentes de batalla” que tiene el gobierno, lo que generará alta conflictividad.

Manifestación: un grupo de vecinos del Prado fue a la casa del presidente para mostrar su molestia por la inseguridad. Foto: Marcelo Bonjour.
Un grupo de vecinos del Prado fue a la casa del presidente para mostrar su molestia por la inseguridad. Foto: Marcelo Bonjour.

Productores rurales en las rutas. Vecinos indignados por robos y asesinatos cerca de la casa de familia del presidente. Cincuentones preocupados por su futuro en la puerta de la casa de Gobierno. Sindicalistas reclamando el presupuesto prometido. Cada movimiento, con sus banderas, le exige a Tabaré Vázquez que atienda sus demandas y actúe. La presión ha impactado en la imagen del mandatario que está en el nivel más bajo desde que gobierna el Frente Amplio.

Son varios los "frentes de batalla" que acumula el gobierno de Vázquez en momentos en los que se esperaba un descenso de los cuestionamientos ciudadanos por el Mundial de Fútbol Rusia 2018.

Ni el buen desempeño de "la Celeste" y la gran expectativa por quedarse con la Copa del Mundo sirvieron para calmar las aguas. Por el contrario, los diferentes hechos de inseguridad, por un lado, y el escaso incremento del gasto previsto en la Rendición de Cuentas, por otro, llevaron a que la conflictividad se haya incrementado en las últimas semanas.

Pero el lunes en la noche se dio un hecho inédito. Una manifestación de vecinos del Prado llegó hasta la puerta del domicilio particular del presidente Vázquez para reclamar por más seguridad. Exigieron un cambio en la gestión de la seguridad pública.

La movida se originó a raíz del asesinato de un joven a pocos metros del hogar presidencial, el domingo pasado. Un grupo significativo de ciudadanos colgó pancartas y banderas en la reja de la casa del mandatario en la avenida Buschental.

El líder frenteamplista es muy cuidadoso de la intimidad de su familia y constantemente toma precauciones para no mezclar su actividad política con la de su entorno más íntimo.

El presidente no estaba en su casa ya que había viajado a Asunción del Paraguay para la cumbre de jefes de Estado del Mercosur.

Pero las presiones no se agotaron allí. Horas después la vicepresidenta Lucía Topolansky —en representación de Vázquez— encabezó el acto por el natalicio de José Artigas en la Plaza Independencia. Allí otra vez se escucharon los pedidos por más seguridad.

Algunos de los manifestantes exigían la renuncia del ministro del Interior Eduardo Bonomi. Otros reclamaban que el Gobierno "haga algo". En esos términos lo plantearon. La presidente de la República en ejercicio declaró a los medios que se está avanzando. "Todos los días avanzamos un poquito con ajustes, medidas nuevas y con el poder analizar cómo se van desarrollando las medidas que tomamos", dijo Topolansky. Su partido político está en pleno debate por nuevos ajustes al actual Código del Proceso Penal (ver nota página A6).

La vicepresidenta dijo que Uruguay es libre y por eso no se puede estar en contra de los reclamos ciudadanos. La misma postura ha manifestado públicamente Vázquez. "Si no le reclaman al gobierno y su presidente, ¿a quién le van a reclamar?", declaró hace unos meses. El mandatario retornó a Montevideo ayer luego de inaugurar la nueva embajada uruguaya en Buenos Aires.

Vázquez enfrentará la molestia por los problemas de seguridad y un escenario político caldeado por la falta de dinero para mayores aumentos salariales en el sector público que los sindicatos de este sector esperaban que se confirmaran en el proyecto de ley de Rendición de Cuentas.

Pit pide reunión con Vázquez

La central única de trabajadores, el Pit-Cnt, sabe que esta es la última instancia para conseguir más dinero en este período de gobierno. Lo que no se logre ahora quedará para la próxima Administración. Por eso, su cúpula decidió solicitar una reunión con el jefe de Estado para conversar del tema mano a mano. El encuentro no ha sido confirmado todavía.

Dirigentes blancos en la marcha
El diputado nacionalista presentó un proyecto para precisar las normas de conducta. Foto: A. Colmegna

"Si me lo piden, voy", dijo a El País el diputado del Partido Nacional Rodrigo Goñi, al ser consultado por su presencia en la manifestación que el lunes en la noche fue hasta la casa del presidente Tabaré Vázquez.

La marcha para reclamar justicia por el joven asesinado a metros de donde vive el jefe de Estado fue organizada por los vecinos mediante las redes sociales. "Un gobierno que no puede cuidar la vida de sus ciudadanos es un gobierno que perdió su capacidad de gobernar. Es nuestra tarea hacerlo reaccionar y exigirle que ejerza la autoridad para proteger a nuestras familias. Acompañamos movilización ciudadana", escribió Goñi en Twitter. El diputado dijo que fue junto el líder de su sector, el senador Javier García (Espacio 40), pero optaron por no ir hasta la casa familiar del presidente. "No correspondía", indicó. A su vez, opinó que no cree que la presencia de dirigentes blancos en la marcha no comprometa iniciativa. "Mi concepción de la política es que una manifestación ciudadana no está separada de lo político", señaló. Explicó que su grupo político suspendió sus actividades para ir a la marcha.

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