LA ENTREVISTA DEL DOMINGO - CARMELO VIDALÍN, INTENDENTE DE DURAZNO Y DIRIGENTE BLANCO

"En un gobierno de los blancos hay lugar para el FA"

Se dice políticamente incorrecto, atípico, popular y populista. Quiere volver a ser intendente de Durazno para encabezar los festejos de los 200 años de creación del departamento. No tiene pelos en la lengua y se anima a sostener que el único líder que hay hoy en el Partido Nacional es Lacalle Pou.

Carmelo Vidaliín. Foto: Ariel  Colmegna
Carmelo Vidaliín. Foto: Ariel Colmegna

PABLO S. FERNÁNDEZ

—¿Qué queda de aquel dirigente blanco que ganó la Intendencia haciendo campaña con un álbum de figuritas y repartiendo chocolates?

Estoy más viejito, con menos paciencia y un poco cascarrabias. Avatares de la edad. Pero no pierdo la costumbre de los baños de pueblo. Es lo que más disfruto, el estar en contacto directo con la gente. Además en las próximas elecciones quiero ser de vuelta intendente, para que cuando Durazno cumpla 200 años en el 2021 pueda participar de una gran fiesta. Para eso me preparo con tres cosas para ganar las próximas elecciones: obras, generando empleo, apostando a la educación. Y como soy un políticamente incorrecto, atípico, tengo que agradecer y valorar al gobierno nacional, en especial a (Wilson) Netto por la gran obra que se ha realizado en Durazno. Las obras en educación que me permiten apostar a jóvenes con condiciones que antes no tenían oportunidades. A través de la UTEC, el Polo Tecnológico. Esto nos permite competir en iguales condiciones con otros puntos del país.

—¿Y cómo toma entonces las críticas de su partido que dicen que el gobierno es un desastre en educación?

Por eso me denomino políticamente incorrecto y atípico. Quizás Durazno sea la excepción. Pero si no lo digo no soy agradecido. Y tengo que agradecerle muchísimo a Netto, que en mi departamento ha realizado una gestión de excelencia.

—En el 2009 intentó ser candidato a la Presidencia. Luego se bajó de la carrera. ¿Le quedó ese tema en el debe?

Todas las cosas tienen su tiempo. En aquel momento tenía toda la fuerza, toda la energía y la edad ideal para ser presidente. En aquel tiempo. En las actuales circunstancias —para parafrasear al que más quiero y respeto dentro de mi partido, que es el doctor Lacalle Herrera— en las actuales circunstancias estoy con sueños y anhelos como para volver a ser intendente en mi departamento. No obstante eso, como soy un hombre del partido, y como anhelo, sueño y deseo que ganen los blancos, cuando lleguen esos tiempos electorales —que no son estos— estudiaremos lo que sea mejor para el país y el partido. Y no son solo palabras.

—Eso es lo que dicen todos los políticos cuando se ponen el cassette.

Bueno, pero yo soy un animal político. Vivo mi vida para la política. Es más: muchas veces he dejado de lado a mi familia, cosa que lamento porque no disfruté el crecimiento de mis hijos. Soy un hombre que vive las 24 horas pensando en la gente. Y por eso no puedo fallar a la confianza de la gente. Yo voy a pelear de vuelta por la intendencia y a ayudar al partido Nacional en lo que sea. Además hoy la actividad está mucho más difícil que antes. La gente está cada vez más quejosa. Viviendo lo que es el vértigo de la prisa. Un afán materialista tremendo. Lo que vemos, queremos, para no decir culo ve culo quiere. Y la gente está metida en las famosas calesitas de seis, siete o diez créditos diferentes. Se meten sin mirar la letra chiquita. Y cuando llega a fin de mes, para poder cumplir se mete en un nuevo crédito. Eso genera una enfermedad psicológica y luego una enfermedad biológica que lleva a un carácter y reacciones agresivas. Ese afán materialista hace que uno tenga que dedicar más tiempo a tratar de dar palabras de aliento y escuchar.

—¿Cree que tiene que haber una candidatura blanca de los intendentes?

Yo hoy pertenezco al sector Todos, que tiene como candidato a Luis Lacalle Pou, que ha crecido muchísimo, y ha sabido orquestar grupos humanos. Se ha transformado en un líder. Existe otra corriente que es la del senador Jorge Larrañaga, que tiene experiencia como senador. Pero yo quisiera que en lugar de ponerse en su lugar de senador volviese a ponerse en su lugar de intendente. Y con todo respeto para Larrañaga, esta corriente de intendentes tiene que dejar de ser una marquita, para tener un buen director de orquesta y cada uno de nosotros toque el instrumento que sabemos tocar. Puede ser una hermosa opción de gobierno, pero se necesita un buen director de orquesta.

—¿Larrañaga no tiene ese rol de líder?

No. Los blancos somos revolucionarios por naturaleza. Yo cuando veo a los gurises con la camiseta del Che Guevara, me caliento. Qué vamos a buscar revolucionarios afuera cuando acá tenemos el más revolucionario adentro, que fue el gran Aparicio Saravia. Los blancos en lugar de usar esa veta revolucionaria para enfrentarnos con los de afuera, la usamos con los de adentro. Ponemos toda la carne en el asador para las internas y después en lugar de salir fortalecidos salimos enemistados unos con otros, sin darnos cuenta que tenemos que elevar la mira a nivel nacional.

—¿Igual cree que la corriente de los intendentes presentará una candidatura?

Estoy seguro que se va a constituir en una candidatura.

—¿Usted se ve apoyando esa opción?

Me encantaría ser manager. Me encantaría ser jefe de campaña de una corriente política que apuntara a ser gobierno. No a ser la oposición mayor. A ser gobierno. Ni siquiera pediría para estar en la lista de senadores titulares. Me siento capaz de entender el sentir de la gente. Recién en estos últimos tiempos los encuestólogos se han animado a decir que hay un 30 o 40 por ciento de indecisos. Hace mucho que lo digo. Cuando el Frente logró que los blancos y colorados se desencantaran y votaran al Frente fue que ganó. Pero hoy la gente está desencantada del partido de gobierno.

—¿Cómo interpreta que los blancos no logren captar a esos desencantados?

Hay que saberlos interpretar. En muchas ocasiones he sugerido a los compañeros: muchachos tenemos que contratar un psicólogo social que interprete esto. Esto es ciencia pura. Se terminó el tiempo de la intuición. La elección no se gana con besos y abrazos, con fiestas y yendo a velorios, que yo lo hago todos los días. Pero tampoco se gana solo a través de los medios de comunicación. Sería buena cosa contratar psicólogos sociales de experiencia y ajenos al ambiente oriental uruguayo para que supiesen interpretar y transmitir.

—Pero, ¿cómo explica que los blancos sigan con un 30 por ciento de intención de voto y no crezcan?

¡Estamos mucho más debajo de 30! ¡Mucho! Y el Frente también está por debajo de 30 por ciento, no sigo nombrando otros partidos. El número de indecisos es muy, muy elevado. Y eso tiene que ver con el desencanto hacia nosotros.

—¿No se siente culpable usted también de ese desencanto?

Me ganaste de mano. Es lo que te iba a decir. Me calienta cuando a través de las redes sociales se critica a un actor de otro partido. Y aplaudimos, le ponemos el "Me gusta" y el dedito pa arriba. Pero no nos damos cuenta que no se está castigando al otro partido. Se castiga a todo el sistema político. Tenemos que aprender y ser humildes, escuchar y comprometernos. Acá voy a quebrar una lanza por todos los intendentes que están más en contacto con la gente. No hay mejor encuesta que la de los saludos. Allí recibís las buenas y las malas. En Montevideo —y cuando digo esto se me enojan y me pegan— los representantes de los partidos disfrutan de los cómodos y mullidos sillones del Palacio Legislativo, o de los ministerios, escuchando cantos de sirenas que quieren escuchar sus oídos, pero están lejos de la realidad. Sé que soy populista y no siento vergüenza de decir que soy popular y populista. Pero es así, como digo.

—En su partido hay un caso inédito. Recientemente Luis Alberto Heber dejó el sillón del directorio del Partido y es un dirigente blanco que ha estado siempre en un cargo legislativo desde que volvió la democracia.

(Risas) Tengo un afecto muy especial por Luis Alberto. Es un hombre de conciliación que lo vamos a extrañar en el directorio. También debo reconocer que es un hábil político para ocupar cargos de trascendencia, siempre en lugares de privilegio en las listas del senado. Pero tengo un concepto muy elevado de él. Lo considero un hombre de bien y lo quiero con todo mi corazón.

—¿Cómo analiza la actualidad de la interna blanca que ha tenido algunos cruces duros?

Hoy por hoy hay un solo líder en el partido y que nadie se ofenda. Es Luis Lacalle Pou.

—¿Tiene sentido la interna?

Sí claro. Tengo la ilusión de que mi partido se vea fortificado en la interna. Pero para eso tenemos que madurar. Debemos saber discernir que la interna es para tratar que el mejor de todos nosotros sea el candidato. Los demás debemos tener la grandeza de espíritu y de razonamiento como para alinearnos todos juntos. Voy a hablar en términos políticos y clientelistas. Nadie se anima a decir estas cosas: si gana el Partido Nacional hay lugar para todos.

—¿Para el Frente Amplio también?

Yo creo que para todos. No podemos… (piensa) Para todos, para que el gobierno lo ocupen los mejores hombres de todos los partidos.

—¿Incluso en el gabinete ministerial?

Hoy gana Luis Lacalle Pou, y yo creo que si el próximo presidente no tiene la grandeza de espíritu de darle participación a todos los partidos, incluso en el gabinete ministerial, el sistema político se va a ver cada vez más debilitado. ¡La gente está harta! Harta de que nos pongamos palos en la rueda y piedras en el camino. A la gente no le importa que le hablemos de temas que solo le interesan a los legisladores. La gente quiere soluciones a sus problemas de trabajo, de vivienda, a sus graves problemas económicos. En ese sentido es que tenemos que trabajar.

"Los tiempos para UPM no son reales"

¿Cómo vienen las negociaciones con UPM?

—Hay un gran diálogo entre todos los actores y estamos trabajando muy bien con el gobierno. Lamentablemente los tiempos que se manejan no se ajustan a la realidad. Vamos a hacer todo lo posible, yo voy a ser socio y aliado del gobierno en todo para que se logre UPM. Pero hay muchas cosas por cuidar.

—¿Hay buen diálogo con los sindicatos?

—Hay. Los sindicatos son necesarios para defender la dignidad del trabajador. Pero necesitamos sindicatos maduros que se den cuenta que para defender la dignidad del trabajador primero es necesario generar empleo. Y para eso necesitamos empresarios exitosos, ricos, que ganen mucho dinero, que sean capases de compartir ese dinero con los obreros. Pero obreros que sean responsables de cuidar esa inversión que permita que lleguen más inversiones.

—¿Cómo se va a controlar el escenario luego del pico de construcción?

—En la medida que la obra vaya finalizando las personas allí instaladas tienen que ir volviendo a sus hogares. Se construirán barracones en Durazno o en Paso de los Toros y luego se irán desarmando. De lo contrario se armarán asentamientos como pasó en Cerro Chato.



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