AUF

En 1971 el gobierno estuvo a punto de intervenir al fútbol

Los dirigentes de la AUF la evitaron argumentando que “no tenía derecho”.

Fachada de la Asociación Uruguaya de Fútbol

En 1971 Uruguay no solamente estaba muy convulsionado políticamente. También estaba muy agitado el mundo del fútbol.

En ese año de elecciones nacionales estallaron los problemas económicos en el deporte más popular que se venían insinuando desde el año previo, recuerda el periodista Luis Prats en su libro "Goles y votos". El campeonato Uruguayo iba a empezar el 2 de abril pero se postergó hasta el 15 de mayo por las dificultades de los clubes para pagar los sueldos a los jugadores. "Los planteles de Peñarol y Nacional, cargados todavía de estrellas, se negaron varias veces a entrenar. Por ejemplo, (el arquero) Ladislao Mazurkiewicz no jugó los primeros encuentros aurinegros porque no había firmado contrato y Luis Cubilla faltó varias veces en Nacional por sueldos impagos. A algunos jugadores tricolores se les debían premios desde 1969. En agosto, los dos grandes se fueron de gira por Europa y México. El torneo prosiguió sin ellos. Peñarol regresó luego de varios partidos, supuestamente por tener jugadores lesionados, pero se sospechó que en realidad no tuvo más propuestas de amistosos", recuerda Prats. El ministro de Educación, Pedro Cersósimo, reconoció en declaraciones a la publicación "Deportes" que la situación preocupaba mucho al presidente Jorge Pacheco Areco. El gobierno barajaba la posibilidad de intervenir el fútbol al que consideraba ingobernable por la falta de una conducción ejecutiva lo suficientemente fuerte.

"Hasta se hicieron números: se pensó en un crédito de 600 millones de pesos: 250 millones para cada club grande, 100 millones a repartir en los chicos, a razón de 10 cada uno, con la tasa de interés "más baja posible" y plazo de 5 años" escribe Prats. "Esto sería inconcebible, de no haber un gobierno que a la misma hora está haciendo un préstamo no reintegrable a los funcionarios públicos", escribió el periodista Carlos Naya en "Deportes", cita Prats. "O sea que la solución a esta situación de asfixia económica se puede encontrar por el absurdo de encontrar a alguien dispuesto a dar dinero sin pensar en recobrarlo".

"Los grandes buscaban otras soluciones. Peñarol lanzó una campaña para llegar a 100.000 socios, bajo el lema "Ayúdame que yo te ayudaré". (...) Nacional todavía publicaba avisos para la venta de butacas en el Coloso Nacional, un Parque Central totalmente remodelado. La entrega de un cheque sin fondos a sus futbolistas por 6,8 millones de pesos causó revuelo. Los jugadores se negaron a concentrar en varias ocasiones", menciona Prats.

Para noviembre, y luego de varias medidas previas, el sindicato de la futbolistas uruguayos, la Mutual Uruguaya de Futbolers Profesionales, declaró el paro "por tiempo indeterminado". El entonces neutral (simpatizante del hoy Defensor Sporting), Eduardo Rocca Couture, hombre vinculado a la banca, contó: "El gobierno estaba encima de la Asociación. Me acuerdo que siendo yo tesorero, los clubes querían cambiar la plata del Mundial de México en el mercado negro. Me negué, no por purista sino porque ya había acordado un préstamo con el Banco Comercial. (...) Un día cayeron por la AUF inspectores de Impositiva para ver el destino de la plata y hubiera sido un dolor de cabeza haberlos cambiado en el mercado negro. Durante semanas investigaron todo sobre la AUF, sellados, timbres, aportes al BPS, pero no encontraron nada", recuerda Rocca Couture. "En pleno lío nos llama el ministro (de Educación y Cultura Carlos M.) Fleitas. Vamos todos los neutrales al Ministerio y nos dice que nos quiere leer algo. Era un proyecto de decreto con la intervención del fútbol. E iban a ponernos a los neutrales como interventores", agrega. "Le dijimos que no tenían ningún derecho, porque en la AUF no había un solo tema irregular", recordó Rocca Couture.

Los dirigentes lograron evitar la intervención. ¿Qué hubiera pasado si el decreto del Poder Ejecutivo se hacía efectivo? Rocca Couture asegura que la intervención hubiera provocado graves consecuencias en el fútbol local. Sin embargo, en aquellos años la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) vivía de intervención en intervención, sin que la FIFA se inmutara, aunque el país vecino ya estaba designado para ser sede de la Copa del Mundo 1978.

El 16 de noviembre en la AUF, que entonces estaba sobre 18 de julio y no todavía sobre la calle Guayabos, la Junta Dirigente aprobó su autoeliminación, al otorgar "plenos poderes" a los neutrales para la reestructura. Cuatro días después, en la casa de Rocca Couture —ya exneutral—, el dirigente Julio Oyernard (Danubio) y los jugadores Roberto Matosas (Peñarol) y Luis Cubilla (Nacional), firmaron un compromiso por el cual los futbolistas levantaron la huelga. Fue el resultado de varias madrugadas de negociaciones en la casa del periodista Jorge "Toto" Da Silveira, que actuó como mediador a pedido de la Mutual.

"No hubo ayuda estatal, ni intervención. Unos días más tarde, las elecciones nacionales se robaron toda la atención", cierra Prats. Nacional obtendría ese año su primera copa Libertadores al derrotar a Estudiantes de La Plata de Argentina y sería electo presidente de la República el colorado Juan María Bordaberry, quien menos de dos años después da un golpe de Estado, disolviendo el Parlamento, que comenzó la dictadura que se extendió hasta 1985.

En aquel momento, la Celeste no era un problema. Había obtenido el cuarto puesto en el campeonato mundial jugado en México en 1970, un honroso puesto al que volvería en el mundial de Sudáfrica 2010. Tampoco era un problema el nivel de asistencia a las canchas: el Campeonato Uruguayo de 1970 registró 1,2 millones de entradas vendidas, con un promedio de 9.350 por partido. A la convocatoria de los dos clubes grandes, se sumó el ascenso de Huracán Buceo, que desde 1968 había protagonizado un boom en la "B". En su debut en primera, Huracán vendió nada menos que 263.184 entradas, con un promedio increíble de 13.159 por partido.

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