EMBAJADORA DEL REINO UNIDO

Faye O’Connor: la diplomática influencer que apuesta a un TLC con Mercosur

La diplomática -de 46 años, dos hijos en edad escolar y esposo mexicano- conoció en las redes sociales algunas cosas que le sorprendieron del país, como la baja población. 

Faye O’Connor. Foto: Leonardo Mainé
Faye O’Connor. Foto: Leonardo Mainé

La combinación de dos notas musicales interrumpía cada cena durante las tres primeras noches de cuarentena de la familia O’Connor. Era un sonido insignificante -ni que hablar en comparación al reporte de los nuevos infectados del COVID-19 que anunciaban en la televisión-, pero que, de reiterativo, era lo suficientemente molesto como para que cayera mal el bocado. Y para que, a cada nuevo tin-tun, las miradas reposaran sobre el teléfono celular de Faye O’Connor.

Esas notas-reiterativas-molestas anunciaban que la nueva embajadora británica en Uruguay sumaba un seguidor en las redes sociales para convertirse en una diplomática-influencer. En ese orden.

De 39 seguidores en Twitter a más de 5.000 en esas tres noches. Y de 5.000 a más de 9.700 en tres meses que lleva de misión. Nada mal para quien pasa buena parte del día hablando de tratados de libre comercio, Brexit y Literatura inglesa.

-¿Las redes sociales son la nueva diplomacia?

-No diría eso. El cara a cara sigue siendo fundamental. Lo que uno pone en las redes sociales es, por esencia, público. Una reunión privada sigue siendo el contexto para hablar de temas sensibles. Pero las redes sociales son un insumo fundamental para conocer un país.

-¿En qué sentido?

-Una persona no conoce a fondo un país por solo hablar con sus gobernantes. Para entender a un país hay que hablar con las personas “normales”, analizar sus perspectivas, sus visiones. Tengo una coincidencia con mi antecesor (el exembajador Ian Duddy): Uruguay es algo más que su capital. En Reino Unido, Londres es mi ciudad en el mundo. Pero Londres no es Reino Unido. Es una parte.

-¿Qué conoció de Uruguay por esos seguidores en las redes?

-El día que aterrizamos en Uruguay había neblina. Por las redes sociales algunos usuarios nos bromeaban: “embajadora, veo que ha traído el clima de Londres”. Al día siguiente, en cambio, estaba cálido y el cielo despejado. Estábamos en el jardín de la residencia británica, haciendo la cuarentena, y algunos me comentaban que abrigara más a mis hijos porque estaba haciendo frío. ¿Frío? Para nosotros esa tarde de agosto no era fría.

Faye -de 46 años, más de la mitad de ellos como diplomática, morocha como las Kardashian y “chismosa” desde que tiene recuerdos- sabe que llegó a Uruguay en un buen clima para su tarea.

-Es la primera embajadora en Uruguay con el Brexit concretado. ¿Qué desafíos le trae?

-Lo primero es dar la información correcta ante tanta incertidumbre. Reino Unido está comprometido a los acuerdos multilaterales. La salida de la Unión Europea abre oportunidades para fortalecer relaciones.

-¿Cabe la posibilidad de un tratado de libre comercio?

-Apostamos mucho al tratado entre Mercosur y la Unión Europea. Seguimos apoyándolo aunque no seamos parte. Estamos empezando a hacer nuestros propios tratados. Lo primero es Estados Unidos, Australia y Japón. Pero en una segunda ronda, es obvio que el Mercosur tiene que estar en la lista. Hay interés de Londres.

-¿Qué interés ve Londres en el Mercosur?

-Pobre Uruguay: el 80% de las exportaciones de Uruguay no se benefician de un tratado de libre comercio. Es decir, ocho de diez exportaciones pagan todos los aranceles. Ahí hay un beneficio para Uruguay. A escala más regional, hay chances de hacer cláusulas más flexibles que las de la Unión Europea y Mercosur, lo que permitiría avanzar más rápidamente.

-El Uruguay independiente tuvo mucha inversión británica. ¿Por qué hoy Uruguay no atrae al inversionista británico?

-Es interesante. La infraestructura base de Uruguay tuvo mucho de Reino Unido. Es parte de lo que tendré que investigar...

Faye O’Connor. Foto: Leonardo Mainé
Faye O’Connor. Foto: Leonardo Mainé

-¿Uruguay no es atractivo?

-No creo. El volumen y tamaño de mercado influye. Pero Uruguay tiene ventajas, en especial en trámites claros, acceso a los tomadores de decisión y logística bastante nueva, eso permitiría ser una puerta de entrada a la región.

-En las redacciones periodísticas uruguayas se bromea con notas que, cada año, se repiten: el precio del bacalao el viernes santo, la pelusa de los plátanos en la primavera y el puesto de las Islas Falkland (o Malvinas) que instala Reino Unido en la Expo Prado. ¿Por qué sigue siendo noticia?

-No es noticia para los actores de la Expo Prado, esos productores y ganaderos que ya tienen el vínculo con los isleños. Hay mucho intercambio de ovinos, de genética. Para los que piensan en política, es noticia. Pero el pabellón de la Expo Prado no es político, es expresión cultural y económica. A pesar de la política, la ayuda uruguaya, sobre todo sanitaria, fue fundamental.

-El colegio británico (The British Scohool) fue la escuela del presidente uruguayo, de la ministra de Economía, del excanciller. ¿Qué nos dice eso?

-Que la escuela británica es la mejor (risas). Hablando en serio: es una institución de alta calidad y status. Eso da otra particularidad: es probable que buena parte del gabinete uruguayo habla buen inglés.

-¿Cómo fue convencer a su esposo: “nos vamos a Uruguay”?

-Él es mexicano y lo más difícil fue convencerlo para irse de México a Nueva York. Pero luego de Nueva York, una ciudad que nunca duerme, estábamos buscando la tranquilidad para que nuestros hijos avanzaran en la escuela. Uruguay nos da esa paz.

-¿Qué le sorprendió del país?

-La normalidad con la que se vive en la pandemia y el tamaño de la población. Yo sabía que era un país pequeño, pero no sabía que todos se conocían con todos. “Ah, lo conozco de la escuela”, “ah, es mi primo”, o “mi vecino”. Eso no existe en Reino Unido.

La primera embajada libre de las emisiones
Faye O’Connor. Foto: Leonardo Mainé

Faye habla con un dejo de acento norteamericano, ese que arrastra de su última misión en Nueva York. Pero su residencia tiene toda la presencia británica: la losa del té, el jardín con terreno circundante y la construcción del mismo arquitecto que diseñó el teatro Victoria, la tienda London París, la Sala Verdi y el Hospital Británico.

Es una casona que conmemora el centenario, que tiene una calefacción a aceite y que Faye apuesta a cambiar siguiendo los pasos del reconocimiento que su embajada obtuvo a comienzos de noviembre, cuando fue declarada la primera embajada británica en el mundo en alcanzar cero emisiones netas y obtener la certificación internacional Carbono Neutral.

-Reino Unido quiere embanderar el esfuerzo mundial contra el cambio climático. Uruguay, ¿cómo juega?

-Uruguay tiene exceso de electricidad que proviene de fuentes renovables. El 98% de su electricidad es de ese tipo de fuentes. Es fantástico. A veces se habla del impacto de los gases de la ganadería, pero el gran tema sigue siendo, sobre todo, emisiones por calefacción y vehículos. En la ganadería hay cambios que se podrían hacer. Pasar a la electrificación de los coches es una de las cinco campañas promocionales que tenemos previo a la conferencia mundial de Cambio climático del año que viene, en Reino Unido.

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