De nuevo declaran esencial el combustible

Fin de un extraño paro que llevó a cuatro días sin nafta

Ejecutivo cree que se magnificó un accidente menor; declara esencialidad.

El gobierno perdió la paciencia ante un sindicato que había subido la apuesta. Foto: F. Ponzetto
El gobierno perdió la paciencia ante un sindicato que había subido la apuesta. Foto: F. Ponzetto

El gobierno echó mano de su potestad de declarar la esencialidad de servicios públicos para terminar con un extraño conflicto sin reinvindicaciones salariales que afectó cuatro días el suministro de combustible y que en su momento álgido llevó a que no se consiguiera nafta al sur del río Negro. En el gobierno se hace la lectura de que lo que originó el conflicto (un accidente laboral ocurrido el miércoles en la planta de La Tablada de Ancap que afectó a un trabajador de 45 años) fue magnificado porque, en realidad, no llegó a ser grave.

El ministro de Trabajo, Ernesto Murro, siguió de cerca la evolución del trabajador, informándose de su evolución cada pocas horas, y ya el viernes le dijo a la Unión de Transportistas de Combustible que el trabajador no iba a perder la mano ni ningún dedo y que no iba a tener secuelas en su aparato digestivo como se había llegado a mencionar. De hecho, el trabajador fue dado de alta por su pedido el sábado, tres días después del accidente.

Foto: Fernando Ponzetto
Foto: Fernando Ponzetto

El viernes se había llegado a un preacuerdo que el gobierno interpreta que fue desconocido por los transportistas. Murro le preguntó ese día a los sindicalistas con los que se reunió si el sábado harían piquetes para impedir que camiones cargasen combustible en La Tablada y estos le respondieron negativamente porque esa no era su forma de proceder. Sin embargo, el sindicato se enfureció cuando algunos camiones de Ducsa fueron a cargar el sábado porque interpretó eso como una presión y anunció que el lunes de mañana haría una asamblea lo que amenazaba con demorar la normalización en el suministro de combustible a la que el gremio se había comprometido a partir de ayer. La paciencia del gobierno comenzó a agotarse. Cuando el sindicato informó que no le iba a cargar a Ducsa (la distribuidora de Ancap) y sí a Petrobras y a Axion esa paciencia directamente se terminó y bien temprano en la mañana de ayer decidió la esencialidad. En el Ejecutivo llamó la atención que tampoco fuesen a cargar la cincuentena de estaciones de servicio que tienen su propia red de camiones.

El gobierno hizo lo mismo que ya había hecho en junio de 2017 cuando medidas tomadas, en este caso por el sindicato de Ancap, habían afectado el suministro de combustibles y supergás. Sin embargo, en este año el sindicato de la empresa pública de hecho actuó como un aliado del gobierno porque estuvo dispuesto a abrir La Tablada el sábado y cuestionó a los transportistas. Aún así, el gremio de Ancap llevó agua para su molino y emitió un comunicado en el que señala que "esta situación desnuda la imprescindible necesidad de que Ancap, el ente de todos los uruguayos, tenga estaciones de servicio propias en todo el país y recobre la distribución, comercialización y ventas de todos sus productos, muy especialmente el combustible, como forma de recobrar la autonomía energética evitando situaciones de lockout patronal que ponen al país al borde de la paralización total". El sindicato considera que el accidente que originó el problema fue "evitable" y pidió a Ancap que garantice condiciones adecuadas de trabajo. Mañana comenzará a funcionar una comisión que se encargará de analizar las condiciones de seguridad y salud en La Tablada.

Camión de combustible en planta de La Tablada. Foto: Fernando Ponzetto
Camión de combustible en planta de La Tablada. Foto: Fernando Ponzetto

En el decreto el gobierno considera que declaraciones como las del presidente de la Unión de Transportistas, Óscar Benavidez, eran "contrarias a lo firmado de buena fe". Benavidez había dicho que la apertura el sábado de La Tablada era "para la tribuna" y que el gobierno se equivocaba al presionarlos. El Poder Ejecutivo entiende que los servicios que estaban siendo comprometidos por las medidas gremiales están dentro del grupo que el Comité de Libertad Sindical de la Organización Internacional del Trabajo considera esenciales para la vida, la seguridad o la salud de toda o parte de la población. El gobierno considera que el suministro, la entrega y el transporte de combustible entran dentro de la categoría descripta. A Ancap le compete determinar en cada caso los turnos de emergencia con los que deberá ser mantenida la prestación de esos servicios. "No podemos permitir que la población sea rehén de la situación de desabastecimiento", explicó la ministra de Industria, Carolina Cosse.

"Un desastre".

La situación demorará un poco en normalizarse. Federico de Castro, gerente de la Unión de Vendedores de Nafta, dijo a El País que "en 48 o 72 horas todas las estaciones van a tener combustible pero van a pasar unos días para que puedan recomponer todo su stock". "Fue un desastre que afectó al turismo y a la cosecha. Todas las estaciones del sur del país estuvieron sin nafta y solo algunas en Montevideo tenían gasoil. Hay que hacer un llamado a la cordura", señaló. El domingo hubo estaciones que no pudieron abrir en Montevideo y todavía al mediodía de ayer había bocas de expendio que no tenían combustible.

Despacharon más de lo normal para un lunes

Ancap salió a tranquilizar e informó con un comunicado que hasta las 17 horas de ayer se habían entregado 6.321 metros cúbicos de combustible y se esperaba superar los 8.000 metros cúbicos. En condiciones normales, los días lunes se despachan alrededor de 5.000 metros cúbicos. Habitualmente los camiones tienen una capacidad de 29.000 litros y algunos llegan a 34.000 litros. Los camiones hacen, en general, tres viajes diarios a La Tablada para cargar.

Sindicato evalúa ocupar supermercados a partir del 21
El gobierno hizo una propuesta muy moderada en lo salarial, pero no tuvo andamiento. Foto: D. Borrelli

El sindicato del comercio (Fuecys) decidirá el sábado en asamblea si pone en marcha un plan de movilizaciones que puede incluir la ocupación de supermercados los días 21, 22, 23 y 24 de este mes. Las negociaciones en el Consejo de Salarios del sector supermercados no terminan de llegar a buen puerto. El sindicato se plantó firme en que debe mejorar el pago por antigüedad y en que los beneficios deben actualizarse por el Índice de Precios al Consumo y no congelarse, explicó a El País el sindicalista Carlos Baiz. El gobierno pretendía una respuesta definitiva del sindicato para este viernes pero accedió a esperar hasta el lunes 17. Y después de eso, si la asamblea del sábado acepta llevar adelante el plan de movilizaciones, no parece que vaya a haber mucho margen para evitar una días pre-Navidad con movilizaciones. Baiz dijo que el sindicato flexibilizó su postura y las empresas no.

De todas formas, el ministro de Trabajo, Ernesto Murro, cree que la ronda de negociación tripartita que se acerca a su final ha sido exitosa y recordó a El País que hay 180 grupos y 161 firmaron acuerdos o están cerca de hacerlo.

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