LA COLUMNA DE PEPEPREGUNTON

La gente

¿Pensó en la gente el último gobierno del FA cuando no preparó adecuadamente al país, que es la gente, para enfrentar la pandemia que ya avanzaba en todo el mundo y había llegado a la región?

En el Parlamento hay oficinas "ciegas", sin ventanas ni ventilación. Foto: Gerardo Pérez (Archivo)
Palacio Legislativo. Foto: Gerardo Pérez

La izquierda, siempre mejor dispuesta para el eslogan que para el trabajo, ya anuncia que resistirá la Ley de Urgente Consideración enviada por el gobierno porque, en este momento, “lo único urgente es la gente”.

Y sí. Es verdad. En este momento, y en todos los momentos, los anteriores y los que vendrán, lo urgente para un gobernante debe ser la gente.

Esa debe ser siempre, y no solo durante una pandemia, la única preocupación del gobernante. Solucionar los problemas de la gente. Hacer obras, para la gente Decirle la verdad a la gente, por dura que esta verdad sea. Hacer buen uso de los recursos, que son de la gente. Gobernar para la gente, y no para el bronce o para los amigos. Y rendirle cuentas a la gente.

¿Pensó en la gente el último gobierno del Frente Amplio cuando no preparó adecuadamente al país, que es la gente, para enfrentar la pandemia que ya avanzaba en todo el mundo y había llegado a la región? ¿Pensó en la gente cuando se fue dejando apenas un centenar de kits diagnóstico? ¿Dónde están las explicaciones de Vázquez, de Basso y de Quian? ¿Dónde estaba el SMU en enero y en febrero, que no reclamaba lo que hoy reclama para la gente?

¿Pensó el Frente Amplio en la gente cuando dejó que la inseguridad pública avanzara en la forma en que lo hizo en estos quince años? ¿Acaso las víctimas de los delitos no son “la gente? ¿Acaso los que pierden la vida o sus bienes en un atraco no son parte de “la gente”?

¿Y la educación? ¿Quién sino “la gente” es la más afectada por el desastre educativo de los últimos años? Los niños y los jóvenes a los que cada día educamos peor, y que ya piensan con faltas de ortografía, ¿no son gente?

¿Y la plata dilapidada en el desastre de Ancap, en el lujoso Antel Arena, en la aventura de Alas Uruguay, en los préstamos incobrables a Envidrio, en el Inefop (vaya si habrá que hacer una auditoría a fondo ahí)? ¿Esa plata no era de “la gente”? ¿No vendría bien todos esos millones y millones para atender las necesidades de “la gente” en esta emergencia sanitaria?

El viernes 13 de marzo se conocieron los primeros cuatro casos de COVID-19 en Uruguay. Menos de una semana después florecieron como hongos las ollas populares. Miles se habían quedado sin protección social alguna. Eran informales. ¿Por qué el Mides no los tenía mapeados? ¿No eran “gente”? ¿O no eran “su gente”, a la que se daba a manos llenas?

¿Y el BPS del amigo Murro? ¿No era que se había terminado la informalidad en el Uruguay gracias al Frente Amplio? Bueno, llegó el COVID-19 y nos desayunamos que hay 400 mil uruguayos en la informalidad. Sí, leyó bien. En un país de tres millones y medio de habitantes, hay 400 mil personas en la informalidad. ¿Por qué nadie busca a Murro y le pregunta por esa “gente”? ¿Por qué Miranda, y Olesker, y Castillo, y Andrade, y Ferreri, y Astori, y Bergara, no nos dicen por qué se olvidaron de esa “gente”?

Parece que para algunos “la gente” importa sólo cuando se es oposición. Y después se preguntan por qué “la gente” los sacó del gobierno.

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