Entrevista

Enrique Antía: "No quiero que se confunda la gestión con la militancia"

El intendente de Maldonado, Enrique Antía, está seguro que se dará un cambio de signo de gobierno y que no va a ser una tormenta política.

Enrique Antía, intendente de Maldonado. Foto: Ricardo Figueredo
Enrique Antía. Foto: Ricardo Figueredo

En lo inmediato el intendente de Maldonado piensa en cómo lograr una buena temporada para el balneario en medio de la tormenta política y económica que vive Argentina. En el largo plazo su mirada está puesta en las elecciones nacionales, es que encabeza el sector Mejor País, el más nuevo de los grupos del Partido Nacional que nuclea a varios intendentes blancos y que lo lleva como precandidato presidencial. Está seguro que se dará un cambio de signo de gobierno y que no va a ser una tormenta política.

El intendente de Maldonado y precandidato del Partido Nacional por Mejor País, Enrique Antía, estuvo presente en el lanzamiento de la temporada 2019 en el salón de La Rural la semana pasada, de Buenos Aires. Apenas terminado el discurso de la ministra de Turismo, Liliam Kechichian, en el que, llamativamente, omitió nombrar a Punta del Este en la oferta que tiene Uruguay para la próxima temporada, el jefe comunal habló con El País.

Más allá de ese dato de color, Antía entiende que fue positiva la unión que mostró la delegación uruguaya en el evento, con el objetivo de enfocarse en una temporada que asoma compleja por las turbulencias económicas que enfrenta Argentina.

Antía también se refirió a la campaña electoral, en particular, la compatibilidad de su función como intendente y precandidato blanco en una puja que irá levantando temperatura en el mismo momento que caliente el sol en las playas del Este.

A continuación los principales pasajes de la entrevista.

—¿Cuál es la sensación que se lleva de los argentinos con miras a la temporada de verano que se avecina?

Hay una gran confusión en Argentina. Ahora hay expectativa sobre cómo termina esta tormenta económica. Están en plena tormenta, esa es la verdad. Estuve en varios medios y me preguntaron de política y de las elecciones en Argentina del año que viene, cosa que no creo pertinente opinar. De todos modos creo que, más allá de la preocupación existente, la fidelidad de los argentinos con Uruguay es grande y hay una base que estará. Me preocupa que este momento argentino afecte a su clase media que va a sufrir la diferencia cambiaria y puede llegar a faltar esta temporada en Uruguay. Por eso me parece muy importante la actitud del empresariado uruguayo, sobre todo de Punta del Este y Piriápolis, que vinieron a ofrecer promociones especiales y se están comprometiendo a efectuar un control de precios para acercar la diferencia cambiaria que ahora es importante. También me parece positivo el respaldo de empresarios al lanzamiento organizado por el gobierno nacional, aún discrepando en muchas cosas. En momentos de dificultad se mostró que hay unión. Eso sí, no quedaron tan contentos después del discurso de la ministra (de Turismo) que no nombró a Maldonado ni a Punta del Este tras hacer mención del resto de los destinos. Eso se notó y fueron los comentarios que escuché de, al menos, diez empresarios que me lo remarcaron. Nosotros venimos a respaldar en un acto de unidad nacional para tratar de zafar de esta crisis y es bueno que se vea a todas las fuerzas vivas del país atrás de un objetivo común como es defender la temporada.

—¿Hay que agarrarse de la fidelidad de los argentinos. O pensar que es una oportunidad para que haya un turismo más cualitativo, de mayor consumo?

Hay un tipo de turismo exclusivo que va a estar seguro y Punta del Este será competitivo en precios con los destinos que compite, como Pinamar o Cariló, en Argentina. Pero el turismo más masivo es lo que hace la diferencia, porque repercute en la extensión de la temporada, en más puestos de trabajo hasta marzo y en empezar la temporada con cierta antelación, que es por lo que nosotros siempre estamos peleando. Si bien se dijo que el verano pasado el turista gastó menos, hubo mucha gente y fue una temporada muy larga. Ahora hay que pensar en los que vienen, pero tampoco descuidarse en los que viajan para comprar a Argentina. El comercio uruguayo de la frontera que sufre con los precios más baratos, con el que viaja a Buenos Aires de vacaciones. La diferencia cambiaria la va a sentir el país, pero esperemos que la tormenta pase y salga el sol. No tengo dudas que en algún momento las economías se van a nivelar. Acá lo importante es que Argentina se recupere y le vaya bien.

—¿Cuánto puede incidir que haya año electoral en los dos países?

En Argentina se vive en una tormenta económica y de corrupción, donde puede pasar cualquier cosa. En Uruguay las cosas son más graduales. Tenemos una expectativa de cambio a nivel nacional, un cambio de gobierno que habrá, al menos en mi opinión. El país necesita cambiar de rumbo y cuando se dé tampoco va a ser con una gran tormenta porque Uruguay en ese sentido es mucho más conservador en la toma de decisiones. Cuando vino el Frente Amplio (2005) no se generó un cambio en las reglas de juego económicas con la salida que había propuesto (Jorge) Batlle a la crisis y así logró subirse al carro de esa recuperación que venía de un par de años antes. En Uruguay en el largo aliento se dan los cambios de fondo y que los considero necesarios como bajar los costos del país, ser competitivos, educar y cuidar mejor a nuestra gente. Hoy la gente no ve salida a esos temas y por eso veo posible el cambio.

—¿Cómo imagina este verano en su rol de intendente y precandidato presidencial? Sobre todo pensando en sus enemigos políticos...

En política puedo tener adversarios pero no enemigos. En Maldonado estamos haciendo muchas cosas, y buenas. Vamos a llegar al verano con un montón de realizaciones que van a romper los ojos. Eso va a jugar positivamente en el posicionamiento de nuestro grupo (Mejor país) y el departamento va a tener una buena presencia a nivel internacional, con una limpieza e higiene excelentes, con asentamientos removidos, con proyectos y obras de calidad, con eventos... Bueno, todo eso va a ayudar a que la gente conozca lo que se hace en Maldonado y que es posible hacer muchas cosas sin recursos. No creo que me genere problemas, sino que imagino que será a favor de nuestro sector. Y la gente puede pensar "mirá todo lo que hace este loco sin plata, quizás al país le pueda servir". Pero mezclar la militancia política con mi gestión es algo que no quiero confundir.

—Pero es una posibilidad que sus adversarios quieran que exista esa confusión para embarrar la cancha.

Para embarrar la cancha hay que tener motivos, si pretenden hacerlo con mentiras es como un boomerang, se les puede volver en contra. La gestión del gobierno de Maldonado va a ayudar a la propuesta de Mejor país, no hay dudas. Está bien evaluada por toda la comunidad, haciendo cosas que en el país no se hacen. Y ahí los desafío a todos que vengan.

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