CON LA MIRA EN OCTUBRE

Quién gana y quién pierde con el debate entre Martínez y Lacalle Pou

"Lacalle y Martínez se cocinaron esto entre ellos (…) Va a haber más debates aunque los tengamos que ir a buscar debajo de la cama", dijo el candidato colorado Ernesto Talvi.

Daniel Martínez, Luis Lacalle Pou y Ernesto Talvi. Foto: Leonardo Mainé
La primera velada sería el 16 de setiembre entre Lacalle y Martínez, lo que enojó a Talvi. Foto: Leonardo Mainé

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Setiembre de 1960, en Estados Unidos. Aquella noche cambió la historia. Al menos la televisiva y la política. Richard Nixon -republicano, de 47 años, traje gris y sin maquillaje- polemizó delante de cámaras con John F. Kennedy -demócrata, de 43 años, sonrisa y bronceado perfectos. Más de 70 millones de espectadores sintonizaron ese primer debate presidencial en la pantalla chica y, desde entonces, las campañas electorales cambiaron para siempre. Una imagen vale más que mil palabras y, a veces, consigue más que mil votos.

Uruguay -o el político uruguayo- se ha rehusado a esta estrategia de comunicación política. De hecho el último debate entre dos presidenciables fue hace un cuarto de siglo. Pero la marcha de la intención de voto y cierta presión de una opinión pública ávida por ver tantos debates internacionales, fueron claves para concretar una contienda televisada entre el frenteamplista Daniel Martínez (primero en las encuestas) y el nacionalista Luis Lacalle Pou (segundo en los sondeos). ¿La fecha tentativa? Lunes 16 de setiembre.

La disposición de estos dos presidenciables a debatir enojó al “tercero en discordia”, el colorado Ernesto Talvi. "Lacalle y Martínez se cocinaron esto entre ellos (…) Va a haber más debates aunque los tengamos que ir a buscar debajo de la cama. Esto es como un campeonato donde se fijan todas las fechas. No es que juegan entre Nacional (Lacalle) y Defensor (Martínez) y después vemos cuándo le toca a Peñarol (Talvi). Si la primera fecha es Lacalle-Martínez, está muy bien. Después veremos cuándo son las otras fechas".

Para seguir con la analogía futbolera, el sistema electoral uruguayo de dos vueltas se parece a esos torneos que tienen Apertura y Clausura; con la diferencia de que es necesario estar en la cima de un campeonato para correr con chance de competir en el otro. No solo eso, en el primero de los campeonatos “se definen las potencias de las bancadas y eso será central para la próxima Administración”, dijo el sociólogo Eduardo Bottinelli. Y en esta competencia, señalan las encuestas, Talvi le está acortando distancia a Lacalle.

-¿Lacalle Pou es el líder de la oposición?

-No. El liderazgo de la oposición va a emerger después de las elecciones de octubre cuando la ciudadanía se pronuncie, dijo Talvi tras el lanzamiento de la lista 15.

Lejos de verse perjudicado por el acuerdo Lacalle-Martínez, el economista Talvi puede salir fortalecido de esta situación. Así lo entiende Montserrat Ramos, docente de Comunicación Política de Universidad ORT. “La gente tiende a ponerse del lado del débil y la queja de Talvi, diciendo que no lo toman en cuenta, podría posicionarlo bien ante una parte del público”.

Según el periodista Daniel Castro, Talvi había sido invitado a debatir, pero había respondido que esa no era parte de su estrategia de campaña. Lacalle también dijo que mantuvo una charla con el candidato colorado, por el mismo asunto, tres semanas atrás.

Ernesto Talvi habla en el lanzamiento de la lista 600. Foto: Fernando Ponzetto
Ernesto Talvi habla en el lanzamiento de la lista 600. Foto: Fernando Ponzetto

Aunque se caiga este argumento que podría fortalecer a Talvi, dijo Ramos, hay otro a su favor: “un traspié de cualquiera de los debatientes, o de ambos, podría hacer que Talvi saque ventaja”.

Una mezcla de factores -entre los que se encuentra ser una figura nueva y con un discurso centrista- parece haber hecho de Talvi un competidor fuerte en la campaña en curso. Pero los analistas coinciden en que hubo una noche que dejó sentado el repunte del economista: el 13 de junio.

En el estudio televisivo de canal 4, el colorado Talvi y el comunista Óscar Andrade protagonizaron el primer debate de este ciclo electoral. La docente Ramos aclaró que aquello “no fue estrictamente un debate, porque no hubo preguntas del público ni de periodistas, no hubo confrontación de ideas, sino que fue una especie de monólogos negociados”. Pero sea cual sea el formato, ambos contendientes “ganaron en visibilidad”.

Cuando comenzó este 2019, dos de cada cinco uruguayos desconocían quién era Ernesto Talvi. Uno de cada cinco tampoco sabía quién era Óscar Andrade. Un relevamiento de Factum demuestra que el ruedo electoral y aquel debate que por momentos superó los 20 puntos de rating, hicieron que en julio más del 90% del electorado conociera a estos dos contendientes políticos.

Como si fuera poco, el debate Talvi-Andrade generó más de 31.000 menciones en Twitter en menos de medio día. “Solo en ese momento, Andrade consiguió el 50% de las conversaciones en redes sociales que había generado en los últimos siete meses. Y Talvi pasó de ser un simple usuario que conversaba en redes, a ser uno de los líderes de la conversación política”, explicó Carlos Álvarez, socio de la empresa de análisis Idatha.

Para Álvarez, “cualquiera de los que no debate puede aprovechar el debate para generar conversación”. Porque el debatir, “no asegura que los mensajes de los internautas sea positivo”. Prueba de ello es que a Carolina Cosse “se le criticaba que leía mucho” y a Jorge Larrañaga “que atacaba al que consume drogas”.

Pero, a priori, los que estarán frente a cámara serán dos. Ellos se juegan “ganar dos o tres puntos del electorado” que, para Bottinelli, “hoy es un montón”. Para los ciudadanos, “la ganancia es ver a candidatos confrontando ideas”. Es que “comunicar” viene del latín communicare, “poner en común”.

Ganar un día no hace una elección, lo dice la historia
Tabaré Vázquez en debate con Juan Andrés Ramírez en 1994. Foto: Archivo El País

Poco antes de que comenzara el último debate entre dos presidenciables uruguayos, del que tenga registro la televisión uruguaya, los fotógrafos de prensa entraron al estudio para inmortalizar el momento. El frenteamplista Tabaré Vázquez y el nacionalista Juan Andrés Ramírez se mostraron distendidos y hasta se dieron la mano para esas imágenes. Fue entonces que uno de los fotoperiodistas empezó a retroceder y, sin quererlo, se llevó puesto el trípode de una de las cámaras que serían usadas en la transmisión. Cámara y fotógrafo terminaron en el suelo. “Parece que empezamos mal”, bromeó Vázquez.

Pero su chiste no tuvo coincidencia con lo que luego ocurrió. Según una encuesta exclusiva de El País, realizada aquella noche del 22 de noviembre de 1994, Vázquez ganó el debate (35% así lo sostuvo). También el líder del Encuentro Progresista (Frente Amplio) había ganado la contienda contra Julio María Sanguinetti, dos semanas antes.

Los resultados de la elección muestran, sin embargo, que Sanguinetti sería proclamado presidente.

No es extraño. “Una buena campaña publicitaria o de comunicación no te hace ganar una elección. Pero sí es decisivo que sin una campaña de publicidad, y sin visibilidad, se pierde una elección”. Monserrat Ramos, experta en Comunicación Política es contundente.

Y cita otro ejemplo histórico: “el programa televisivo En vivo y en directo, terminó llamándose, en broma, Batlle y en directo; porque Jorge Batlle le ganaba a todos contra los que debatía. Sin embargo, cuanto más ganaba en televisión, más perdía en votos. En política la gente no se ve reflejada en Superman”.

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