Otro desafío para Vázquez

El FA mira con preocupación la alianza de Bolsonaro con EE.UU.

Hay incertidumbre respecto al futuro del Mercosur y el ingreso de productos a Brasil.

Bolsonaro con la bandera de Brasil. Foto: AFP.
Bolsonaro con la bandera de Brasil. Foto: AFP.

"Donald Trump de Brasil”, así le dicen a Jair Bolsonaro, quien no deja de hacerle guiños a Estados Unidos en sus primeros días de mandato. En contrapartida, ignoró al Mercosur y eso preocupa al Frente Amplio que teme por las consecuencias negativas que pueda tener el hecho para la economía de Uruguay.

No es novedad que Brasil es el principal socio comercial en el Mercosur y el segundo a nivel mundial. En 2018 se exportaron US$ 1.132 millones al país vecino, de los cuales el 15% eran plásticos y manufacturas, el 13% malta y el 12% lácteos. El hecho de que no se priorice el comercio en el bloque puede incidir directamente en estos números, lo cual genera incertidumbre a nivel de la izquierda.

El presidente Tabaré Vázquez fue de los pocos mandatarios latinoamericanos que viajó el 1 de enero a Brasilia para participar de la asunción de Bolsonaro (a diferencia de Mauricio Macri), pero en contra de lo que pretendía no hubo una reunión mano a mano. Mientras tanto, cada día hay una nueva señal de acercamiento con Estados Unidos de parte de Bolsonaro.

El primer paso fue del propio Trump, que vía Twitter elogió el discurso de Bolsonaro. “Felicitaciones al presidente @JairBolsonaro quien acaba de dar un gran discurso de investidura. ¡Estados Unidos está contigo!”, escribió el mandatario estadounidense en Twitter.

El siguiente gesto fue del presidente de Brasil, quien se mostró favorable a la instalación de una base militar en su territorio. Un mano a mano con Trump se podría concretar en marzo. Ante esta nueva realidad internacional, crece la expectativa a nivel local sobre cómo puede llegar a quedar parado el Mercosur si Brasil le termina por dar la espalda.

La alianza de Bolsonaro con Trump se suma a su visita a Chile y no a Argentina, como es habitual. Al cortar esta tradición, para el diputado socialista Roberto Chiazzaro también se produce una ruptura a los pactos de Foz de Iguazú que sellaron los presidentes José Sarney (Brasil) y Ricardo Alfonsín (Argentina) en noviembre de 1985.

“El movimiento estratégico de Bolsonaro de visitar Chile es un llamado de atención de que esto produce una fisura del Mercosur, porque estos pactos de Foz de Iguazú fueron los que dieron nacimiento a posteriori al Mercosur. La alianza estratégica Brasil-Argentina en el Mercosur se resquebraja, lo cual es gravísimo”, concluyó.

Pero para Uruguay es mucho más lo que está en juego si de comercio se habla, porque más allá de que el gobierno de Vázquez pidió flexibilidad para negociar acuerdos extra-bloques, “romper con el Mercosur para Uruguay es muy peligroso”, concluyó Chiazzaro.

“Si Brasil se va del Mercosur y se rompe el Mercosur o si se transforma en una zona de libre comercio, para Uruguay es gravísimo, porque perdemos las ventajas comparativas que tenemos de ingreso a Argentina y Brasil, que son los únicos lugares en los que podemos vender algo con valor agregado”, explicó Chiazzaro a El País.

El legislador socialista no solo reconoció su preocupación, sino que consideró que de concretarse un escenario de este tipo “es un problema de Estado, porque hoy afecta al Frente pero mañana puede afectar a blancos y colorados”.

“Evidentemente los cambios políticos y estratégicos que lleva adelante Bolsonaro tienen que preocupar mucho al gobierno uruguayo por el giro que puedan dar y la consecuencia que puede tener esto para el comercio nacional”, acotó.

En el caso del Partido Comunista, preocupaba ya antes de la asunción de Bolsonaro las medidas que pudiese tomar. En ese marco, se siguen con expectativa algunas que “suponen privatizaciones o recortes”, dijo a El País el secretario general del sector. Juan Castillo.

En el capítulo referido a la región, los comunistas prefieren mantener cautela y esperar cuáles son las primeras acciones respecto a Uruguay. “Con el Mercosur han sido más duros en cuanto a no disimular que no están a gusto. No parecen ser los grandes abanderados en defender el Mercosur como fueron los gobiernos de Lula (Da Silva) y del PT. Las señales son bien distintas y me parece que vamos a tener que pasar momentos de discusiones y de debates en las estructuras orgánicas del proceso de integración”, opinó Castillo.

Desde su punto de vista, la tendencia que asumió este nuevo gobierno de Brasil “parece ser negociar por sí y ante sí”, algo que considera está en línea con la política que lleva adelante Mauricio Macri. “Para Uruguay y Paraguay eso nos genera grandes desventajas. Los comunistas estamos preocupados en ver cómo se puede defender el proyecto de integración”, subrayó Castillo.

El delegado de Asamblea Uruguay en la Comisión de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio (Carifa), Sebastián Hagobian, dijo a El País que “el Mercosur no ha sido el foco y eso habla de las prioridades de Bolsonaro”. “Si lo primero que sabemos es de un acercamiento con Estados Unidos. Lo que tenemos al día de hoy son incertidumbres”, afirmó. En su opinión, “volver a una subordinación ideológica con Estados Unidos no parece la mejor medida”.

A nivel comercial, consideró que la preocupación pasa por ser Brasil el segundo socio comercial de Uruguay. “Bolsonaro tiene dos apoyos fuertes: la bancada evangélica y la agropecuaria. La bancada agrícola es muy fuerte en Río Grande del Sur, donde nuestros productos compiten. Si esa bancada hace pesar sus intereses pueden haber dificultades para ingresar nuestros productos”, indicó.

Por su parte, el diputado del Nuevo Espacio Jorge Pozzi señaló que “si Bolsonaro no restringe el comercio que tenemos en el Mercosur” no le preocupa. “La libertad de comercio Uruguay y el gobierno del FA lo han pedido”, recordó. No quiso opinar de los temas internos de Brasil, aunque desafió a la oposición a dar su parecer sobre las medidas de Bolsonaro.

Bilateralismo

Bolsonaro empezó con pie firme y generando polémica. Se reunirá a mediados de este mes con el presidente argentino Mauricio Macri y se espera que decidan flexibilizar el Mercosur y permitir a sus miembros buscar acuerdos comerciales en solitario. Podría darse que la decisión se “cocine” sin participación de Uruguay.

Pit-Cnt cree que los primeros pasos “dan para temer”
Critica el alineamiento con Trump y el recorte de derechos
Fernando Pereira, presidente del Pit-Cnt. Foto: Ariel Colmegna.

Los primeros pasos de Jair Bolsonaro en la presidencia de Brasil confirman los peores temores previos del Pit-Cnt que en todo momento, al igual que el gobierno uruguayo, apoyó al Partido de los Trabajadores y a los ex presidentes “petistas” “Lula” de Silva y Dilma Rousseff, archienemigos del capitán retirado devenido presidente. La central uruguaya prestó el año pasado su salón de actos central para actividades en contra del “impeachment” de Rousseff en las que participaron sindicalistas brasileños.

“En las primeras medidas, como era de esperar, favorece al sector ruralista duro a partir de las decisiones sobre el territorio indígena, castiga a los trabajadores, intenta ir sobre lo que denomina “ideología de género” y nosotros “agenda de derechos”, evaluó el presidente del Pit-Cnt, Fernando Pereira. “Además, insiste en colocar su embajada en Jerusalén, poniendo nafta y sumándose a la nefasta política exterior de (Donald) Trump. Y abre la posibilidad para que la mayor potencia armamentista pueda colocar una base en suelo brasileño. Las afirmaciones de los primeros días dan para temer”, consideró Pereira.

“Nos duele mucho Brasil. Vamos a dar muestras de solidaridad con el pueblo brasileño que muy probablemente intente resistir estas barbaridades y otras más despiadadas aún”, agregó.

Un comienzo con fuerza

Postergar las edades de retiro

 Sucesivos gobiernos brasileños han ido postergando la reforma de la “previdencia”, la seguridad social, que es deficitaria y en la que hay que muchos privilegios. A poco de andar, el gobierno brasileño anunció que buscará que los hombres no puedan jubilarse antes de los 62 años ( en el sector público lo pueden hacer a los 60) y que las mujeres que hoy lo pueden hacer a partir de los 55 se retiren no antes de los 57. La administración también encarará una venta masiva de inmuebles estatales y busca el equilibrio fiscal que permita bajar la carga tributaria del 36% del Producto Interno Bruto a no más del 25%. Y quiere atraer inversión para la infraestructura

En el estado habrá una “Limpieza”

El nuevo presidente Jair Bolsonaro ya decidió cesar a 300 funcionarios de la Casa Civil, un ministerio que articula las tareas del gobierno, que habían sido nombrados por confianza política y que no habían ingresado por concurso público. Onyx Lorenzoni, flamante ministro jefe de la Casa Civil dijo que “es la única manera de poder gobernar con nuestras ideas, nuevos conceptos y hacer lo que la sociedad brasileña decidió por mayoría: terminar con las ideas socialistas y comunistas que durante 30 años nos llevaron al caos en que vivimos”. Lorenzoni había hablado antes de que había que “despetizar” la administración (en alusión al Partido de los Trabajadores del encarcelado ex presidente “Lula” da Silva).

Pit planea acciones con la CUT

El Pit-Cnt evaluará en los próximos días acciones conjuntas con la CUT (la central brasileña claramente alineada con el Partido de los Trabajadores), dijo a El País su presidente, Fernando Pereira. Las centrales brasileñas “han sido duramente golpeadas y atacadas desde distintos ángulos, con una idea antidemocrática que es intentar que el mejor sindicato sea el que no exista, que es de mentes que no entienden de derechos”, dijo Pereira. “Vamos derecho a un Brasil con muchos menos derechos, sin duda va a significar concentración de la riqueza, ningún cuidado del medio ambiente, peores condiciones de trabajo, que ya vienen vapuleadas por la reforma de (Michel) Temer”, el ex presidente de Brasil.

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