Los compromisos de campaña pendientes

El gobierno está atrapado en las redes de sus promesas

Educación, salud y la seguridad son los tres temas donde la ciudadanía demanda mejoras.

Tabaré Vázquez por Arotxa
Tabaré Vázquez por Arotxa

Les pidió que cumplan a rajatabla con "la biblia", ese documento programático que elaboró el Frente Amplio y presentó a la ciudadanía para pedirle el voto. Que hagan los máximos esfuerzos para cumplir con las metas establecidas. Que no se desvíen recursos en propuestas no justificadas. Que dediquen el mayor esfuerzo al trabajo y poco tiempo para la "discursividad".

A pesar de todo ese instructivo, los objetivos centrales del actual gobierno eran ambiciosos. Y hoy, lejos de poder cumplirlos, son los protagonistas de esas aéreas centrales que le están pasando factura al gobierno.

Los trabajadores de la educación, de la salud y la ciudadanía organizada con movimientos en redes sociales exigiendo más seguridad, pasaron a ser los principales grupos de presión.

Tabaré Vázquez inició su segundo mandato en 2015 con la idea clara que lo que se avecinaba no sería nada sencillo. Por eso la primera impronta fue separarse "lo más posible" del mandato de José Mujica. Sin embargo todos en el gabinete del presidente, y hasta en el entorno más íntimo del mandatario, eran conscientes de que las metas establecidas eran muy altas.

"Hay que ponerse metas altas para crecer. Si nos quedamos en la comodidad no se avanza", dijo un ministro de Vázquez en Nueva York, cuando el presidente estaba por mandar el presupuesto quinquenal y aún se estaba muy lejos del gran desafío: el 6% del Producto Interno Bruto (PIB) para la educación.

El problema fue que la vara de las metas terminó siendo bastante más alta de lo que el gobierno podía dar. Y las repetidas respuestas del "sí vamos a llegar" (a cumplir lo prometido), ilusionaron a los diferentes colectivos involucrados.

Educación, seguridad y salud fueron los tres pilares con los que Vázquez recorrió cinco veces Uruguay, y cruzó tres veces a Buenos Aires para hacer campaña.

Pero las promesas superaron a la realidad. Hoy con las cartas vistas y el diario del lunes ya impreso, el gobierno no podrá cumplir con las promesas de sus tres grandes compromisos.

Esto quedó explicitado cuando el Poder Ejecutivo anunció los contenidos del proyecto de ley de Rendición de Cuentas, última instancia para dar refuerzos de dinero en las diferentes áreas del Estado.

En educación, el ministro de Economía, Danilo Astori, ya admitió de forma pública que no alcanzarán el objetivo de llegar al 6% del PIB. En seguridad la meta está tan lejos como la posibilidad de que Islandia gane la Copa del Mundo en Rusia. La promesa fue bajar un 30% las rapiñas en el periodo de gobierno, y si bien en los dos últimos años se logró una caída en la cantidad de rapiñas, la reducción fue solo de un 4%. Esto sin contar el 2018 donde ya se advirtió desde el Ministerio del Interior que en lo que va del año crecieron más del 50%. En salud el presidente colocó su nuevo "buque insignia". Dijo que desarrollaría un Sistema de Cuidados para tener una atención especial con los niños y los adultos mayores. Pero también planteó una "segunda generación de la reforma de la salud". Dicho de forma simple: ajustar las clavijas en algunos puntos de atención para mejorar la gestión.

Pero aquí también se quedaron cortos de plata. En la salud pública se esperaban más recursos para salarios e ingreso de personal. Incluso en el Sistema de Cuidados tampoco se reforzarán rubros en la Rendición de Cuentas ya que el equipo económico decidió postergar incrementos para destinarlos a educación. Los gremios educativos plantearon la batalla al gobierno desde el primer año. El punto más tenso fue en 2015 cuando Vázquez había decidido decretar la esencialidad del servicio en medio de una seguidilla de paros. Pero ahora volvieron en pie de guerra ya que saben que no se les va a dar lo que se les había prometido. En salud los gremios van por una huelga que comenzará el 6 de agosto si nada cambia. En seguridad los sindicatos no pueden definir medidas. La gente de a pie salió a manifestarse de forma organizada. Y sus reclamos llegaron hasta la puerta de la casa familiar del presidente. Algo inédito desde que gobierna el Frente Amplio.

Volver a recorrer el Uruguay

En 2018 el gobierno salió poco al interior del país. Los líos internos en el Frente Amplio y la presión desde los autoconvocados de Un Solo Uruguay ocuparon al gobierno. Incluso ahora el Mundial de fútbol en Rusia llevó al presidente Vázquez a cortar las salidas con su gabinete ministerial.

En lo que va del año solo se organizaron dos reuniones del Consejo de Ministros abierto a los vecinos. La mitad de los que se habían organizado el año pasado a esta misma fecha.

Sin embargo, Vázquez ya tiene decidido retomar el contacto con la gente una vez que termine el campeonato de fútbol, o antes, si la selección uruguaya queda eliminada. El tema se trató en anteriores Consejos de Ministros donde el presidente le pidió a su equipo que presente los logros obtenidos a la ciudadanía. Uno de los puntos que se quiere potenciar en la difusión es el Sistema de Cuidados. El gobierno maneja encuestas de opinión que le han mostrado muy buen nivel de aprobación.

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